Muchas menos pensiones de viudedad pero más generosas

Mientras crece sin freno el número de pensionistas, y más que lo hará en las próximas décadas con la llegada de la jubilación del ‘baby boom’, el número de beneficiarios de una prestación de viudedad se reduce inexorablemente desde el año 2012, precisamente cuando alcanzó el máximo y rozó los 1,7 millones de perceptoras (en femenino porque ellas son la inmensa mayoría en este colectivo). Desde entonces, año a año ha ido menguando y en los últimos ocho ejercicios se han perdido más de 100.000 viudas, hasta situarse por primera vez por debajo de la barrera de los 1,6 millones, según datos de febrero de la Seguridad Social. Cabe destacar que pensiones de viudedad hay más, se elevan hasta las 2,34 millones, una diferencia que se debe a que hay un número importante de personas (unas 760.000) que cobran dos prestaciones de viudedad: una por el Régimen General y otra por el RETA.

Por el contrario, la pensión media de viudedad escala de forma significativa año a año y ya se supera los 738 euros al mes, cuando en 2007 ni siquiera llegaba a los 500 euros.

La principal razón que explica este fuerte descenso de las viudas es la mayor presencia de la mujer en el mercado laboral. Así, aunque aún hay menos mujeres que hombres trabajando, esta diferencia se ha ido reduciendo de forma notable en las últimas décadas. En 2021 el sistema cuenta con casi nueve millones de afiliadas, frente a los 10,2 millones de cotizantes varones, lo que supone una brecha del 7%. Sin embargo, hace 60 años, cuando se creó este tipo de pensión, la mujer prácticamente no participaba en el mercado laboral y eran muy pocas las que tenían un empleo, por lo que la viudedad ha jugado un «papel fundamental al evitar situaciones de pobreza entre las mujeres más mayores», según señala un informe publicado recientemente por Fedea.

Esto se constata también en el hecho de que la diferencia de género en el número de cotizantes es creciente con la edad. Por ejemplo, para los grupos de entre 25 a 45 años la brecha aumenta del 2% al 9% y llega a ser del 15% para los cotizantes de entre 55 a 65 años. Es decir, las nuevas generaciones de mujeres del mercado laboral participan mucho más. Esto significa que «aproximadamente dentro de 25 años las diferencias de género en el número de periodos cotizados se habrán reducido en un 50% y la gran mayoría de mujeres pensionistas cobrarán una pensión de jubilación», según explica el mencionado estudio, que concluye que entonces la viudedad ya no será «un instrumento tan adecuado para evitar la pobreza durante la vejez».

Otra de las posibles causas de esta caída es que cada vez hay menos matrimonios o parejas de hecho, requisito imprescindible para poder acceder a esta prestación, así como que la edad media a la que se produce la viudedad está aumentando debido a la cada vez mayor esperanza de vida, por lo que este colectivo cada vez es menos numeroso y, además, el periodo en el que lo cobran se reduce también.

Otro factor que está influyendo es que las pensiones de jubilación son cada vez más altas y hay más beneficiarios que cobran el máximo permitido, sobre todo entre los hombres, que son los que cuentan con carreras laborales más largas y mejores salarios. Así, aunque jubilación y viudedad son compatibles entre sí, si el cónyuge que enviuda está cobrando la pensión máxima no tendrá acceso a esta otra, por existir ese tope legal. Si recibe una pensión menor, se le compensará hasta el límite de los 2.707 euros mensuales establecidos actualmente por ley.

«Las nuevas generaciones de jubiladas tiene una mayor pensión de jubilación, puesto que han trabajado más, han tenido mayor salario que las generaciones anteriores (debido a su vez a que tienen un mayor nivel de educación) y un mayor número de estas nuevas pensiones alcanzan el nivel máximo, por lo que es de esperar que ello haga disminuir el número de nuevas pensiones de viudedad», concluye la investigadora de Fedea Luisa Fuster.

Deja un comentario