El déficit real alcanza los 37.000 millones pese al “superávit contable” del que presume el Gobierno
Todo el mundo tiene en la cabeza que cuando haya que bajar gastos habrá que tocar las pensiones.
Mientras el Gobierno presume de un superávit contable de 3.397 millones de euros a julio de 2025, lo cierto es que el sistema arrastra un déficit real de 33.825 millones que se tapa con préstamos del Estado por valor de 37.000 millones para poder pagar las pensiones.
En los siete meses de 2025 nos han tenido que prestar 5.000 millones más que el año pasado lo que es un maquillaje contable no logra ocultar que España “está hipotecando el futuro” con una estructura en quiebra técnica.
Un gasto creciente y difícil de contener
Los ingresos por cotizaciones sociales aumentan cada ejercicio, pero el ritmo de crecimiento de las pensiones es aún mayor. Esta tendencia no es exclusiva de España: en países como Francia o Alemania los gobiernos ya han puesto sobre la mesa reformas estructurales de las pensiones.
El “gasto político”
No podemos autorizar que ningún gobierno toque las pensiones mientras no haya eliminado antes el gasto político superfluo”.Lo que no se puede tocar bajo ningún concepto son las pensiones, la sanidad, la educación, la seguridad pública ni las infraestructuras. Todo lo demás es susceptible de ser reducido”.
España destina 165.000 millones de euros al denominado “gasto político”, que incluye subvenciones y organismos públicos, muchos de ellos redundantes o poco transparentes. Si redujésemos ese gasto a la mitad, sobrarían 80.000 millones. Con 50.000 podríamos cubrir las pensiones y aún quedarían 30.000 millones para infraestructuras, sanidad o educación
Recirdar que hay casi 11.000 entes y organismos públicos, así como en las subvenciones estatales, que ascendieron a 28.500 millones de euros, como ejemplos de ámbitos donde sería posible recortar antes que tocar pensiones, sanidad o educación.
Un modelo alternativo
Se plantea un sistema mixto inspirado en el modelo de los Países Bajos, con tres pilares:
- Pensiones contributivas tradicionalesfinanciadas por cotizaciones.
- Planes público-privados obligatorioscon aportaciones conjuntas de empresas y trabajadores.
- Sistemas de ahorro incentivados fiscalmentepara complementar las pensiones futuras.
Los holandeses lo implantaron en 1992 y nos llevan 33 años de ventaja. Si no lo hacemos ya, tendremos un problema serio.



