Según el documento publicado por el Gobierno en el que se recoge la Estrategia para 2050, uno de los nueve desafíos para la España de 2050 tendrá que ver con los retos que plantea el envejecimiento de la población:
«Durante las próximas tres décadas, la esperanza de vida de la población española seguirá aumentando (podría hacerlo en más de 3 años), lo que provocará un fuerte envejecimiento de nuestra pirámide demográfica. En 2050, uno de cada tres españoles tendrá 65 años o más, y por cada persona en esta franja de edad habrá solo 1,7 personas entre los 16 y los 64 años (hoy, hay 3,4)»
De aquí a mediados de siglo, el gasto sanitario podría aumentar en más de 1 punto de PIB, el gasto público en pensiones podría incrementarse hasta en 5 puntos de PIB, y el número de personas mayores beneficiarias de ayudas a la dependencia podría duplicarse, con el gasto público en cuidados pasando del 0,8% actual a más del 2,0% del PIB en 2050″.
Según las diferentes simulaciones que se han llevado a cabo para elaborar el Plan 2050, el gasto público en pensiones en España podría incrementarse en hasta cinco puntos de PIB. La mayor parte de este aumento vendría de las pensiones contributivas, que se comerían entre el 15,2% y el 16,9% del PIB de aquí a 30 años frente al 10,8% de 2019, seis puntos más en el peor de los casos. Con todo, señala el documento, este alza podría ser menor en función del impacto de las medidas que se están discutiendo en la actualidad para hacer sostenible el sistema o retrasar la edad de jubilación.
Basta señalar que el propio plan prevé que en 2050, por cada persona mayor de 64 años, haya 1,7 personas en edad de trabajar frente a las 3,4 actuales.
De esta manera, el Gobierno plantea una serie de soluciones para abordar la sostenibilidad del sistema que pasan por:
- «avanzar progresivamente hacia la simplificación y adaptación de las figuras de jubilación anticipada, parcial, flexible y activa, para mejorar la compatibilización entre pensión y trabajo»,
- «desarrollar programas integrales de retención y reincorporación de trabajadores y trabajadoras sénior»
- «crear programas para la preparación de las transiciones desde la vida laboral a la jubilación a partir de servicios de orientación individualizada».
- «campañas que impulsen el cambio de percepción sobre la vejez»,
- «apoyar el emprendimiento sénior, mejorando los incentivos para que las personas de edad avanzada creen sus propias empresas alineadas con sus intereses y valores vitales»
- «generar espacios y programas donde las personas mayores puedan mantener y fomentar una ciudadanía activa».
- «desarrollar un sistema de previsión complementaria que, sin menoscabar la centralidad del sistema público y su suficiencia, se aproxime progresivamente de aquí a 2050 al que ya existen en los países más
- «continuar con la reforma del sistema público de pensiones para hacerlo más sostenible, adaptándolo a los cambios demográficos (esperanza de vida) que se vayan sucediendo
- «adaptar la edad de jubilación al aumento de la esperanza de vida».
Hay quien opina que es simplemente “un canto al sol” y que puede ser un buen diagnóstico de la situación actual y los retos del envejecimiento para 2050, pero que en este tema hay que actuar ya mismo sin perder el tiempo tomando medidas urgentes de inmediato. .Opinan que son medidas muy genéricas, y en ocasiones contradictoria, es decir, de nuevo todo es «pura cosmética» y no aportae nada que no se sepa ya. No deja de ser contradictorio, por ejemplo, que se hable de que cada vez se trabaje más años para que se cotice durante más tiempo y muchos mayores de 55 años estén en paro de larga duración.



