Ni carga inasumible ni quiebra: las pensiones públicas sobrevivirán en España y este estudio da la clave para ello

Investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha descubren, con un enfoque diferente, los motivos que avalan el mantenimiento del sistema público para pensionistas y jubilados

MIllones de jubilados y otros ciudadanos españoles cobran cada mes su pensión pública, ya sea contributiva o no contributiva. El Estado garantiza una cobertura que se ha erigido como uno de los grandes tesoros de la política de Seguridad Social del país. Pero desde hace años se ha levantado un encendido debate sobre su futuro y viabilidad. Hay quienes opinan que el sistema es inasumible, que el aumento de la esperanza de vida y la baja natalidad lo abocan a la quiebra, y que corren serio peligro las pensiones de generaciones futuras. Pero un estudio de la Universidad de Castilla La Mancha (UCLM) ha arrojado una luz diferente sobre el tema, aportando una visión mucho más esperanzadora a partir de un análisis y enfoque original sobre el asunto.

Es mucha la preocupación existente en la sociedad española sobre una cuestión crucial para aquellos que aspiran a una jubilación digna y que todos los años o décadas de trabajo cotizados tengan su recompensa para poder vivir un retiro más o menos holgado gracias a sistema de pensiones de la Seguridad Social. ¿Habrá fondos suficientes para cuando ellos lleguen a los 65 años? ¿Tendrán que esperar más para jubilarse? Incógnitas que planean en el ambiente, pero que el estudio de dos economistas de la UCLM -Eladio Febrero Paños y Fernando Bermejo Patón- trata de despejar con conclusiones que son más optimistas respecto a los augurios más agoreros.

La investigación se llama (traducido al castellano) «Las pensiones como motor del crecimiento: una aproximación al caso español basada en el supermultiplicador sraffiano», y viene a estimar o calcular el impacto que tienen las pensiones en la economía española, no solo como gasto de las arcas públicas, sino en el retorno que generan al sistema en diferentes vertientes. Las pensiones actúan, defienden sus autores, como un “motor oculto”: dinamizan ventas, sostienen empleo, devuelven impuestos y pueden financiarse sin poner en riesgo la deuda pública, a condición de que la economía no pierda fuelle.

Las conclusiones del estudio: razones para que sobrevivan las pensiones en España

Gasolina para el motor económico

El trabajo de la UCLM sitúa las prestaciones públicas (sistema de reparto) dentro de la “demanda autónoma” que pone en marcha la actividad productiva. Bajo el enfoque del «supermultiplicador sraffiano», cada euro que cobran los jubilados incentiva a las empresas a producir y contratar. Es decir, ese dinero que sale de las arcas públicas hacia los pensionistas, acaba revirtiendo en gasto en diferentes sectores que realizan esos propios pensionistas, generando flujo de dinero que crea producción y empleo a su vez.

En el análisis anual que hace la investigación, las pensiones de jubilación pagadas a mayores de 65 años rondaron el 8 % del Producto Interior Bruto (PIB) español. Pero, al mismo tiempo, el consumo derivado de esos ingresos exigió directamente o de forma inducida algo más del 7% del total de la producción nacional. Una idea de ese efecto positivo que generan las pensiones públicas.

Más de un millón de puestos de empleo

Según el análisis que hace el estudio del momento que en el que se realizó, 5,9 millones de pensionistas activaron alrededor de 1,3 millones de empleos equivalentes a tiempo completo, y también un 7 % del empleo total. Si se aplica el cálculo promedio, cada jubilado “necesitaría” 0,2 empleos y, a la inversa, cada trabajador produce bienes y servicios para 4-5 pensionistas. Otra forma gráfica de entender que las pensiones son un valor necesario para al economía española.

 

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