MERCADO LABORAL: TURISMO, INMIGRACIÓN Y FUNCIONARIOS TODO CAMBIA PERO TODO SIGUE CASI IGUAL

El mercado laboral rompió en abril la barrera psicológica de los 21 millones de trabajadores, una cifra sin precedentes. Las cifras difundidas por la Seguridad Social muestran que el mes pasado la afiliación a la Seguridad Social aumentó en casi 200.000 trabajadores, un incremento superior a lo habitual en dicho mes. Y eso que la Semana Santa cayó en marzo.

 

TURISMO. España es un país en el que la actividad tiene un alto componente estacional, un fenómeno que se traslada a las relaciones laborales, por el elevado protagonismo del turismo. Tras la crisis de la pandemia y la crisis energética tras la invasión rusa de Ucrania, el turismo se va a extendiendo más allá de los tradicionales meses de verano, lo que permite mantener los empleos vinculados al sector durante más tiempo.  La mitad de los puestos de trabajo creados durante el mes pasado fueron en el sector de la hostelería y en comunidades donde el sector turístico tiene más importancia, como Baleares, Andalucía y Cataluña.

 

Desde la reforma laboral de 2021 que pretendía reducir la temporalidad el mercado laboral ha ganado cierta estabilidad a pesar de los maquillajes a efectos estadísticos de los fijos discontinuos, lo cierto es que los contratos temporales han descendido en 1,5 millones, aunque muchos expertos opinan que no se crea trabajo, sino que se reparte

 

INMIGRACIÓN. El dinamismo del mercado laboral español también se explica en parte por la inmigración. La mitad del millón de puestos de trabajo creados desde la reforma laboral se debe a los extranjeros que se han integrado en nuestro mercado laboral. Aunque las cifras son muy positivas, convendría no caer en la complacencia. El Banco de España advirtió la semana pasada de que el dinamismo en el empleo no es exclusivo de nuestro país, ya que es un fenómeno generalizado en las grandes economías. Y advirtió sobre el creciente número de puestos de trabajo sin cubrir por falta de mano de obra.

 

El mercado laboral se enfrenta a un entorno cambiante por la irrupción de la tecnología, el desafío energético y el envejecimiento de la población y convendría hacerla frente con nuevas medidas para mejorar la educación y la reasignación de puestos de trabajo en actividades con mayor valor añadido.

 

FUNCIONARIOS. El sector público ha disparado el número de vacantes un 68% respecto a 2019 y un 114% desde que Pedro Sánchez llegó al poder. Entonces solo suponían el 24% de los puestos disponibles, porcentaje que se llegó a elevar a cierre de 2023 hasta el 36,6%, la tasa más alta de toda la Unión Europea, solo comparable a la de Eslovaquia y muy lejos de las economías centrales de la zona euro, como Alemania, donde apenas llega al 2.3%.

 

Pedro Sánchez no ha dudado presentar ‘récords’ de ofertas públicas de empleo coincidiendo con periodos electorales. Aunque en la práctica, la tasa de temporalidad y volatilidad de estos trabajos supera con creces la del privado, sobre todo desde la reforma laboral, que las administraciones no aplican.

 

La situación de las vacantes ayuda a entender un problema que los datos de ocupación de la EPA no explican. Así, funcionaros y similares apenas supone un 7% de los trabajadores. Pero esto es casi el doble que el de trabajadores de sectores como el tecnológico, que en 2023 apenas llegaba al 3,6%, pese a haber crecido un 25,6% desde 2019 y ser considerados sus profesionales como los más imprescindibles y buscados para el futuro.

 

Sin embargo, la economía y las necesidades de las empresas son muy diferentes tras la pandemia, con un mayor peso de industrias innovadoras y una demanda de profesionales que, sin embargo, no se traslada al empleo ni a los datos de vacantes. Que el sector público sea el que sale más reforzado, con diferencia, apunta a que es un lastre para que el talento de muchos trabajadores se adapte a esta transformación.

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