El 15% de los trabajadores en España son autónomos, pero el 22% de ellos son “autónomos involuntarios”

Aunque la mayoría de sistemas legales distinguen entre trabajadores asalariados y trabajadores por cuenta propia, existe una zona difusa entre ambos grupos. En los últimos años se ha incrementado la externalización, que ha comportado un crecimiento en el número de falsos autónomos; a los empresarios les resulta más barato trabajar con autónomos que contratar empleados. Por ello, conviene identificar a estos autónomos por separado, ya que resulta razonable que sus características y los efectos de las condiciones económicas y de las acciones institucionales del mercado laboral sean diferentes para los autónomos voluntarios o económicamente no dependientes.

Si se analizan las razones que conducen al autoempleo, este paso es una elección voluntaria para la mayoría de los trabajadores autónomos en Europa, ya que solo el 16,9% de ellos declaran que lo son de forma involuntaria. En España, el porcentaje es del 21,7%, por encima de la media europea, pero por debajo de la incidencia observada en la mayoría de los países de Europa del Este. Con respecto a los autónomos económicamente dependientes, únicamente el 3,6% de los autónomos en España manifiestan que tienen un solo cliente, por debajo de la media europea (8,4%), pero a un nivel similar que en países como Francia o Portugal.

Los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) de la Unión Europea del 2017 permiten analizar qué perfiles tienen más probabilidades de convertirse en autónomos involuntarios y dependientes. La incidencia del autoempleo involuntario es especialmente elevada entre los trabajadores con menos de treinta años, con un nivel educativo más bajo y que trabajan en el sector de la construcción. Se observan mayores diferencias entre las categorías laborales, ya que la incidencia del autoempleo involuntario alcanza el 51% en las profesiones elementales, mientras que en las profesiones más cualificadas (especialmente en las de dirección) la incidencia es tan solo del 12,2%.

En cuanto al autoempleo dependiente, los hombres, los inmigrantes y los jóvenes tienen más probabilidades de ser autónomos dependientes. Como en el caso del autoempleo involuntario, la incidencia es mayor en el sector de la construcción y en las profesiones menos cualificadas (conductores, operarios de maquinaria y profesiones elementales). En relación con el autoempleo involuntario, se detecta una incidencia algo más alta entre las mujeres. Sin embargo, en el caso del autoempleo dependiente, las diferencias de género son más notables: los hombres duplican la tendencia, respecto a las mujeres, a convertirse en autónomos dependientes. Se observa un patrón similar en cuanto a las diferencias entre inmigrantes y autóctonos. Prácticamente no existen diferencias en el autoempleo involuntario, pero la proporción de autónomos dependientes entre los inmigrantes casi duplica la incidencia entre los autóctonos.

Fuente:  Fundación La Caixa

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