Quien más, quien menos, sueña con jubilarse. Cada vez más ciudadanos la conciben como el inicio de un nuevo ciclo marcado por la libertad, el bienestar y la posibilidad de disfrutar del ocio. Un tiempo para emprender nuevos proyectos o pasar más tiempo con la familia. Sin embargo, esta visión positiva convive con una realidad menos alentadora, la falta de planificación financiera y de ahorro suficiente para afrontar con garantías una vida que cada vez más larga.
Según el estudio «Longevidad: ¿estamos preparados para una vida feliz, larga y saludable?» de Nationale-Nederlanden, dos tercios de los españoles mantiene una visión optimista sobre su jubilación. Una percepción que asciende hasta el 70% de los mayores de 45 años que consideran esta etapa como una oportunidad para disfrutar de mayor libertad y calidad de vida. Este dato refleja un cambio cultural relevante, la jubilación ya no se asocia únicamente al retiro, sino a una fase activa, llena de posibilidades y crecimiento personal.
No obstante, este optimismo contrasta con una preocupante falta de preparación económica. El informe revela que el 82% de los españoles no ahorra lo suficiente para su jubilación, y solo el 22% tiene claro cuánto necesita para mantener un nivel de vida cómodo en esa etapa. Esta desconexión entre expectativas y realidad financiera constituye uno de los aspectos más llamativos del estudio y pone de manifiesto un déficit significativo en educación financiera.
La falta de planificación a largo plazo es el gran causante de esta situación. El 83% de los encuestados reconoce no planificar su jubilación con antelación, y apenas el 18% asegura estar destinando mensualmente la cantidad necesaria para ello. Además, solo el 36% cuenta con planes financieros personales y únicamente un 20% complementa su futura pensión con productos como planes de pensiones. Aunque la jubilación se percibe como una etapa positiva, no se están tomando las medidas necesarias para garantizar su sostenibilidad económica.
Este escenario puede resultar especialmente contradictorio en un contexto de creciente longevidad. Cada vez vivimos más años, lo que implica que necesitaremos más recursos para mantener nuestra calidad de vida durante más tiempo. Sin embargo, solo el 45% de los españoles cree que tendrá recursos suficientes si alcanza los 100 años, lo que refleja una falta de previsión ante un cambio demográfico que ya es una realidad.
La inseguridad financiera también se manifiesta en el día a día. Solo la mitad de los españoles podría mantenerse con sus ahorros durante tres meses en caso de imprevistos, y apenas un 23% se siente preparado para afrontar gastos inesperados importantes. Como consecuencia, el Índice de Bienestar Financiero en España se sitúa en 4,4 sobre 10, por debajo de la media mundial, lo que indica un elevado nivel de incertidumbre económica y estrés financiero.
A esta situación contribuye, en gran medida, la falta de conocimientos financieros. No contar con ellos limita nuestra capacidad para tomar decisiones informadas sobre ahorro, inversión o planificación a largo plazo. Una carencia que refuerza la necesidad de impulsar la educación financiera como una herramienta clave para mejorar la seguridad económica de la población.
A pesar de todo lo dicho, es importante destacar las lecturas positivas del estudio de Nationale-Nederlanden. Aquellas personas que se sienten más preparadas para afrontar una vida longeva muestran mayores niveles de optimismo respecto a su jubilación. De hecho, el 68% cree que esta etapa cumplirá con sus expectativas, y el 58% se considera preparado para vivir muchos años con calidad de vida.
Además, los españoles identifican claramente los factores que determinan una jubilación satisfactoria. Entre ellos destacan la salud física (67%), la estabilidad financiera (66%), el bienestar mental (64%) y la autonomía (62%). Estos datos reflejan que la calidad de vida en la jubilación no depende únicamente del dinero, pero sí está estrechamente ligada a la seguridad económica.
En este sentido, la llamada «economía sénior» o silver economy emerge como un fenómeno clave. España cuenta ya con cerca de diez millones de personas mayores, una cifra que seguirá creciendo en las próximas décadas. Lejos de ser un colectivo pasivo, se trata de una generación con capacidad de consumo, experiencia y voluntad de seguir participando activamente en la sociedad. Un segmento que ya está transformando sectores como la salud, el turismo, la tecnología o los servicios financieros.
Sin embargo, el desarrollo de esta economía también plantea retos importantes. Uno de los principales es garantizar su sostenibilidad financiera. Una longevidad activa y saludable requiere de una base económica sólida, algo que hoy no está asegurado para una gran parte de la población. La falta de ahorro, la escasa planificación y el desconocimiento financiero pueden poner en riesgo no solo el bienestar individual, sino también el equilibrio del sistema en su conjunto.
Por ello, resulta imprescindible adoptar un enfoque integral que combine educación financiera, planificación a largo plazo y acceso a soluciones de ahorro e inversión adaptadas a cada etapa de la vida. Empezar a ahorrar cuanto antes es fundamental y no lo estamos haciendo. Actualmente, la edad media para comenzar a hacerlo se sitúa en los 37 años, lo que deja un margen limitado para acumular recursos suficientes.
Asimismo, es necesario fomentar una mayor concienciación, especialmente entre los jóvenes, que tienden a percibir la jubilación como algo lejano. Sin embargo, cuanto antes se tomen decisiones, mayor será la capacidad de construir un futuro financiero sólido. La planificación no solo aporta seguridad económica, sino también tranquilidad y bienestar emocional.
Nos enfrentamos, en definitiva, a una curiosa paradoja. Somos una sociedad optimista respecto a su jubilación, pero insuficientemente preparada para afrontarla desde el punto de vista económico. Transformar esta realidad pasa por reforzar la educación financiera, promover el ahorro y facilitar herramientas que permitan a los ciudadanos planificar su futuro con mayor confianza.


