Más de 4.000 letrados mayores de 70 años siguen ejerciendo la abogacía

Desde hace muchos años se discute sobre la sostenibilidad del modelo de pensiones en España y la necesidad de alargar los años trabajados para poder acceder a una pensión. Es este un problema que preocupa a la gran mayoría de la población. Sin embargo, hay un colectivo profesional que, aunque no se puede decir que no le afecte este asunto, tiene cierta tendencia a alargar su vida laboral más allá de la edad de jubilación. Nos referimos a la abogacía

Según los datos que manejan los distintos colegios de abogados, hay alrededor de 4.600 letrados y letradas mayores de 70 años que continúan al pie del cañón ejerciendo su profesión en sus despachos y acudiendo a los tribunales. Teniendo en cuenta que hay 149.400 letrados en España, el número de abogados mayores de 70 años representa el 3% del total. Si el baremo elegido es a partir de los 65 años, el número escala hasta los 11.500, que representan un porcentaje del 8%. Hay algunos casos que resultan muy llamativos.

Un ejemplo es el de José Manuel Liaño Flores, que con cien años sigue ejerciendo la profesión. Se calzó la toga hace 76 años y todavía no ve el momento de colgarla definitivamente. En unas declaraciones a La Opinión de A Coruña, este letrado afirma que “seguiré mientras el destino no disponga otra cosa”.

La actividad profesional de José Manuel Liaño Flores como abogado ha sido muy intensa. Además, ha colaborado con Foro Galego y la revista Fonte Limpa, articulista, conferenciante, magistrado y alcalde, que añaden al mero paso del tiempo una trayectoria profesional especialmente brillante y prolija.

Nació el 15 de noviembre de 1921 en Monforte de Lemos (Lugo). Se licenció en Derecho por la Universidad de Santiago de 1939 en 1942. Ingresó por oposición en la carrera judicial en 1946, desempeñando el cargo de Juez en varios Partidos Judiciales. Fue alcalde de A Coruña de 1976 a 1979 y procurador en Cortes por A Coruña de 1967 a 1975.

Otro caso destacado es el de Alfonso Pazos, que con 89 años se sigue levantando sobre las siete de la mañana para estar a las nueve en punto en su despacho. Según declaró a la agencia EFE, “si lo dejo, me muero», a pesar de que lleva ya 60 años de trabajo en el turno de oficio.

Se define como abogado penalista y remarca que no hay delito tipificado en el Código Penal con el que no haya lidiado, siempre con el máximo interés. Este letrado, que en su dilatada carrera ha visto de todo, cree que la Justicia «no ha cambiado» porque los delitos «son los mismos», aunque lamenta que la formación de ahora es «muy deficiente». «Antes, los magistrados eran mejores«, añade. Trabaja junto a su secretaria, Sonia, que le gestiona el correo electrónico y todo lo relacionado con la tecnología, a la que nunca se ha acercado.

Hay varios factores que pueden llevar a estos profesionales a alargar su vida laboral. Hay muchas ocasiones en las que esta extensión de los años de trabajo es, simple y llanamente, un acto de amor al derecho y a la profesión, al ajetreo de los juzgados y el contacto con los clientes.

Sin embargo, hay casos de abogados que tienen que seguir ejerciendo por falta de otro medio de subsistencia o porque tienen despacho propio en los que han terminado trabajando sus hijos, también abogados, y que deciden mantener la tradición familiar.

Fuente: Economist & Jurist

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