EL PELIGROSO FUEGO AMIGO: EL ÚLTIMO, POR AHORA, CADÁVER DEL CAINISMO DE “BESIÑOS”

 

“Dios los cría y ellos se juntan”: La “aprendiz de bruja” ya emula al insuperable brujo Pedro Sánchez

 

Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?

¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?

 

 

Entre visitas al Vaticano tiene un estilo que se sustancia en glamour aderezado con ropa de diseño y sonrisas que, por forzadas, resultan muecas y mohines de falsa afectación

Su dedicación es “casi exclusiva” la autopromoción política, que no al empleo de su tiempo en el trabajo y las responsabilidades por las que le pagamos.

 

Se trata de un personaje tan magro en conocimientos como excesivo en autopromoción y sus sonrisas falsas, impostadas y empalagosas resultan vomitivas por absolutamente artificiales.

Con “boquiña de piñón y besiños” trata a los ciudadanos como a menores de edad o disminuidos mentales

Pero tras ese “maquillaje” se esconde una persona cruel y sin principio alguno diferente a su propio ego

 

 

 

LOS HECHOS

Lo de Garzón tiene una derivada que no es menor. El lobby Acento no es cualquier cosa. Es la empresa que ha tomado el testigo de Telefónica como el destino ideal para los políticos en retirada. Un lobby que bebe de las ansias de influencia en el poder de sus clientes y que, evidentemente, mantiene hilo directo con algunos de los focos de decisión más relevantes del país. Lo que la política desunía, Acento lo curó con el mismo desinfectante que utilizó Sánchez Llibre en Foment para poner a su servicio a los más espabilados del PP -Martínez Pujalte-, del PSOE -Valeriano Gómez- o del independentismo irredento -Carles Mundó o Elsa Artadi-. Todos comen alrededor de la mesa del Señor. Business is business. En Acento coinciden Alfonso Alonso, Valeriano Gómez, Elena Valenciano, José María ‘oh la Lasalle’, el hijo de Esteban González Pons y Pepe Blanco. ¿Para qué? Lo explica este último en la web de la empresa. “Los retos actuales de bienestar de progreso de sostenibilidad de transformación… requieren imprescindiblemente de una confluencia, un entendimiento y una sintonía entre instituciones y empresas; en un marco de total transparencia”. Podría traducirse la frase, pero se entiende así.

 

Con Garzón querían asegurarse una buena relación con Sumar y el ingenuo político comunista se iba a prestar a ello.  Finalmente Garzón ha renunciado al puesto por decoro, aunque reconociendo su frustración por la reacción que ha suscitado “en el espectro de izquierdas”, incluida la de Pablo Iglesias, que, después de traicionarle para apoyar a Yolanda Díaz, le esperaba detrás de la esquina con ojos en sangre, sonrisa torcida y mala baba. Es verdad que la reprimenda ha sido un poco injusta porque, en realidad, estos personajes ascendieron gracias a nuestra ignorancia y a la credibilidad que tantos y tantos le otorgaron a sus palabras de cambio, de renovación… de oxigenación de la democracia. Pero era evidente que su propósito era el mismo que el de los buscavidas que hasta ese momento se habían movido a codazos para intentar encaramarse al poder. Y era de esperar que tras abandonarlo, iban a actuar de esta forma.

Lo cierto es que Alberto Garzón dejó la política tras no presentarse como candidato a las elecciones generales del pasado mes de julio y podrá cobrar la indemnización a la que tiene derecho tras su nombramiento como ministro de Consumo en 2020. Se trata de una indemnización regulada en la Ley de Presupuestos Generales de 1981 que reconocieron “las pensiones causadas en su favor o en el de sus familiares por ex ministros del Gobierno y asimilados”

 

El Portal de Transparencia explica en su página web que la cuantía de esta indemnización es del 80% de la retribución mensual durante un periodo máximo de 24 meses siguientes al cese. O lo que es lo mismo: 5.294 euros brutos al mes que son incompatibles con “cualquier otra retribución derivada de actividades públicas o privadas”.

 

No se trata de una indemnización obligatoria y los exministros y otros cargos  pueden renunciar a ella o renunciar posteriormente a la pensión tras haber solicitado su cobro. De hecho, no todos los ministros salientes optaron por solicitar esta indemnización cuando, a finales de noviembre, se materializó el cambio de Gobierno, Irene Montero y el propio Alberto Garzón habían sido los únicos ministros que habían solicitado esa pensión antes del 30 de noviembre, fecha de la consulta.

 

Junto a ellos, tres exsecretarios de Estado fueron los únicos que pidieron la indemnización a la que tienen derecho por ley: Actualmente, el Portal de Transparencia no ha actualizado los datos de las personas que perciben la indemnización por cese de alto cargo: los datos corresponden al 6 de octubre de 2023, fecha en la que todavía no se habían solicitado dichas pensiones por parte de las personas anteriormente mencionadas.

 

EL ENTORNO DE LA “MENTE VENGADORA”

Yolanda Díaz tiene un problema muy serio pues está “fuera de onda”, según describen fuentes socialistas que la ven “diluida por completo”. Sin foco alguno, la ministra de Trabajo intenta como puede ganar protagonismo.

 

No obstante, Yolanda Díaz en estos momentos se encuentra en guerra no solo con los ministros socialistas (con Albares por el viaje a Palestina y con Grande-Marlaska por la crisis de los dos guardias civiles asesinados en Barbate), sino también con sus compañeros de partido, que andan revueltos por el reparto de cuotas de poder dentro de Sumar.

 

“Entre tanto grupo fuera del gobierno influyendo, como ERC, Bildu, etc… (e incluido Podemos) se ha dado cuenta que está en terreno de nadie. La acción del Gobierno se la apunta el PSOE casi como si fuera un gobierno monocolor. Y los demás socios aprietan desde fuera. De manera que ella ni es capaz de apretar (porque está dentro) ni se apunta tantos del gobierno. Yolanda está diluida por completo y sin perfil”, explica un dirigente territorial del PSOE.

 

A todo esto se suma el recelo que está empezando a provocar en Moncloa pues ha perdido el favor de Pedro Sánchez. La ley de amnistía la ha desdibujado por completo y Yolanda intenta en la medida de lo posible llamar la atención y marcar línea propia, pero afronta dos grandes retos por delante: las elecciones gallegas del 18-F, donde todo lo que no sea lograr al menos un escaño será un gran revés a su imagen, y la primera asamblea estatal de Sumar, en marzo, donde el partido sentará línea política y orgánica para la próxima década.

 

El cabreo con Yolanda Díaz en el lado socialista del Gobiernos viene de lejos: desde la implosión de su grupo parlamentario y la salida de Podemos. En Moncloa aseguran que la culpa de que la coalición haya perdido cuatro escaños la tiene ella por no haber sabido manejar a los suyos. Su afán por borrar del mapa a los morados ha creado un nuevo dolor de cabeza a Pedro Sánchez pues ahora, los socialistas tienen una voz más con la que negociar una legislatura casi imposible por la cantidad de partidos que conforman la mayoría de la investidura.

 

Si algo demuestra su situación, como resumen altas fuentes socialistas, es que el peso de la legislatura lo lleva el PSOE y el presidente del Gobierno no va a darle oportunidad de armar ruido ni de colgarse medallas. Mientras, Díaz intenta desesperadamente tener una agenda propia que le permita ganar foco mediático como lo demuestran su viaje a Roma para verse otra vez con el Papa y su afán por viajar a Palestina en contra del criterio de Exteriores. Yolanda Díaz está completamente desdibujada en Moncloa, donde fuentes gubernamentales cuentan que “no la aguanta nadie”.

 

En verdad, la historia de Yolanda Díaz desde el 23 de julio es la historia de un viaje hacia la irrelevancia cuando comenzó la resaca postelectoral con un viaje a Bruselas para verse con Carles Puigdemont.

 

Si quedaba alguna duda, de que la relación entre el PSOE y Sumar anda tirante basta reseñar que hace poco más de una semana, el partido de Yolanda Díaz envió una carta a los números dos y tres de los socialistas, María Jesús Montero y Santos Cerdán. La firmaron el portavoz, Ernest Urtasun, y el coordinador, Josep Vendrell, y en ella solicitaban la convocar a las personas que deberán formar parte de la comisión permanente de seguimiento del acuerdo de coalición a una reunión para constituir la mesa formalmente y hacer un primer análisis del funcionamiento de la relación entre los dos socios en Moncloa. Pero la misiva no pudo ser más hilarante para Ferraz y para Pedro Sánchez y fuentes gubernamentales socialistas descartan que se vaya a crear mesa o comisión alguna y emplazan a Díaz a pedirles un encuentro cuando lo estime oportuno.

 

LA PROTOHISTORIA OCULTA DE UNA VENGANZA

En Podemos creen que el ex-coordinador de IU ha caído cayó en una trampa de Díaz y le sugieren que se vengue de ella. Instan a Garzón a vengarse a su vez de Díaz de su venganza contando toda la verdad sobre la salida de IU de Díaz.

 

Podemos cree que el caso Acento, con el fichaje frustrado de Alberto Garzón, representa una oportunidad para conocer todos los detalles de la salida de Yolanda Díaz de IU a finales de 2019 pues para Podemos todo el asunto se puede resumir en una «trampa» en la que ha caído el exlíder de IU. Los autores de dicha trampa son, según Podemos, Yolanda Díaz, con el visto bueno de Enrique Santiago y posiblemente Sira Rego, ambos aspirantes a ocupar el cargo que Garzón ha dejado deja libre en IU tras su dimisión. La tesis que circula en Podemos es que Garzón actuó con ingenuidad tras recibir la oferta de la consultora de Pepe Blanco, una de las entidades que en la iconografía tanto de IU como de Podemos representa algo así como el emblema de las relaciones menos honradas entre política y economía.

 

Según fuentes de IU, Garzón no aceptó la oferta de la consultora Acento sin antes avisar a Yolanda Díaz y a los principales dirigentes de su partido. La respuesta que obtuvo fue positiva y decantó por dar el paso, aunque su primera «salida digna» (lleva tiempo pidiéndola a su partido) era la de la universidad. En menos de 24 horas Garzón recibió todo tipo de críticas. Los morados no perdieron tiempo en acusarle que entregarse al capital, pero resultó también «atronador» el «silencio» de todos aquellos (desde Díaz hasta Santiago) que podían defenderle, sabiendo además las circunstancias personales por las que Garzón se planteó entrar en una consultora de lobby. En Podemos confirman que Garzón ha sido abandonado por los suyos, y que el punto de inflexión en su decisión fue el silencio de todos sus presuntos aliados.

 

El tema de la «soledad de Garzón» rebota en las conversaciones de miembros de Podemos, a la vez que los morados instan al exlíder de IU a vengarse hacia todos aquellos que le han dejado en la estacada. En Podemos creen que Garzón podría por fin desvelar todo lo ocurrido a finales de 2019, en el mes de septiembre de ese año, cuando Díaz rompió el carnet de su partido. Pablo Iglesias estaba luchando con toda su fuerza para convencer (¿obligar?) a Pedro Sánchez a sellar un pacto de coalición. Iglesias exigía entrar en el ejecutivo, mientras que Garzón amagó con la llamada opción portuguesa, es decir, un apoyo externo a Sánchez sin que Unidas Podemos entrara en el Gobierno.

 

Hasta ahora, siempre se ha comentado que a diferencia de Garzón, Díaz sí quería entrar en el Gobierno. En las entrevistas y demás intervenciones públicas, la política gallega siempre apoyó la vía Iglesias. Y entró en conflicto con Garzón por ello, hasta romper el carnet de IU. Según Podemos, Díaz no rompió el carnet de IU por un tema político, sino por una cuestión meramente económica. Los morados sostienen que existe otra razón que no ha trascendido a nivel público y que ahora Garzón puede destapar y que trataría de un presunto impago de las cuotas de donaciones que Díaz debería haber entregado a su expartido por desempeñar un cargo público. Según mantienen en Podemos, el propio Garzón dijo a algunos dirigentes de Podemos que Díaz rompió el carnet de IU por su negativa a pagar las donaciones internas. El asunto había enojado a la federación gallega de IU, que Díaz había coordinado antes de entregarla a Eva Solla.

 

Podemos sugiere a Garzón levantar el misterio sobre lo ocurrido en 2019, para demostrar la falta de apego político e ideológico de Díaz hacia su sector. Sería una venganza en diferido por haber sido abandonado en un momento de necesidad personal. Los morados no señalan únicamente a Díaz por el caso Acento, sino que dirigen sus miradas también a Enrique Santiago, el líder del PCE, a quien la gallega podría entregar IU, y también a Sira Rego, otra persona de confianza de Díaz que pugna con Santiago para el control de la formación. Rego y Santiago son las dos opciones principales para el liderazgo de IU, aunque hay mucha tensión en IU porque algunas federaciones, entre ellas la de Madrid, sospechan que los dos pactarán un reparto de cuotas de poder y que se decanten por una fusión en Sumar. En IU, en definitiva, temen que Santiago y Rego cedan lo que queda de la organización de IU (sedes, militancia, cargos públicos) a Sumar y que la operación permita a ambos dirigentes obtener puestos de mando en la futura ejecutiva de Sumar. La vía sería la misma de Íñigo Errejón, que sacrificó lo poco que quedaba de Más País para obtener de Díaz la portavocía en el Congreso, en una operación que desveló en sendas exclusivas este diario.

 

Sumar se ha convertido, según dicen los morados, en una formación sin ideología, entregada únicamente al interés personal de sus líderes nacionales y regionales (sobre todo catalanes y madrileños). Todos ellos estarían dispuestos a vaciar por dentro lo que queda de sus organizaciones para asegurar a Pedro Sánchez la permanencia en el Gobierno, y aguantar en sus cargos. Garzón ha sido, según comentan en Podemos, algo así como un cordero sacrificado en nombre de la permanencia de Díaz y sus acólitos en el poder. Un dirigente a quien los suyos han abandonado, sin tener en cuenta su delicada situación personal y familiar, según el modus operandi que Díaz también empleó con otros de sus exaliados. Véase Irene Montero y Pablo Iglesias.

 

¿TÚ TAMBIEN, YOLANDA, HIJA MÍA?

Izquierda Unida (IU) no está para nada conforme con la situación interna de Sumar, donde Más Madrid y En Comú Podem se reparten los mayores trozos de la tarta. Pero a Yolanda Díaz le importan poco las quejas de IU, y muestra de ello es la renuncia del exlíder de Izquierda Unida Alberto Garzón a formar parte de la plantilla del lobby del exministro Pepe Blanco, que estuvo alimentada por el estruendoso silencio de la líder de Sumar, que no movió un solo dedo para defender a Garzón del escarnio público.

 

Dirigentes cercanos a Yolanda Díaz advirtieron al exministro de Consumo de que su fichaje por el ‘lobby’ podría “dar munición” contra Sumar. Tras hacerse público el fichaje de Alberto Garzón por Acento, el entorno de Yolanda Díaz dio “un toque” a Garzón para evitar que este suceso “diese munición” a los críticos de Sumar. Así lo confirman las fuentes conocedoras de los pormenores de la negociación entre Garzón y Acento, y también sabedoras del reproche lanzado por dirigentes afines a Díaz hacia quien era titular, hasta pocos meses atrás, del Ministerio de Consumo.

 

Lo cierto es que Alberto Garzón acudió a Acento en diciembre con el visto bueno de IU pero Yolanda Díaz le ha hecho recular. IU conocía sus intenciones de fichar por la consultora de asuntos públicos fundada por el exministro socialista José Blanco pues Acento fue una de las, al menos, dos compañías de este sector que le tantearon tras su retirada de la primera línea de la política. Ahora bien, el expolítico comunista no se decidió hasta no contar con el aval de la nueva dirección de IU, que era conocedora de su visita el pasado diciembre a la sede de Acento para rematar algunos pormenores del acuerdo.

 

Finalmente, este miércoles, Garzón acabó renunciando al ya avanzado fichaje cuando tan sólo faltaba que la Oficina de Conflictos de Intereses diese su visto bueno, que desde Acento, esperaban recibirla en las próximas semanas. Este organismo debe avalar las actividades privadas que ejercen altos cargos del Estado una vez abandonan sus puestos. Según lo previsto, Garzón iba a desempeñar el cargo de responsable de Prospectiva Geopolítica. Pero principalmente desde Sumar, el exministro de Consumo fue alertado de que su fichaje podía perjudicar a Sumar, a  IU y a Podemos (cuyos dirigentes y exdirigentes no tardaron en criticar lo que consideraron una “puerta giratoria”).

 

Lo que también es cierto es que Acento asesora a una de las principales patronales del juego de azar, uno de los sectores que más atacó Alberto Garzón cuando ostentaba el cargo de titular de Consumo y el lobby de Blanco también presta servicios a Marruecos desde 2022, mismo año en el que el Garzón ministro tachaba de “dictadura” el régimen alauí y criticaba que el Gobierno tejiese alianzas con el país vecino y se reunía con representantes del Frente Polisario.

 

El toque de atención” surtió efecto. Este miércoles, a primera hora de la mañana, Garzón comunicaba en sus redes sociales su renuncia, dada “la incomprensión suscitada” y las críticas a su fichaje.  “La izquierda en la que creo es menos prejuiciosa e inquisitorial; es más heterodoxa y humana y tiene una concepción del Estado donde lo importante no es el lucimiento personal, sino tener más influencia en todos los espacios posibles”. “No quiero que mi decisión personal perjudique a mis antiguos compañeros de militancia, en su necesaria misión de lograr el mejor resultado posible en las futuras convocatorias electorales. Siempre he antepuesto el interés colectivo sobre el interés personal y considero que debe seguir siendo así”  escribía Garzón en la red social.

 

De hecho, en el comunicado en el que constataba su renuncia confesaba que dirigentes de Izquierda Unida, Podemos y Sumar le advirtieron del impacto negativo “para el espacio político” que tendría su fichaje por Acento. Consultada por esta cuestión, la propia Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno, ha desmentido haber presionado personalmente a Garzón.

 

En definitiva, Garzón declina asumir la Dirección de Prospectiva Geopolítica de la consultora, para lo cual estaba solo pendiente de un informe favorable de la Oficina de Conflicto de Intereses del Gobierno y reconoce que si algo ha aprendido durante su trayectoria, y que dijo al abandonar la primera línea de la política, es que “la política es una trituradora de personas. La izquierda en la que yo creo no debería reproducir esas prácticas que expulsan a más gente de la que integran”, a raíz de la división reinante en los partidos más a la izquierda del PSOE.

 

Tras la incomprensión suscitada en el espacio político, y con la intención expresa de no dañar a las organizaciones a las que tanto tiempo y energía he dedicado de mi vida, anuncio mi renuncia a incorporarme como tenía previsto.

 

Garzón defiende en su comunicado la necesidad de que personalidades ligadas a la izquierda ocupen puestos de trabajo en espacios de análisis, reflexión o prospección sobre el futuro complejo del planeta, a causa de la “crisis ecosocial” reinante, por lo que las instituciones, en general, y los gobiernos, en particular, por cierto, también son espacios que no están exentos de contradicciones”.

 

¿QUÉ HACER CON LOS DIRIGENTES CUANDO DEJAN DE SER DIRIGENTES?

Más allá del juicio moral, la polémica sobre Alberto Garzón pone sobre la mesa problemas políticos de fondo para las izquierdas: la difícil reinserción laboral de parte de los militantes que han pasado por cargos públicos y orgánicos, y cómo facilitar los relevos sin perder el conocimiento acumulado por los cuadros y dirigentes que dan un paso atrás.

 

La política marca en lo ideológico y deja huellas en los currículum que no siempre puntúan a favor en una entrevista de trabajo. No todo el mundo es Julio Anguita para regresar a una plaza de profesor en un instituto público, y en lugar de moralizar, la izquierda debería pensar políticamente cómo preparar pistas de aterrizaje a quienes, después de haberse mojado, deciden reinsertarse en un mundo laboral del que muchas veces han quedado descolgados.

 

La edad también cuenta, y quienes abandonaron su profesión o su carrera académica saben las consecuencias que esto tiene. No es lo mismo montar un despacho profesional a los 30 que a los 50. La izquierda ha alimentado discursos muy infantiles y antipolíticos sobre las indemnizaciones a cargos públicos, y en cambio aboga porque el Estado financie la transición al mundo laboral de los ex cargos públicos si de verdad se quiere ir a un régimen de incompatibilidades exigente y una estricta prohibición de las puertas giratorias. Tal y como está esta la cosa, sólo se pueden dedicar a la política los ricos, los funcionarios o los sinvergüenzas.

 

No por casualidad una gran parte de los ex cargos públicos y ex asesores optan por la vía de las oposiciones para volver al mundo laboral con cierto nivel de seguridad. Las condiciones actuales disuaden a muchas personas de entrar en política, pues saben las consecuencias que esto tendrá para su futuro laboral, pero también de abandonarla, ya que los cargos con más difícil reinserción temen un salto al vacío que suponga una bajada drástica de su nivel de vida.

 

De la política se puede salir, pues, con una abultada agenda de contactos con una mano adelante y otras atrás, y lo que es peor, una abultada lista de enemigos con influencia y capacidad para cerrar puertas en lo laboral y profesional. De esto último sabe mucho Pablo Iglesias, que ha experimentado en carne propia las dificultades para reciclarse laboralmente después de haber sido vicepresidente de España y secretario general de Podemos. “Me ha costado Dios y ayuda ser profesor asociado, que es algo de lo que no se puede vivir”, apunta, que compagina pequeñas colaboraciones en medios de comunicación con la dirección de Canal Red. Iglesias apunta que : “Tengo amigos que cuando han dejado la política han contratado a empresas de informática para borrar su rastro en Google”. Para Iglesias no habría habido ningún problema en que Alberto Garzón se hubiera dedicado a trabajar en la consultoría de gobiernos progresistas, pero lo que rechina es de dónde procede la oferta de empleo: de una empresa privada con olor, sabor y tacto al establishment político económico español.

 

Lo ideal sería que ese conocimiento y agenda adquiridos revirtieran a lo colectivo, y no a una marca personal y la “visceralidad” de los ataques es un derivado del momento de enfado que vive la izquierda: “Mientras la derecha lo perdona todo, la izquierda pone un listón moral tan alto que termina acojonando a la gente que está pensando en dejarlo y eso dificulta todavía más los relevos en los partidos, que nunca son fáciles porque producen mucho miedo en las direcciones”.

 

En su carta explicando la renuncia a fichar por Acento, Alberto Garzón manda un recado a quienes han criticado en las redes su decisión: “La izquierda tiene que reflexionar sobre cómo trata a los hombres y mujeres que dedican su tiempo, su energía, y su vida, a los proyectos colectivos”. Lo cierto es que la ausencia de “zonas de descanso” hace muy dura la política de izquierdas a quienes dejan sus cargos o pierden una batalla interna, y la existencia de estas “zonas de descanso” amortiguaría, por ejemplo, los conflictos internos en el PSOE.

 

A pesar de sus críticas a Garzón, Pablo Iglesias reconoce que las organizaciones “deberían tener decoro con sus dirigentes” y preocuparse por su situación personal una vez dejan la primera línea, por ejemplo facilitándole su reinserción a través de fundaciones u otro tipo de instituciones políticas más dedicadas al análisis y la reflexión, en las que puedan seguir aportando al partido. No obstante, los ex cargos públicos también tienen derecho a salirse de las dinámicas de partido, que de un modo u otro siguen presente en las fundaciones, y explorar otras vías laborales relacionadas con aquello que han aprendido en su desempeño.

 

Lo cierto es que si las organizaciones políticas quieren facilitar el relevo, y que además lo aprendido por sus cargos siga revirtiendo en lo colectivo, deben preocuparse por “construir instituciones económicas y culturales que puedan reabsorber a las personas con más capacidad”. El movimiento obrero europeo del siglo XX desarrolló un tejido de sindicatos, ateneos, periódicos, cooperativas y otras organizaciones que permitía sostener a muchísimos cuadros para hacer trabajo político fuera de los partidos. Lo cierto es que el ciclo 2014-2019 ha sido tan acelerado y autodestructivo que apenas ha dado tiempo a construir esa sociedad civil en la que recolocar a quienes quieran dar un paso atrás pero seguir de algún modo vinculados al activismo a tiempo completo, y no sólo en su tiempo libre.

 

BIENAVENTURADOS LOS CIUDADANOS MISERICORDIOSOS

Quienes conozcan bien los ‘movimientos asociativos’ sabrán que detrás de ellos siempre hay algún zorro que pretende medrar con la excusa de defender una causa. En general, los idealistas de las sociedades acomodadas no surgen tanto para defender al necesitado como para pagar sus facturas o aspirar a un casoplón.

 

Muchas veces se olvida que se puede estar convencido de algo sin necesidad de afiliarse e incluso que es posible ser activista sin carné alguno. Lo que ocurre es que eso no es tan rentable y no es lo que buscaban quienes se agruparon hace una década para formar partidos o para movilizarse contra la crisis.

 

Quien se haya sorprendido por el fichaje -frustrado al final- de Alberto Garzón por la consultora Acento peca de inocente, incluso de inmaduro, porque no ha entendido nada de lo que ha sucedido alrededor en los últimos 10 años.

 

Fue comprensible que en aquellos tiempos de penurias económicas -ya sin brotes verdes- los mensajes revolucionarios de estos jóvenes tan parlanchines llegara a provocar emociones y a levantar pasiones. Le pasó al ‘pueblo llano’ pues todo el mundo tiene derecho a conmoverse y a movilizarse. También yiene derecho a equivocarse, derecho que muy a menudo se ejerce.

 

Pero quien no se haya desengañado a estas alturas de esas mareas es que es de lenta reacción. Entonces, les unía un discurso revolucionario y dijeron que iban a “democratizar las instituciones”, a eliminar los aforamientos y a poner coto a los grupos de interés y a las puertas giratorias. Ya la sabiduría popular sentencia que “¡Del dicho al hecho,…!”

 

 

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” 

“Bienaventurados los mansos y humildes, porque ellos poseerán la tierra” 

“Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados” .

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” 

“Bienaventurados los que tienen puro su corazón, porque ellos verán a Dios” .

“Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

“Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”

 

 

 

 

 

1 comentario en «EL PELIGROSO FUEGO AMIGO: EL ÚLTIMO, POR AHORA, CADÁVER DEL CAINISMO DE “BESIÑOS”»

  1. ¿EL 15 M HA MUERTO?
    El fichaje frustrado de Alberto Garzón para la consultora de lobby Acento, con contratos con el sector del futbol, farmacéuticas y hasta Marruecos, ha sacudido por otro lado los cimientos de Sumar.
    El affaire Garzón y las escasas esperanzas de Díaz de entrar en el parlamento gallego ofrecen argumentos para los que creen que la larga década del 15-M ya ha terminado. El movimiento que surgió en Madrid en el mayo de 2011 dio pábulo al nacimiento de Podemos y a una nueva generación de políticos.
    La cuestión moral interesa menos que el mantenimiento de cuotas de poder con las que, al menos en teoría, «cambiar la vida de los ciudadanos». Es por ello que incluso en Sumar se mueve una corriente que quiere decretar para siempre el fin del 15-M.
    Errejón reivindica la importancia de gobernar y también del «rearme ideológico», pero bajo nuevos postulados. La herencia del 15-M, en definitiva, amenaza con convertirse en una losa para el futuro de los dirigentes políticos que surgieron de aquel movimiento. Entre la irrelevancia de la izquierda alternativa al PSOE y lo ocurrido con el exlíder de IU, hay estrategas y miembros de Sumar que avisan de que el mensaje del 15-M ya es caduco y que hasta es oportuno enterrarlo y habrá que buscar otra fuente de inspiración.

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