Los negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo –los gobiernos– han alcanzado un acuerdo en torno a la directiva sobre salarios mínimos adecuados, cuyo origen está en la propuesta de la Comisión Europea de octubre de 2020.
El salario mínimo de España es el séptimo más elevado de toda la UE. A la cabeza se encuentra Luxemburgo, cuyo SMI está este año en 2.257 euros al mes y cierra el listado Bulgaria, con 332,3 euros por doce pagas. La media comunitaria supera por poco los mil euros.



La directiva no exige que los Estados miembros introduzcan salarios mínimos por ley, ni establece un nivel de salario mínimo común en toda la UE, sólo pretende establecer unos requerimientos mínimos para garantizar un ingreso mínimo que dé a los trabajadores y sus familias un nivel de vida digno, lo que se puede conseguir mediante la de negociación colectiva. Una vez aprobada -y traspuesta a la legislación nacional- se aplicará a todos los trabajadores europeos con contrato o relación de trabajo, aunque en los países donde el salario mínimo se protege a través de convenios colectivos no estarán obligados a introducirlo ni a modificar su legislación. Está claro que el sistema danés y otros que tienen sistemas similares no se verán afectados. Los daneses no van ni a abolir ni a modificar su sistema, que se basa en negociaciones colectivas.
Las nuevas reglas establecen que los estados miembros tendrán que evaluar si su salario mínimo legal vigente -el salario más bajo permitido por la ley- es suficiente para garantizar un nivel de vida digno, teniendo en cuenta sus propias condiciones socioeconómicas, su poder adquisitivo o sus niveles nacionales de productividad y desarrollo a largo plazo. Para ello, podrán establecer una cesta de bienes y servicios a precios reales y aplicar valores de referencia indicativos comúnmente utilizados a nivel internacional, como el 60% del salario medio bruto y el 50% de los ingresos medios.
Además, las autoridades nacionales deberán garantizar el derecho de recurso a los trabajadores cuyos derechos hayan sido violados y adoptar medidas necesarias para proteger a los trabajadores y a los representantes sindicales. «La UE ha cumplido su promesa. las nuevas reglas sobre salarios mínimos protegerán la dignidad del trabajo y garantizará que el trabajo se vea recompensado. Todo esto se hará en pleno respeto de las tradiciones nacionales y la autonomía de los interlocutores sociales», ha destacado von der Leyen en un comunicado.



