“Días de vino y rosas” :la expresión se suele referir a periodos de felicidad y progreso a menudo asociado con la juventud y la despreocupación, pero también puede esconder un declive pues cuando la vid pasa a ser de color rosáceo es un aviso de la próxima muerte de la planta
Proporción de ciudadanos que opinan que la principal diferencia social es entre los ciudadanos ordinarios y las élites políticas y económicas

GRIS: Población General
ROJO: Población de izquierdas
AZUL: Población de derechas
Hay un profundo deseo de cambio entre las poblaciones occidentales y eso obliga a poner en marcha nuevos proyectos políticos en lugar de insistir en los que han perdido pie. Nuestras élites insisten en que todo marcha bien, salvo por la presencia de la extrema derecha. Es al contrario: las disfunciones sistémicas han abierto la puerta a las derechas populistas y a las extremas. Eso es lo que subraya la encuesta de Ipsos, y de ella se derivan muchos efectos. Las élites políticas se han encerrado en sí mismo y no ha tomado en cuenta ninguno. La pérdida de peso político y la cada vez mayor presencia de fuerzas antisistema es el precio que pagan.
Es interesante seguir la evolución del Broken System Index que Ipsos publica anualmente. La encuesta de 2025 contiene preguntas muy directas:
- ¿Cree que la economía del país está amañada para favorecer a los ricos y poderosos?
- ¿Considera que a los partidos tradicionales y a los políticos les importa la gente como usted?
- ¿Cree que los expertos de este país entienden la vida de la gente como usted?
- ¿Considera necesario un líder fuerte que recupere el país de las manos de los ricos y de los poderosos?
- ¿Incluso si tiene que romper las reglas?
- ¿Nuestra sociedad está en decadencia?
El resultado no es alentador. La mayoría de los ciudadanos a nivel mundial (57%) cree que su país está en decadencia; el 56% siente que la sociedad en la que vive está rota . La división social es grande y existe una notable desconfianza en la economía, ya que se entiende amañada a favor de quienes tienen poder y recursos. No se cree en los expertos ni en los medios de comunicación. El conjunto que engloba a las élites (liberales y progresistas) europeas es el que más está sufriendo
No es nuevo de 2025, sino un humor social que se reproduce insistentemente cada año desde hace más de una década. Este es el telón político de fondo. Cualquier opción ideológica que quiera tener cierto éxito debe mirar de frente el escenario, entender los motivos que lo han construido, las necesidades de las poblaciones y dar una respuesta a sus problemas.
El problema para los partidos tradicionales
Cuesta, sin embargo, que los viejos partidos entiendan este clima. Cada vez que han tenido que afrontarlo, y los resultados electorales han obligado a ello en muchas ocasiones los últimos tiempos, han reaccionado desde la negación. Han reaccionado descalificando a los electores, alertando de las tentaciones autoritarias que laten en las poblaciones o responsabilizando a las noticias que llegan a través de lsd redes. El funcionamiento de la sociedad era razonable, pero un cúmulo de circunstancias, acompañado por las expectativas infladas de los ciudadanos, su falta de aceptación de los sacrificios necesarios o la resistencia a aceptar los cambios han desatado el ascenso de fuerzas políticas muy negativas. El sistema no funcionaba mal, éramos nosotros.
La encuesta de Ipsos sirve para recordar hechos objetivos: los ciudadanos occidentales vienen en sociedades que entienden rotas, demandan cambios significativos y están dispuestas a conceder su con- fianza a quien les haga creer que es capaz de arreglar los desperfectos.
El ejemplo más significativo de esta negativa a aceptar la realidad lo ofrecen las élites liberales y progresistas europeas . Compartían una visión del mundo y un marco político que los tiempos están derribando de manera cruel.
Es un momento en el que los ciudadanos creen que la economía está amañada a favor de los ricos y poderosos y ante el peligro que supone la extrema derecha, la solución es hacer más pobre a la clase media y frenar las expectativas de los trabajadores
La tesis de la abundancia
Hay quien dice haber encontrado la fórmula para afrontar la crisis del liberalismo tradicional : podar el Estado para hacerlo más eficiente y aumentar la carga fiscal de la clase media. Es necesaria una voluntad política decidida para hacer frente al «abismo» existente entre «las expectativas sociales» y «la capacidad recaudatoria del Estado». Ante el peligro de que la extrema derecha transforme el mundo, la solución es diáfana: hacer más pobre a la clase media y frenar las “expectativas” de los trabajadores, que todavía esperan sanidad, educación y pensiones públicas.
Ls tesis de la abundancia básicamente consiste en reducir la regulación, y dejar de poner trabas a los ricos y la han llamado ‘abundancia’, que es mucho más atractiva que ‘neoliberalismo’.
El programa para los nuevos tiempos
Las tesis consiste, en definitiva, en trasladar continuamente la idea de que para salvar la democracia consiste en concederla.. En esencia, lo que debe hacerse es arreglar los déficits públicos, desregular, eliminar prestaciones del Estado del bienestar, subir impuestos a las clases medias y hacer caso a las estadísticas. No es un programa al azar: es exactamente el que se aplicará en la Europa de los próximos años, combinado con un aumento del gasto en defensa. Es un programa respetable y muchas derechas de todo tipo lo firmarían, pero hay que analizar si, en un contexto de descrédito institucional, desconfianza en los gestores de la economía, sensación acentuada de declive y aliento populista, es el más adecuado
“Salvar la democracia”.
Cuando el actual tiempo autocrático se deriva de una globalización fallida, no suena prudente dejar las soluciones en las manos de quienes crearon los problemas.
El peligro que perciben los liberales europeos, de derecha y de izquierda es permanecer en el mismo sitio, aun cuando el mundo se haya movido radicalmente. El problema es que, ante la amenaza de las derechas, los partidos presten excesiva atención a propuestas izquierdistas. Las elecciones se ganan con los votantes centristas, por lo que no se debe caer en la tentación de inclinarse posturas que puedan sonar radicales. Hay quien aboga por un centrismo combativo
Cómo hacer política en un mundo incendiado
Las élites europeas, tras el fin del fin de la historia, tienen un programa que consiste en seguir actuando igual. Las mismas ideas, los mismos enfoques, los mismos mensajes. Sin embargo, incluso así se pueden ganar unas elecciones, pero actuar de ese modo tiene un gran inconveniente: implica una actitud pasiva, la de esperar que llegue el descarrilamiento final.
Pero esto nos lleva al principio, a cómo hacer política en una sociedad en la que domina la certeza de que las instituciones no funcionan, que percibe amañada la economía y que señala que hay demasiadas cosas que necesitan ser arregladas. En ese escenario, prometer la continuidad del pasado reciente , como hacen los liberales y socioliberales europeos, es una apuesta pobre.
ENLACE A LA ENCUESTA IPSOS (en inglés)





