El crecimiento económico español tiene un componente insano no sostenible -el gasto público- que expulsa inversión privada productiva, y un efecto estadístico artificial.
El Gobierno no deja de repetir un discurso triunfalista a partir de los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral del IVTR-2023: principales agregados), que no arroja nada nuevo, pero que lo han empleado como palanca para decir que la economía evoluciona de manera muy favorable.
Los datos económicos reflejan que el sistema productivo privado está en retroceso ante el incremento, cada vez más notable, del sector público, que alimenta el gasto para tratar de sostener una economía que por sí misma no puede hacerlo.
EL CRECIMIENTO
El informe trimestral sobre las proyecciones macro de la economía española que ha publicado el Banco de España muestra la fragilidad del crecimiento económico español. El gobernador ha vuelto a decir que considera que habrá que realizar un ajuste fiscal en 2025, lo cual es obvio por las tensiones presupuestarias de la economía española.
Por su parte, la Comisión Europea también lo refleja en el informe que ha emitido sobre España, al considerarlo un país con desequilibrios estructurales, especialmente de déficit y de deuda. emite una serie de afirmaciones que muestran que la situación de la economía española no es, para nada, halagüeña.
Tira del crecimiento el gasto público, con un 1,4% trimestral; el consumo de los hogares crece un 0,3%; y la formación bruta de capital fijo -la inversión- retrocede con fuerza, un 2% trimestral.

Durante el quinquenio de Sánchez, la economía ha crecido de forma no sostenible y cuando se retire el estímulo público, caerá, habiendo dejado a la economía productiva anquilosada y con una deuda colosal que en los últimos cinco años y medio ha aumentado más de 400.000 millones de euros.

Un país como Grecia, con una economía que tradicionalmente ha sido de las que peor se ha comportado de la UE está ahora adelantando a la economía española en la práctica totalidad de los indicadores. Peor comportamiento que se traduce también al desempleo. En junio de 2018, Grecia tenía una tasa de paro del 19,5% y España del 15,2%. En febrero de 2023, último dato disponible en Eurostat para ambos países, la tasa de paro griega se encuentra por debajo de la española: 11% frente a 11,5%, respectivamente.


LA INFLACIÓN
La inflación interanual repunta y pasa del 2,8% al 3,2% y la subyacente, aunque parece moderar su crecimiento interanual, al pasar de 3,5% a 3,2%, realmente no lo hace, pues crece en términos mensuales.

Lo grave es que estos ritmos altos de inflación se producen sobre niveles de precios muy elevados alcanzados en los meses anteriores, con lo que sigue mermando el poder adquisitivo de los agentes económicos. El Gobierno ha presumido de que ha logrado reducir el déficit público y cerrar 2023 con un saldo negativo inferior al previsto, al situarse en un déficit del 3.66% frente al 3,9% estimado. Además, prosigue el argumentario gubernamental, se ha logrado bajando impuestos a lo que él llama «clases medias y trabajadoras».Sólo le falta que fuese verdad, pero la realidad dista mucho de la propaganda oficial.
GASTOS E INGRESOS
De hecho, el saldo presupuestario se reduce sólo en 10.180 millones de euros, pero los ingresos tributarios aumentaron en 16.472 millones, con lo que el gasto se incrementó en 6.292 millones.

En cuanto a la Seguridad Social, sigue siendo un pozo sin fondo, que consume cada vez más recursos y que no se reforma por motivos políticos fiando todo a un incremento confiscatorio a los ciudadanos con subidas cada vez más altas de las cotizaciones a la Seguridad Social. El déficit de la Seguridad Social aumenta en más de una décima.
En cuanto a la presión fiscal, pasa lo mismo que con el espejismo de reducción del déficit, que disminuye por aumento del PIB nominal, no porque haya menos impuestos. De hecho, al ponerla en relación sobre el PIB per cápita sigue constituyendo uno de los mayores esfuerzos fiscales de la UE, que es el indicador más ortodoxo para medir cuánto les cuesta a los ciudadanos pagar impuestos. La recaudación se ha incrementado en 39.959 millones de euros; es decir, el sector público se ha quedado con 39.959 millones más de los contribuyentes en 2023 respecto a 2022.
DESEMPLEO
Tras la EPA del IVTR-2023 que mostró que se había destruido empleo en el trimestre y que si no caía más se debía a la importante creación de empleo público, ya que el empleo privado disminuyó en más de 70.000 personas, y los datos de enero, donde el paro registrado y la Seguridad Social confirmaron que el año comenzó con un importante deterioro del mercado laboral, llega marzo, que muestra que la bajada del paro y el aumento de cotizantes se deben, realmente, a la estacionalidad, al efecto de la Semana Santa, que este año ha sido pronto. La bajada mensual del paro (-33.405 personas) es la tercera peor de los últimos diez años.
Caen los contratos un 14,57% interanual, caen un 4,28% interanual en el acumulado del año, caen los indefinidos un 17,99% interanual, que en acumulado caen un 6,36%.
Además, un 55,93% de los contratos indefinidos del mes son o a tiempo parcial o fijos-discontinuos.
LA PRODUCTIVIDAD
La economía española cuenta con un gran problema estructural en su seno: una ausencia importante de productividad total de los factores y, a partir de ésta, de competitividad, ya que somos menos eficientes, los costes son más elevados y logramos un menor valor de producción en relación al coste de los factores empleados. Lo mismo sucede si hablamos de la productividad del factor trabajo, donde el producto por hora de trabajo no es tan elevado como en la mayoría del resto de países.
Los datos de la contabilidad nacional trimestral del IVTR-2023 ya mostraron un grave problema de productividad y de costes, donde la primera caía y los segundos subían, que muestra claramente el problema acentuado de la competitividad de la economía española. Y menos competitividad es menos actividad y menos empleo, es decir, es más empobrecimiento.

LA INVERSIÓN EXTRANJERA
Los últimos datos publicados de inversión extranjera muestran claramente que la inversión empresarial ha disminuido desde que Sánchez llegó al Gobierno. De hecho, nada más llegar ya se produjo un deterioro en la inversión extranjera en España, perdiendo de un trimestre a otro más de 3.000 millones de euros, como podemos observar, pero se podría pensar que podía ser fruto de venir de alguna operación especial de inversión anterior.

Sin embargo, los datos de la evolución de la inversión extranjera en España de los últimos cinco años y medio son demoledores, como puede observarse con los datos del cuarto trimestre de 2023 (último dato publicado). No llegan ni a la mitad de los que se recibían trimestralmente en el momento en el que Sánchez llegó al Gobierno.

En resumen, ésta es la realidad estructural de la economía española, por mucho que el gobierno trate de realizar una campaña de propaganda con el barniz que el gasto público y el artificio estadístico le da a los datos.
Fuente: libre mercado La realidad estructural de la economía española que esconde Sánchez – José María Rotellar – Libre Mercado






