fbpx

LA JUBILACIÓN DE LOS AUTÓNOMOS (RETA)

Aunque las normas sobre el acceso a la pensión de jubilación y la determinación de su cuantía son prácticamente comunes para todos los regímenes de la Seguridad Social, la pensión de un trabajador autónomo (incluido en el RETA) es aproximadamente un 40% inferior que la de un asalariado (incluido en el RGSS). ¿Y eso por qué es así?

INTRODUCCIÓN

El principal problema al que se enfrentan los trabajadores autónomos respecto a su futura pensión es el importe de sus cotizaciones. Dado que el sistema público de pensiones sigue el principio de proporcionalidad, según el cual la pensión será proporcional a las cantidades aportadas al sistema durante la vida laboral, las menores cuantías por las que suelen cotizar los trabajadores autónomos derivan en una menor cuantía de la pensión pública de jubilación.
¿Por qué cotizan en menor cuantía los autónomos? No se trata de una limitación del RETA. Esto tiene que ver en muchas ocasiones con la necesidad de no comprometer mensualmente un capital elevado que vaya dirigido a satisfacer las cuotas de la SS para asegurar la viabilidad del negocio, sobre todo en las fases iniciales.
Desgraciadamente también ocurre que muchos autónomos cotizan por bases reducidas cayendo en la trampa de ver la jubilación como algo lejano y no prioritario.
Por otro lado, además de la cotización por bases menores, es habitual entre los autónomos acreditar una mayor irregularidad en las cotizaciones. Es frecuente que los autónomos pasen por etapas de inactividad, por cese de negocio, por escasa demanda o por finalizar una etapa para emprender otra nueva.

ALGUNOS DATOS FRÍOS

La mitad de los 3,2 millones de trabajadores autónomos que cotizan en España tiene menos de 47 años. Y, de este colectivo, el 93% cotiza a la SS por la base mínima de cotización. Esto quiere decir que más de nueve de cada diez autónomos menores de 47 años en España estaría declarando a la SS que gana (*) como mucho 919,80 € al mes (11.037,60 € al año), que es la cuantía de la base mínima de cotización del RETA.
(*) Sin embargo los autónomos en estimación directa declaran a Hacienda (datos de 2015) los ingresos REALES trimestralmente (pagos fraccionados del IRPF) siendo el ingreso medio de 28.500 € anuales frente a los 22.500 € de los trabajadores por cuenta ajena y los casi 34.000 € de los trabajadores públicos.

De esta forma, dado que la pensión de jubilación se calcula en función de lo aportado por el trabajador mediante la base de cotización de los últimos años de la vida laboral (en 2018 de los últimos 21 años cotizados), cuanto mayor es esa base, mayor será la cuantía de la pensión.
El porcentaje de autónomos de entre 48 y 50 años que sigue cotizando lo mínimo es algo inferior, el 84%, entre 51 y 55 años son el 76%, entre 56 y 60 años cae al 65% y entre los que están en la recta final para jubilarse, con entre 61 y 65 años, se recorta al 63%.
Bien es cierto que la ley limita la base máxima por la que los autónomos pueden cotizar a partir de los 47 años, para evitar las “compras a precio de rebajas” de pensiones de mayor cuantía. Mientras que los menores de 47 años pueden escoger la base de cotización –y cambiarla hasta cuatro veces al año– entre los 919,80 € y 3.751,26 € mensuales, los que ya hayan cumplido esa edad tendrán la base máxima topada.
Elegir la base de cotización antes de los 47 años es precisamente lo que les permite cotizar por lo mínimo en los años en los que su aportación no se tiene en cuenta a la hora de calcular la pensión y elevarla en los años que si computan para fijar la cuantía de esta prestación. Evidentemente declarar que se gana menos de 919,80 €/mes en los casos que no sea cierto es un fraude (consciente o no), al menos, al resto de cotizantes del sistema y, más pronto que tarde, será preciso tomar las medidas oportunas para acabar con él, mediante por ejemplo la coordinación entre Hacienda y la SS con la posibilidad de realizar “cotizaciones complementarias trimestrales” a la SS acordes con los ingresos declarados a Hacienda.
Asimismo, el número de años que trabajan los autónomos de media es muy inferior al de los trabajadores por cuenta ajena. Según los últimos datos del Ministerio de Empleo y SS, el 71% de los asalariados tiene más de 35 años cotizados en el momento de acceder a la jubilación, en comparación con el 57% de los autónomos que ha superado esos 35 años cotizados.
Otro dato que indica estas menores aportaciones es el porcentaje de trabajadores que cobra complementos a mínimos, porque ha cotizado lo mínimo exigido pero con ello no llega a la pensión mínima. En este caso, el 39% de los autónomos cobra estos complementos a mínimos frente al 23% de los asalariados. Esta situación hace que los autónomos busquen otras fórmulas para incrementar su pensión. Así, son el 84% de los que compatibilizan salario y pensión (jubilación activa).

LA COTIZACIÓN DE LOS AUTÓNOMOS: ¿IMPUESTO O INVERSIÓN?

Cuando un autónomo se da de alta en la SS puede elegir cuál es la base por la que va a cotizar. La inmensa mayoría eligen la base mínima, que en 2018 está en 919,80 €/mes (la cuota correspondiente con un tipo del 29,80% es de 274,10 €/mes, si se cotiza por contingencias comunes con coberturas por riesgo durante el embarazo y lactancia). Esta es la Base de Cotización que eligen (ojo, “eligen”) el 86% de los autónomos ya que muchos lo consideran un “impuesto” más sin darse cuenta que en realidad es una “inversión” (y además de las más rentables). La elección de la base de cotización tiene gran importancia, puesto que en función de su cuantía se calcula el importe de las futuras prestaciones contributivas de la SS (posibles incapacidades y pensiones).
El trabajador por cuenta ajena cotiza en proporción a su salario (aunque con un “tope máximo”: la base de cotización máxima es en 2018 de 3.751,26 €/mes lo que supone una cuota de 1.117,88 €/mes), pero el autónomo no tiene salario y es él mismo quien elige su base y por eso es posible obtener unos rendimientos elevados en el ejercicio de la actividad por cuenta propia y, sin embargo, pagar siempre la misma cuota a la SS (actualizada anualmente).
Esto puede parecer una ventaja, ya que pagar poco suele verse siempre como algo positivo, pero no lo es. Además de las repercusiones en las prestaciones por incapacidad temporal de enfermedad común, el cálculo de la pensión de jubilación quedará muy mermada. Se estima que los pensionistas autónomos cobran de media mensual unos 780 € (es decir, la pensión mínima con cónyuge a cargo incluidos los complementos a mínimos que no son consolidables e incompatibles con otros ingresos de cualquier tipo), cifra casi un 40% inferior a la media del RGSS.
Por ello algunos autónomos deciden incrementar su base de cotización a partir de una edad para conseguir una pensión más alta. El cálculo de las pensiones de jubilación se realiza durante 2018 en base a las cotizaciones de los 21 años precedentes, pero hay que tener en cuenta que la libertad de elección de base se restringe a partir de los 47 años (precisamente para evitar “abusar” del sistema) y sólo es posible incrementarla de forma gradual conforme a los límites establecidos cada año.
Una mayor contribución (cuota) a la Seguridad Social, eligiendo una base de cotización que se encuentre en correspondencia a los ingresos reales obtenidos en la actividad, no solo garantiza una mayor pensión de jubilación, sino que también afecta a las pensiones de viudedad y orfandad.
En general, con la regulación actual, a mayor edad del autónomo y mayor número de años cotizados más interesante será aportar dinero a la Seguridad Social (difícilmente se encontrará una inversión, sea la que sea, que le proporcione un rendimiento mayor).

HACIA LA EQUIPARACIÓN CON EL RGSS

El RGSS y el RETA aunque cada vez son más homogéneos y se accede a la pensión de jubilación casi en las mismas condiciones todavía se mantienen ciertas diferencias, en concreto en relación a la jubilación anticipada y al cálculo de la base reguladora. Veámoslas.
Estar al corriente del pago de las cotizaciones Los trabajadores autónomos que deseen solicitar la pensión de jubilación, deben estar al corriente de pago de las cotizaciones correspondientes a los períodos de inactividad, de cuyos ingresos son responsables. En el supuesto de no hallarse al corriente de pago, en el momento de la solicitud se invitará al trabajador autónomo al abono de las cuotas debidas.
Edad En el RETA no se contempla la modalidad la Jubilación Anticipada Involuntaria y la Jubilación Parcial no cuenta aún con desarrollo reglamentario. La Jubilación Anticipada Voluntaria precisa de los mismos requisitos que en el RGSS. Es decir, pueden acceder a la jubilación anticipada hasta 2 años antes de la edad determinada en cada momento para la jubilación ordinaria, siempre que acrediten un mínimo de 35 años cotizados y que la cuantía de la pensión cuando tuviesen 65 años sea superior a la pensión mínima (que depende de la situación familiar), en otras palabras, este tipo de Jubilación no permite el acceso al complemento a mínimos
No se integran las lagunas En lo que se refiere al cálculo de la pensión se aplican las mismas reglas que para el RGSS, si bien no se integran las lagunas de cotización que pudieran existir. De forma que si durante el periodo que sirve de base de cálculo (21 años en 2018) hubiera algún mes en el que no se hubiera cotizado, se tomará en consideración la cantidad de 0 €, y no se completará con la base mínima vigente para trabajadores mayores de 18 años en el momento al que corresponda la laguna, como sucede en el RGSS.
La jubilación activa permite en el caso de los autónomos compatibilizar las rentas del trabajo con el 100% de la pensión en el caso de que contrate a un trabajador por cuenta ajena. Si no es así podrá acceder también a esta modalidad pero recibiendo sólo el 50% de la pensión. En cualquier caso es preciso haberse jubilado con el 100% de la Base Reguladora, es decir, en 2018, haber cotizado al menos 36 años y medio.

AQUÍ PUEDES DESCARGAR LA FICHA COMPLETA

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS