5 CUENTOS BREVES DE JUBILADOS

1.- Un jubilado dará la vuelta al mundo con el pensamiento y promete enviar cartas con dibujos de lo que vaya viendo

Armando Bronca Segura, de 80 años de edad y residente en un geriátrico de Madrid, ha anunciado esta mañana su intención de dar la vuelta al mundo con sus propios medios y empleando la imaginación como único método de transporte. Armado asegura que, desde hace años, se siente “aparcado en la cuneta de la vida” y tiene aún muchos deseos por cumplir. “Cuando era joven no pude viajar y siempre he querido conocer otras gentes, otras culturas, otras formas de vida. Mi cuerpo ya no me acompaña, pero por suerte mi mente está en perfecto estado de forma para emprender un viaje de estas características”, declara el Sr. Bronca Segura.

Armando rechaza los consejos de sus familiares, que le dicen que lea a Julio Verne, porque le cuesta centrar la mirada en el texto y quiere “viajar sin guía, decidir mi propia ruta. Puede que sea el único ámbito en el que aún puedo decidir por mí mismo”. No sabe cuánto tardará en culminar su travesía pero pide a su entorno “que no me toquen los cojones mientras esté fuera”.

El viajero ha partido este mediodía rumbo a Estambul y, desde entonces, se encuentra postrado en su butaca con los ojos cerrados, muy concentrado. “A veces levanta los brazos con energía, como si se estuviera comunicando con gestos. Y balbucea palabras y frases que parecen extranjeras como ‘Mailpico mi equipaggio signore’”, explica la enfermera empleada del centro de mayores. “Parece que se haya vuelto loco, pero se le ve feliz. Yo diría que está teniendo un buen viaje”, insiste la mujer.

Armando se ha comprometido a informar puntualmente a sus allegados mediante correspondencia. Por este motivo, ha dejado en la mesa que hay al lado de su butaca un paquete de folios y sobres. “Me gustaría mandar dibujos y retratos de todo lo que vaya viendo, quizá luego puedo escribir un libro que incluya esas ilustraciones”, declaró antes de partir. Sus familiares aseguran que ya han empezado a echarle de menos y algunos compañeros del geriátrico reconocen que sienten envidia. “A mí también me gustaría viajar, pero no me atrevo. Me encantaría ir al Perú, pero me cuesta imaginármelo. Si me perdiera, luego no sabría volver”, explican un compañero, que prefiere disfrutar de la seguridad que proporcionan los documentales televisivos.

2.-Jubilación demasiado anticipada

Era la hora del adiós a la profesión y preparé un empalagoso discurso de despedida. El presidente de la compañía rindió los honores en el acto, hablando sin parar del ingente legado dejado.

-Estamos en deuda con usted, Sr Bronca Segura.

Luego, tras la cena, los puros y el whisky me relajé escuchando a los colegas contar anécdotas jocosas de nuestra profesión. Llegada la media noche, regresaré a casa para terminar los días varado entre el pudding de chocolate y el whisky, revisando con nostalgia, cuanto cachivache haya almacenado en casa. Me ayudarán a pasar la jubilación. Tal vez escriba unas memorias, tal vez…

-¡Señor Bronca Segura!– me despertó una voz femenina.

Si hace el favor de pasar, van a empezar las pruebas para el puesto… de auxiliar administrativo.

 

 3 .- Papa Noel, jubilado

Armando Bronca Segura, conocido popularmente como “Papá Noel”, ha recibido una notificación de Hacienda en la que se le exige el pago del IRPF por las pensiones que ha ido cobrando en los últimos años y que hasta ahora no había declarado. El fisco le reclama no solo el pago de impuestos sino también intereses de demora y una sanción elevada. Por otra parte el INSS le ha suspendido “sine die” la pensión que hasta ahora estaba percibiendo y la Tesorería General de la SS (TGSS) le ha abierto un expediente para que devuelva las prestaciones indebidamente recibidas.

“Es cierto que tiene edad para ser pensionista pero es indudable también que está desempeñando su trabajo con toda normalidad, por lo que sus cobros hasta ahora han sido indebidos: cuando todos recibamos el regalo esta Navidad se comprobará que Papá Noel efectivamente ha trabajado, y se podrá constatar, un año más, que el cobro de su pensión de jubilación es improcedente: si está desempeñando su trabajo habitual no puede cobrar una pensión de jubilación íntegra, podía haberse acogido a la modalidad de Jubilación Activa o de Jubilación Flexible, pero ya sabemos todos que los Santos como hacen milagros se creen impunes ante las Leyes tanto de la Naturaleza como del Derecho” ha informado un portavoz de la TGSS.

4- Mercado de jubilados

Fuimos a buscar un abuelo nuevo, porque el que teníamos estaba ya muy viejito y no nos servía para nada. El primero que nos enseñaron era de muy buena calidad, elegante, perfecto para las fotos de familia y a juego con los muebles del salón, pero parecía bastante aburrido y salía un poquito caro.

A mí me gustó el que contaba chistes verdes, lo que pasa es que traía diabetes y tenía mal aliento. También intentaron vendernos un par que, si te los llevabas juntos, te hacían descuento y te regalaban los bastones, pero no nos pareció práctico. Así que finalmente nos quedamos con el que teníamos, que tiene una dentadura de recambio y sabe volar cometas.

 

5- Dioses jubilados

Armado Bronca Segura había sido un solipsista teórico toda la vida. Un solipsista -por si acaso no se conoce la palabra- es alguien que cree que él es la única cosa que realmente existe: que las demás personas y el universo en general sólo existen en su mente y que si dejara de imaginárselos dejarían de existir. El universo entero es una especie de “matrix” en el que solo eres real tú, el protagonista del  juego. Es un postura metafísica tan indemostrable como irrefutable.

Un día, tras una operación, Armando Bronca Segura se convirtió en solipsista practicante y decidió acabar con todo.  Miró a través de la ventana, fijó la vista en las estrellas, deseó que dejaran de existir y ya no estaban allí. Luego, deseó que todas las demás personas cesaran su existencia y el hospital se tornó extrañamente callado. Después, deseó que el mundo desapareciera, y se encontró suspendido en un vacío. Se deshizo de su cuerpo casi con la misma facilidad y luego dio el paso final de desear que él mismo no existiera.

Nada sucedió.

Qué extraño! -pensó. ¿Puede haber un límite para el solipsismo?

-dijo una voz.

-¿Quién eres tú? -preguntó Armando Bronca Segura.

Yo soy quien creó el universo que tú acabas de hacer desaparecer con tu deseo. Y ahora has tomado mi lugar.

Hubo un profundo suspiro.

-Al fin puedo abandonar mi propia existencia, encontrar el olvido y dejarte a cargo.

-Pero, ¿cómo puedo yo dejar de existir? Es lo que estoy tratando de hacer, ¿sabes?

Sí, ahora lo sé -dijo la voz.

Tienes que hacerlo de la misma manera que yo lo hice: Crea un universo. Espera a que alguien en verdad crea lo que tú creaste y desee que ya no exista. Luego te puedes jubilar y dejar que él tome tu lugar. Adiós.

Y la voz desapareció.

Armando Bronca Segura estaba solo en el vacío y únicamente había una cosa que podía hacer: Creó el cielo y la tierra.

Tardó siete días.

 

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