El foro también destaca la escasez de talento cualificado como un riesgo a corto plazo
El Global Risks Report 2026, elaborado con las aportaciones de más de 1.300 expertos y líderes políticos y empresariales, examina los riesgos que más preocupan en el horizonte de dos y diez años. Sirve como referencia para gobiernos, aseguradoras, inversores y organizaciones empresariales a la hora de decidir estrategias de inversión y gestionar primas de riesgo.
El valor pedagógico del informe no está en adivinar el día y la hora del próximo temblor, sino en recordarnos que los temblores se conectan. La polarización social, la desinformación, los conflictos armados, la fragilidad económica y el deterioro ambiental no compiten por turnos: se apilan. La desinformación aviva la polarización; la polarización bloquea decisiones; el bloqueo agrava la economía; la economía precaria alimenta resentimientos; y los resentimientos buscan culpables. En esa espiral, el riesgo más silencioso no es la crisis, sino el agotamiento democrático.
Una democracia puede sobrevivir a un golpe; lo difícil es sobrevivir a la suma de pequeños golpes, al desgaste continuo, a la sensación de que las instituciones llegan tarde y hablan en un idioma que no se corresponde con la vida cotidiana. Cuando la política se vuelve puro reflejo, la sociedad se vuelve puro nervio.
El informe Global Risks 2026 del World Economic Forum (WEF) alerta de que la insuficiencia de servicios públicos —incluyendo protección social, educación, infraestructuras y pensiones— se sitúa entre los mayores riesgos para España. Este dato supone un jarro de agua fría para el Gobierno de Pedro Sánchez, que siempre ha defendido la mejora de lo público como eje de su gestión.

En el caso de España, la encuesta de este año destaca que, tras la polarización social y la falta de mano de obra cualificada, aparece por primera vez en tercer lugar la insuficiencia de servicios públicos. La deuda pública y privada pasa a ocupar el cuarto puesto, mientras que el desempleo y la falta de oportunidades laborales cierran el top cinco de riesgos.
La presión sobre el gasto que va a ejercer el envejecimiento de la población en España se convierte, por vez primera, en uno de los principales riesgos a los que se enfrenta la economía del país en el corto y medio plazo, según el último informe de riesgos globales del Foro Económico Mundial de Davos, publicado ayer.
Elaborado a partir de la Encuesta de Opinión Ejecutiva 2025, en la que IESE Business School participa como su socio en España, el Informe de Riesgos de 2026 (Global Risk Report 2026) apunta a que la calidad de los servicios públicos en general se sitúa como tercera preocupación de los encuestados.
El Foro advierte que este fenómeno supone un bloqueo en la toma de decisiones y una pérdida de confianza en las instituciones. En este sentido, los recientes acontecimientos políticos en España, con la confrontación entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la oposición, liderada por Alberto Núñez Feijóo y varios líderes autonómicos, ponen de relieve que las acciones de los dirigentes permean en el comportamiento de la sociedad, que cada vez confía menos en las instituciones.
A nivel económico, la segunda gran preocupación de los expertos en España radica en la escasez de talento cualificado. La mano de obra especializada en España no es capaz de cumplir las demandas de la economía, a pesar de que nuestro país tiene el deshonroso título de tener una de las tasas de paro más altas de Europa, sobre todo de paro juvenil, que todavía está por encima del 25%.
En este aspecto, Davos habla de un desajuste estructural entre el talento de que dispone el país frente a las necesidades que exige la transición verde y digital, algo que por mucho que se hagan reformas laborales, nunca se solucionará sin programas específicos.
En tercer término, los directivos encuestados situaron las carencias en los servicios públicos y en los sistemas de protección social, que abarcan ámbitos como la atención sanitaria, la educación, las pensiones y las infraestructuras.
El documento atribuye este retroceso a lo que define como una «recesión» del estado del bienestar. Esto quiere decir que hay una pérdida de calidad institucional y de seguridad jurídica, así como un debilitamiento del contrato social en el conjunto de la OCDE. Este análisis cuestiona la ambición social del Ejecutivo y limita, al mismo tiempo, su capacidad de actuación en materia fiscal.
La abultada deuda, no solo de la Administración, sino también de las empresas privadas y los hogares, también se cuela como uno de los cinco principales problemas. En el Foro advierten que esto puede convertirse en un «freno» si se produce otro shock económico. La deuda reduce la capacidad que tienen los Estados para hacer más leve la caída.
En último lugar de la lista de problemas a corto plazo que ven los expertos, aparecen la escasez de oportunidades económicas y el paro, un problema recurrente de la economía española que el Foro relaciona ahora además con el distanciamiento político y el creciente malestar de las clases medias.
UE y España: riesgos sociales que ya están aquí 
Si la UE es el laboratorio institucional de la modernidad europea, España es, en algunos aspectos, su termómetro social. La desigualdad no solo es un número: es acceso a oportunidades, estabilidad vital, confianza en el mañana. La polarización no solo es un tono: es la dificultad de ponerse de acuerdo en lo mínimo.
En un mundo de riesgos entrelazados, la política no debería competir por eslóganes, sino por capacidad de diagnóstico. Nombrar bien el problema no lo resuelve, pero impide que lo gobierne la improvisación. Europa necesita una conversación pública que no sea una pelea de trincheras; España necesita una conversación pública que no viva de la ocurrencia.
El informe, leído desde aquí, es una invitación a algo poco espectacular: recuperar la política como instrumento de previsión. No para prometernos un mundo sin riesgos, sino para evitar el peor de todos: la resignación.
Fuente: Davos avisa que la presión del sistema de pensiones pone en riesgo a España


