PEDRO SÁNCHEZ SE TRANSMUTA EN PABLO IGLESIAS

Aunque Podemos, tras romper con Sumar en el Congreso de los Diputados y tras anunciar de que van a presentarse en solitario a las próximas elecciones europeas (con Irene Montero de cabeza de lista) se sitúa  cercano a su extinción, pero la realidad para Podemos tiene un tono de tragedia griega.

 

Yolanda Díaz , la hija política de Pablo Iglesias, a la que dio y regaló todo el poder de la ultraizquierda (sin primarias ni votos que lo confirmasen) no esperó ni un minuto para matar a su mentor que huyó del Gobierno para dirigir el partido desde las sombras y siempre tuvo la intención de «dejarlo todo atado y bien atado».

 

Yolanda Díaz, una vez aisladas y reducidas las que eran sus intimas y queridas Ione Belarre e Irene Montero, se dedicó a fagocitar Podemos para hacer crecer Sumar.

 

 

Lo cierto es que Pedro Sánchez le debe mucho de lo que es a Iglesias por su apoyo en la moción de censura a Mariano Rajoy y en la formación del primer gobierno de coalición. Pero Sánchez no hace prisioneros.

 

Ahora, sin embargo, Pablo Iglesias puede alardear de una gran victoria sobre Sánchez : el haber ayudado a Sánchez a liberarse de los cercos de un PSOE moribundo y mostrar su verdadero perfil: un político mentiroso, sin principios, capaz de hacer las más mezquinas maniobras con tal de seguir en el poder. Y ahora además se cree también el mesías encargado de salvar a España y también a Europa de la ultraderecha

 

Pareciera que Sánchez con esa sonrisa mecánica, marcando mandíbula, ha perdido por completo cualquier noción de responsabilidad pública. Sánchez se siente liberado para que no le moleste la conciencia por su espíritu revanchista, vengador. Iglesias, que siempre despreció a la mayoría de los ciudadanos que no le votaban, tiene continuación en este Sánchez que ha radicalizado tanto su discurso que ya no busca encontrar lo mejor para todos los españoles, sino que su misión principal es la derrota de la mitad de los españoles, y además lo disfruta. La rigidez y dureza ideológica de Pablo Iglesias, que siempre fue expresada desde el enfado, ahora con Sánchez encuentran una sonrisa de hierro. Sánchez ha sido abducido por el espíritu rompedor con la Constitución de Pablo Iglesias

 

Ya no le da vergüenza romper las más esenciales reglas del consenso, del sentido de Estado, de los mecanismos de un Estado democrático y de derecho. Un presidente capaz de hacer peligrar por su capricho mental las relaciones internacionales de España con medio mundo (Marruecos, Argelia, Israel, Italia, Argentina o Alemania e incluso la UE ya conocen sus tics bananeros).

 

Ya es incapaz incluso de acordarse de las víctimas del terrorismo. Ni siquiera de las socialistas y no será extraño ver pronto con vergüenza, tristeza y rabia cómo nos empiezan a vender la necesidad de amnistiar, indultar, perdonar o liberar a los presos asesinos de ETA pues los amigos de Bildu ahora son esos «progresistas demócratas que cumplen»,

 

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