La coalición del PSOE y Unidas Podemos cumple dos años marcada por el impacto de la crisis de la Covid-19 y los fondos europeos, pero no se debe olvidar que la pandemia ha sido mundial afectando a TODOS los países y los resultados social-económicos no han sido ni de lejos los mismos.
Desde el acuerdo en diciembre de 2018 de Pedro Sánchez y el por entonces todavía secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y la investidura del primero como presidente el 7 de enero de 2020, la coalición gubernamental ha tenido que encargarse de gestionar la grave crisis económica y sanitaria desatada por la pandemia de la Covid-19 desde marzo de 2020.
La coalición del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos presidida por Pedro Sánchez cumple su segundo aniversario marcada por la crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia de la Covid-19 y una gestión económica cuestionada por la oposición ante una ranqueante recuperación con resultados dispares en paro, déficit o deuda pública.
Con el soporte histórico de los fondos europeos de reconstrucción de la Comisión Europa (y los más de 330.000 millones de euros de compra masiva de activos y deuda española por parte del BCE), el Ejecutivo ha impulsado en torno a medio centenar de leyes en estos dos años de legislatura de intensa actividad, con idas y venidas en el consenso del Gobierno ante las distintas posturas de los socios.
MENOS DESEMPLEO, PERO…
Parejo a la gestión de la crisis sanitaria, la coalición gubernamental ha tenido que centrar sus esfuerzos y priorizar su actividad en tratar de preservar el tejido productivo y la actividad ante el shock histórico de la pandemia del coronavirus, que echó por tierra la senda de crecimiento iniciada en 2012 al provocar la mayor caída de PIB de la historia en su primer año (2020). La economía española había logrado cerrar el año 2018 con un avance de PIB del 2,4%, que se moderó al 2% en el año 2019 y que dio por completo una vuelta al desplomarse un histórico 10,8% en 2020 por la irrupción de la pandemia y las consecuentes restricciones y Estado de alarma derivados de la misma.
En lo referido al mercado laboral las cifras de desempleo muestran una mejora limitada con un descenso de 57.700 parados en los dos años de coalición, al pasar la cifra de paro de los 3.163.605 desempleados en diciembre de 2019 a 3.105.905, según los últimos datos de cierre de año 2021 del Ministerio de Trabajo.
En paralelo, la afiliación ha escalado hasta su nivel récord histórico. Nunca antes España había alcanzado un volumen de afiliados medios tan alto, de 19.824.911 ocupados, lo que supone que en dos años marcados por la pandemia se han creado un total de 416.373 puestos de trabajo respecto a los datos de diciembre de 2019.
Eso sí, hay que tener en cuenta en todo momento la incidencia de la pandemia, ya que mientras que en el año previo a la llegada de la Covid España logró bajar su nivel de paro en 38.692 personas, el año de inicio de la pandemia en 724.532, lo que explica la notable creación de más de 775.000 empleos este año, permitiendo una reducción histórica del desempleo de 782.232 personas, aunque un 60% fue generado por el sector público, con el consiguiente aumento del déficit público y, en definitiva, de la deuda pública.
De hecho, España se situó de nuevo en noviembre a la cabeza en la tasa de paro por sexto mes consecutivo, ya que contabilizó en el undécimo mes del año pasado 3,27 millones de parados, 88.000 personas menos que el mes anterior, lo que supone una tasa del 14,1%, el mayor porcentaje, junto a Grecia, entre los países de la Eurozona y la media de la UE, según los datos publicados este lunes por la oficina estadística comunitaria (Eurostat).
A nivel mensual la tasa disminuyó tres décimas, si bien la tasa de desempleo en España disminuyó casi dos puntos a nivel interanual, frente al 16,2% de noviembre de 2020. De esta forma, registró la mayor tasa de paro de toda la UE y la zona euro, junto a Grecia (13,4%), frente a las menores cifras de República Checa (2,2%), Países Bajos (2,7%) y Polonia (3%).
Por género, el desempleo entre los hombres se moderó al 12,7%, siete décimas menos que en octubre, mientras que entre las mujeres se suavizó cuatro décimas, al 15,6%. Estas tasas se alejan y prácticamente duplican las de la zona euro, (paro masculino del 6,9% y femenino del 7,5%) y de la UE (6,3% y 6,8%, respectivamente).
En cuanto al desempleo juvenil, referido a la tasa de paro entre los menores de 25 años, los datos muestran que España volvió a presentar la mayor tasa en noviembre, aunque disminuyó del 30%, al situarse en el 29,2%. Actualmente hay 493.000 jóvenes menores de 25 años en paro, y la tasa ha disminuido en 10,3 puntos en un año.
España continúa así en el pódium del desempleo juvenil en la zona euro, siendo solo superada por Grecia, que presenta una alta tasa de paro entre los jóvenes (39,1%).De hecho, la tasa de paro juvenil español casi duplica la registrada en la Eurozona (15,5%) y la de los 27 países que conforman la Unión Europea (15,4%).
Organismos como el Banco de España han hecho hincapié en la necesidad de replantear las políticas activas de empleo, sobre todo teniendo en cuenta que los jóvenes son los que menos se han beneficiado de la aplicación de los ERTE respecto a otros colectivos por su elevada temporalidad y al encuadrarse en mayor medida en los sectores más perjudicados por la pandemia, como la hostelería o el turismo.
Según datos de Eurostat, España presentaba una tasa de abandono escolar temprano del 17,3% en 2019, muy superior al 10,2% de la media europea y el 10,6% de la zona euro, y uno de los motivos que influyen en el drama de la elevada tasa de desempleo entre los jóvenes españoles.
En la zona euro, el desempleo bajó al 7,2% durante en noviembre, una décima menos que en octubre, hasta los 11,8 millones de parados, 222.000 menos en un mes, y a nivel comunitario el paro se moderó dos décimas, hasta el 6,5%, con un total de 13,98 millones de desocupados.
A nivel interanual, el indicador de paro en los países que comparten moneda única bajó en nueve décimas (del 8,1% al 7,2%) y otras nueve décimas en la UE (del 7,4% al 6,5%). Respecto a hace un año, la oficina estadística comunitaria estima que el paro se ha reducido en 1,4 millones de personas en la zona euro y en 1,65 millones en el conjunto de la UE. Además de en el paro, España también está liderando junto a las repúblicas bálticas el récord de la inflación en la zona euro.
LA DEUDA SE DISPARA A PESAR DEL MANA DE LOS FONDOS DE RECUPERACIÓN EUROPEOS
En medio del ‘tsunami’ de la pandemia y la complicada aritmética parlamentaria, el Gobierno ha
logrado sacar adelante dos Presupuestos Generales del Estado (PGE) consecutivos en tiempo y forma
Aprovechando la suspensión de las reglas fiscales por parte de la UE para permitir la adopción de medidas de escudo frente al embiste de la pandemia, el Gobierno ha impulso una clara política expansionista con récord de gasto público y social en sus sendas cuentas públicas, pese a dispararse el déficit y la deuda pública.
Organismos como el Banco de España y la AIReF llevan un año reclamando al Ejecutivo que diseñe ya una política de equilibrio presupuestario que especifique el ajuste a desarrollar, sin embargo el Gobierno se resiste, mientras ha ido prorrogando el ‘escudo social’ frente a la pandemia, como los ERTE, los avales del ICO o las moratorias, y delega la profunda reforma fiscal prevista en principio para 2023 en un comité de expertos que dará a conocer sus conclusiones a finales de febrero.
Así las cosas, el déficit público ha escalado desde el 2,5% del PIB en el que se encontraba cuando el Gobierno socialista de Pedro Sánchez llegó al poder en 2018, al 2,9% en 2019 y al 10,1% del año 2020, aun así por debajo del nivel de 2019 (11,06% del PIB). El Gobierno prevé cerrar este año en el 8,4% y el próximo ejercicio en el 5%.
Pero sin duda uno de los puntos flacos en la gestión del Gobierno es el enorme aumento de la deuda pública registrado en el primer año y medio de la coalición de Gobierno, pasando de un pasivo de 1,11 billones de euros al término de 2019 a 1,42 billones de euros en octubre del año pasado (121,2% del PIB), según el último dato del Banco de España, lo que supone un alza ni más ni menos que de 232.835 millones de euros.
Otro de los grandes capítulos de la gestión de la coalición gubernamental es el referido al ‘salvavidas’ europeo del Mecanismo de reconstrucción, dotado con 750.000 millones, de ellos 160.000 millones para España hasta 2026 a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que incluye 212 reformas e inversiones.
Bruselas ya ha desembolsado a España 19.000 millones de euros en transferencias pero la sombra de la escasa ejecución y las dificultades de acceso de pymes y autónomos a estos recursos ha sobrevolado desde el inicio de la ejecución. Hasta la fecha, el Gobierno solo ha inyectado en la economía el 48% de los fondos recibidos.
LA CRISIS ENERGÉTICA Y LA INFLACIÓN
Junto a la deuda pública, la gran preocupación actual a nivel económico es la crisis energética y de precios actual, con varios meses de incremento del IPC, hasta el 6,7% en diciembre, el mayor nivel en tres décadas, por el incesante aumento de los precios de la electricidad, que ha forzado al Gobierno a rebajar los impuestos de la luz ante la presión de la oposición y civil.
Se añade a todo ello la crisis de suministro actual a escala internacional que está afectando a las cadenas globales y que en el caso de España podría tener un impacto entre 2021 y 2022 de más de 13.000 millones de euros. Con todo, los expertos vaticinan que la crisis energética, es decir, el alto volumen de los precios de la electricidad y el gas, así como la crisis de materias primas podría dar por un giro a partir de la primavera
De hecho, la inflación de España en diciembre es la mayor en los últimos 29 años, al no registrarse datos similares desde 1992, como consecuencia del encarecimiento de los precios de la electricidad y los carburantes y, en menor medida, de la alimentación.
De esta forma, la escalada de los precios de España solo se ve superada por la de las repúblicas bálticas —Estonia (+12%), Lituania (+10,7%) y Letonia (+7,7%), afectadas en mayor medida por la crisis energética, y la inflación nacional es mayor que la registrada por las otras grandes economías del área del euro, como Alemania (+5,7%), Francia (+3,4%) o Italia (+4,2%).
El récord histórico del 5% de inflación en la zona euro, una décima más que en noviembre y muy lejos de la tasa del -0,3% con la que cerró 2020, obedece principalmente al repunte del precio de la energía, a pesar de que se moderó ya algo, al 26% desde el 27,5% marcado. en noviembre.
El otro componente que determinó el histórico alza interanual de los precios fue el coste de los alimentos frescos, que aumentó al 4,6% en diciembre, frente al 1,9% del mes previo, al tiempo que los alimentos procesados, el alcohol y el tabaco se encarecieron un 2,8%, cinco décimas más.
SALARIOS
Los salarios pactados en convenio subieron un 1,47% en 2021, la mitad que la inflación y el 84% de los trabajadores no contaba con cláusula de revisión salarial contra la inflación en sus convenios y los ‘descuelgues’ se dispararon un 32% en el año
La pandemia ha echado por tierra la senda ascendente de los salarios pactados en convenio, ya que en 2020 (+1,75%) perdieron casi tres décimas respecto al ejercicio 2019 (+2,24%), previo a la pandemia. De hecho, la subida salarial regresa a niveles de 2017.
En 2021 se registraron 2.886 convenios colectivos con efectos económicos para dicho ejercicio, y de ellos solo 735 se firmaron ese mismo año, mientras que los restantes 2.151 se suscribieron en ejercicios anteriores, aunque desplegaron también sus efectos en el ejercicio 2021.
Del total de 2.886 convenios contabilizados por el Ministerio de Trabajo en 2021, apenas 456, el 15,8% del total, disponía de una cláusula de garantía salarial. Es decir, que más de 6,47 millones de trabajadores con convenios colectivos, el 84% del total, carecía de esta herramienta para compensar automáticamente la subida del IPC.
De los 456 convenios con cláusula de garantía salarial, solo 354 contemplaban una aplicación con efectos retroactivos de dicha cláusula, cubriendo a apenas 558.142 trabajadores. La estadística del Ministerio de Trabajo también refleja las distintas variaciones salariales. Y es que del total de convenios el 19,75% recogía incluso congelación de salarios. De los 2.886 convenios registrados en 2021, prácticamente uno de cada cinco (19,75%) contemplaba congelación de sueldos. Solo 131 convenios de 495.096 trabajadores recogían una subida salarial superior al 3%, y el grueso oscilaba entre el 0% y el 2%, siendo lo más habitual entre el 1% y el 1,5%.
De igual forma, el año pasado se llegaron a registrar 559 inaplicaciones de convenios, los conocidos como ‘descuelgues’ que implican la revisión de las condiciones laborales en las empresas, lo que supone un 1,2% menos que la cifra registrada en 2020, si bien afectaron a 26.923 trabajadores, un 32,6% más.






