Casi 650 médicos se apuntan al plan de jubilación activa que impulsó Escrivá

Esta modalidad permite cobrar el 75% de la pensión mientras se sigue trabajando

Las necesidades del sistema sanitario y de atención primaria son cada vez más prominentes. La demografía no escapa de ninguna rama del empleo, tampoco de los médicos. Este es uno de los motivos por los que se decidió realizar una prueba piloto de jubilación activa con médicos y pediatras. Según ha podido saber este medio, para finales de noviembre las sensaciones eran positivas y casi 650 médicos se habrían apuntado al plan de jubilación activa.

 

La campaña se firmó ahora hace un año e inició en abril. En junio eran unos 200 los trabajadores que decidieron sumarse al plan. Detrás de este plan para alargar la jubilación de forma voluntaria hay una serie de incentivos y condiciones. Y, además, nace como una posibilidad: el personal del sector público no podía acceder a la jubilación activa ni tampoco a la modalidad parcial.

La de Atención Primaria es la especialidad con mayor ratio de personas de más de 60 años, uno de cada tres: 12.000 entre 60 y 65 años y 1.500 con más de 65 años. Está previsto que este déficit se prolongue al menos durante cinco años, hasta que rindan resultados los procesos en marcha de reforzamiento de la formación de los médicos de atención primaria, y por las menores jubilaciones a partir de ese horizonte temporal.

El personal de atención primaria que accede a este plan lo hace dentro de “un régimen mejorado de compatibilización de pensión con la actividad laboral, del 75% en lugar del 50% general”, apuntan desde el Ministerio explicando el funcionamiento del plan.

También se permitirá a los mismos profesionales acceder a la jubilación activa para trabajar en el sector público sanitario a media jornada, igualmente pudiendo cobrar un 75% de la pensión, en lugar del 50% que se permite con carácter general.

Trabajar más de forma voluntaria

La demora de la jubilación es uno de los principales pilares sobre los que el Gobierno quiere apoyar la sostenibilidad financiera del sistema público de pensiones. Tanto es así que en el futuro se pretende elevar al 55% el número de trabajadores que demoran de forma voluntaria su jubilación.

Según los documentos con los que el Gobierno debió convencer a la Comisión Europea de su última reforma de pensiones, el escenario central es que hasta medio millón de trabajadores demoren su jubilación más allá de la edad legal para aliviar el gasto de la Seguridad Social a cambio de un cheque al contado, una bonificación en su prestación de hasta el 4% o un modelo mixto.

El informe apunta a que un creciente número de trabajadores se jubilaría más allá de los 65 años, actual edad efectiva de jubilación, hasta dejar la edad real en 66,6 años, próxima a los 67 años de edad legal. Se espera que casi un 28% de los trabajadores sénior mayores de 65 años sigan empleados para mitad de siglo.

Fuente: El Economista

Casi 650 médicos se apuntan al plan de jubilación activa que impulsó Escrivá (eleconomista.es)

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