“AGUAS TURBULENTAS” EN EL PSOE DE SÁNCHEZ

Sánchez homenajeará a Zapatero como ejemplo de “orgullo socialista”

El expresidente se volcó, a diferencia de González, Guerra y otros exdirigentes, en la campaña del 23J y también se fajó en la negociación entre socialistas e independentistas catalanes que hizo posible la investidura. Ferraz contabiliza más altas que bajas en el registro de afiliados desde octubre

 

Contra todo pronóstico, Pedro Sánchez sigue en la Moncloa y con un Gobierno recién estrenado. Quienes le creían muerto (políticamente) tras el 23J tendrán que esperar y el PSOE ha decidido celebrar por todo lo alto su permanencia en el Ejecutivo. Será el próximo domingo 26 de noviembre. En la Feria de Madrid, Ifema, donde los socialistas acostumbran a convocar sus grandes citas y a exhibir músculo.

 

“Orgullo de partido”, dicen en Ferraz, mientras sus adversarios dibujan a unas siglas malheridas al servicio de un presidente del que supuestamente abjuran sus cargos y su propio electorado. Los datos dicen lo contrario y a pesar de un supuesto desgaste del PSOE por el acuerdo con los independentistas catalanes y la ley de amnistía, lejos de perder apoyos orgánicos ha contabilizado más altas que bajas en afiliaciones en lo que va del 1 de octubre al 15 de noviembre. Son 1.440 nuevas altas frente a las 770 bajas voluntarias, según cifras de la Secretaría de Organización.

 

 

El acto, inicialmente previsto para vindicar a Sánchez, a su Gobierno y al PSOE, se convertirá también en una reivindicación del papel que José Luis Rodríguez Zapatero ha jugado en los últimos meses en favor del actual secretario general. Presidente y expresidente subirán al escenario para mostrar una sintonía que el actual inquilino de la Moncloa no tiene con González ni con otros exdirigentes de la organización, cuyas voces se han prodigado por diferentes medios para zarandear a Sánchez.

 

Y es que si en España hubiera que buscar a un expresidente inspirado en la filosofía de Pepe Mujica sobre las despedidas en política (“uno no se va para morir sino para vivir”, dijo el exmandatario uruguayo) ese sería Zapatero. A todos los demás “expresidentes” les cuesta acostumbrarse al silencio atronador de los teléfonos que dejan de sonar, y eso que todos prometieron que se marcharían en silencio, que no molestarían y que recuperarían el tiempo perdido con sus familias pero los hechos acabaron desmintiendo sus palabras. Unos, entre bambalinas, y otros, a viva voz, todos reaparecen con la pretensión de que se les escuche, aunque acaben convertidos en un castigo para los que se quedan.

 

A Zapatero se le reclamó para que hiciera campaña y se recorriera España antes del 23J y visitó hasta la última federación socialista. Participó en más mítines que muchos de los ministros del Gobierno y que miembros de la Ejecutiva. Y no sólo eso. El expresidente ha jugado un papel decisivo en la negociación del PSOE con los independentistas para la investidura de Sánchez. Cuentan los negociadores que la semana previa a anunciar el acuerdo con Junts, la negociación estuvo a punto de saltar por los aires cuando los socialistas cerraron el acuerdo con ERC y que fue él quien se fajó para que ambas partes retomaran las conversaciones y encarrilarán de nuevo el documento que hizo posible investir a Sánchez.

 

El presidente y la dirección federal quiere agradecérselo ahora en público y por eso se le ha pedido que no falte el domingo a la cita, ya que Sánchez había decidido que compartiera escenario él. Así será. Sin teloneros y mano a mano. Una invitación que al parecer aceptó sin pensarlo. “Siempre estaré allí donde me lo pidan”, suele decir el expresidente cuando se le pregunta por su partido en una demostración de que no todo el pasado cuando llama a la puerta, hay que ignorarlo porque es sólo historia. Zapatero es pasado, pero con Sánchez disfruta de su segunda vida política. Y está encantado de que así sea.

 

 

 

Históricos del PSOE se unen contra Sánchez: «Hemos vuelto a ser una anomalía en Europa»

Entre los presentes se encontraban el exlíder del PSE Nicolás Redondo y los exministros Corcuera y Barrionuevo

 

Exdirigentes socialistas se han reunido este martes 21 de noviembre para censurar y derrotar el bloqueo creado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en relación a la ley de amnistía asegurando que España vuelve a ser «una anomalía en Europa» que hace tambalear el principio de seguridad jurídica y produce un agravio comparativo» en la igualdad de los españoles.

 

«Por desgracia, hemos vuelto a ser una anomalía en Europa», ha manifestado el ex secretario general del PSE-PSOE Nicolás Redondo durante su intervención como moderador en la mesa redonda ‘Así no… con estos acuerdos, no’, organizada por el colectivo Fernando de los Ríos, que se ha celebrado en la Fundación Carlos de Amberes y que ha contado con la participación de otros históricos socialistas como el exministro de la Presidencia Virgilio Zapatero, el ex secretario general de la UGT Cándido Méndez, la catedrática de Derecho Constitucional Teresa Freixes y el expresidente de la Junta de Andalucía José Rodríguez de la Borbolla.

 

En palabras de Redondo, muchos de los que lucharon contra el Franquismo, entre los que ha mencionado a su padre Nicolás Redondo, tenían un sentimiento intenso y poderoso que era ser igual que los países del entorno, que los países europeos, algo que, ha recordado, se llegó a conseguir con Adolfo Suárez en la presidencia y que ahora lo estamos perdiendo con la «anomalía» de la ley de amnistía.

 

Por su parte, Teresa Freixes ha puesto de manifiesto su rechazo a la ley de amnistía alegando que el principio de seguridad jurídica queda tambaleante. «La indefinición en la que nos sitúan un montón de circunstancias nos deja a los pies de los caballos», ha señalado. A su juicio, es francamente insultante que el futuro de Cataluña se haya negociado en una «comisión de encapuchados en el «extranjero» en lugar de en las instituciones públicas. Al hilo, ha cargado contra la utilización de la proposición de ley y no del proyecto de ley de amnistía ya que de esta manera se obvian los informes técnicos (…). Esto tampoco cabe en ningún Estado de Derecho, porque es una utilización fraudulenta.

 

Por su parte, De la Borbolla ha comparado la Transición y la manera de abordar las transacciones que Pedro Sánchez ha hecho ahora sosteniendo que en aquel momento después del franquismo hubo compromiso con la creación de una nueva situación en España, ingenuidad y buena fe, en contraposición de la forma de actuar de Sánchez en la que el pensamiento social reformista se ha volatilizado. «Mientras que en la Transición construimos un campo de juego, un campo de batalla se está creando», ha apostillado.

 

También Cándido Méndez ha cargado contra los pactos de Sánchez con los independentistas catalanes y contra la ley de amnistía y ha reprochado al jefe del Ejecutivo su cambio de opinión en relación a esta materia. «Era el presidente el que pensaba que era anticonstitucional», ha recordado. Asimismo, ha alertado de que la amnistía produce un agravio comparativo en cuanto a la igualdad entre españoles recalcando que la medida solo beneficiará a condenados en Cataluña y no en Andalucía o en Soria, ha mencionado a modo de ejemplo. En este sentido, el ex secretario general de UGT ha tachado de «realismo mágico» que Sánchez pretenda vincula la investidura pactada con numerosas formaciones con el avance social, si bien ha mostrado su apoyo a las «cuarenta y nueve páginas de acuerdo del PSOE con Sumar, aunque con matices, rechazando al mismo tiempo las tres páginas y tres líneas del acuerdo con Junts.

 

En su intervención, Virgilio Zapatero ha considerado el Ejecutivo actual como el Gobierno más extremoso de los últimos 45 años. Al respecto, ha manifestado su enorme inquietu» porque la derecha niegue la legitimidad del Gobierno actual al mismo tiempo que ha matizado que le parece intolerable que la izquierda «niegue la legitimidad de la derecha para gobernar», ha señalado, basándose en una regla no escrita para la democracia que alude al reconocimiento recíproco y legítimo de los partidos para gobernar.

 

Entre otras reflexiones que ha lanzado Redondo como moderador de la mesa, se ha referido al Partido Socialista Catalán (PSC), liderado por el también exministro de Sanidad Salvador Illa, del que ha dicho que «ha sido, es y será, con más o menos exhibición, simplemente la retaguardia del nacionalismo catalán», desatando el aplauso de los presentes. Según ha deslizado, a algunos les causa sorpresa e indignación, entre los que se ha incluido, pero siempre ha sido un partido que no ha estado en la estrategia del PSOE nacional, ha reiterado.

 

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