Pedro Sánchez se va de vacaciones dejando atrás un panorama inquietante desde todos los puntos de vista
Todo el mundo merece un descanso aunque unos más que otros, y seguramente muchos nos pondríamos de acuerdo sobre qué personajes públicos pueden tomarse unas semanas de asueto y quiénes deberían continuar al pie del cañón para intentar “aprobar” en los exámenes extraordinarios de septiembre. Porque algun@s son más responsables que otros de que media España no pueda tomarse ni una semana de vacaciones y gran parte de la otra media se ha endeudado para irse unos días a la playa o la montaña.
El presidente, por ser presidente, tiene la suerte del gratis total para disfrutar de La Mareta en Lanzarote y Las Marismillas en Doñana. Nada que objetar, para eso están y lo mismo han hecho otros gobernantes. Lo que se espera es que al menos esta vez el gratis total no sea para su grupo de amigos, como el año pasado, porque eso ya es abuso y encima Transparencia se negó a dar datos aunque estaba obligado a hacerlo. También está obligado a informar sobre el uso (y abuso) del Falcon y de otros medios de transporte, y no lo hace. ¿Será porque se utilizan más de lo que se debe? ¡A saber!.
Antes de las vacaciones hay, en este final de curso escolar, también unas certezas que recoger.
La primera, es que es un milagro que hayamos podido sobrevivir ante los ejemplos de inconsistencia de algunos de los más relevantes políticos. En este sentido se lleva la palma la vaticana Yolanda Díaz, que después de tanta alharaca con su plataforma electoral (¡o lo que se pretenda que sea!) resulta que nueve meses, los que faltan para las municipales y autonómicas, no son suficientes para que Sumar pueda prepararse para esas elecciones. La vicepresidenta pretende ser tan profunda en sus mensajes que no se le entiende nada de lo que dice.
Otro personaje que merece punto y aparte es la sin par Irene Montero. No se sabe qué playa ha pisado la ministra, porque después de ver el retocado cartel con su anuncio de igualdad, al parecer ningún hombre pisa las playas, y no hay “igualdad” si no hay previamente diferencias, de género o de lo que sea. Incluso la monja activista del independentismo catalán, Sor Lucía Calam, ha invitado a la ministra a dejarse de «de gilipolleces» y comenzar a «trabajar por los problemas reales de los españoles». No hay peor gobierno que el que acoge a unas ministras que hace el ridículo un día sí y otro también. El problema es que Sánchez tiene unas cuantas, y también “unos” cuantos de esos impresentables.
No hace falta dar nombres, todos los españoles saben quiénes son los que no merecen tomarse una vacaciones, y además hasta es posible que lo hagan presumiendo de que merecen un descanso porque se han dejado la piel para terminar en tiempo y forma el curso escolar y por eso ni se llevan las vacaciones Santillana, pues están “sobrados” para septiembre.
Fuente; The objetive



