El agujero del sistema de pensiones superó la cota inédita de los 100.000 millones ya en noviembre de 2022, por primera vez en la historia, al anotar un endeudamiento de 106.176 millones, aunque es cierto que llevaba rozando ese nivel desde comienzos del pasado 2021. Los números rojos de la Seguridad Social aumentaron ligeramente en diciembre de 2022 hasta los 106.178 millones, en enero 2023 se quedó en 106.170 millones, y en febrero pasado, quedó en 106.169 millones

Según el Ministerio de Seguridad Social la razón son los gastos derivados de la crisis del coronavirus, que aumentaron las prestaciones y las ayudas públicas, mientras que se redujeron los ingresos por cotizaciones sociales. No obstante, las estadísticas certifican que, desde antes de la pandemia, la deuda ya crecía a un gran ritmo, por el gasto en pensiones. Los datos actualizados por el Banco de España constatan que la Seguridad Social ha duplicado su deuda en los tres últimos años, al pasar desde 55.024 millones en 2019, a 106.169 en febrero de 2023. Se trata de un nivel impensable hace solo seis años, cuando la deuda de las administraciones de la Seguridad Social suponía 17.173 millones (dato de cierre de 2016).
ALGO DE HISTORIA
La primera parte de esta deuda corresponde a 11 préstamos otorgados entre 1992 y 1999, equivalentes a 17.173 millones para atender obligaciones el extinto Insalud antes de que se universalizó la sanidad pública.
Ninguno de esos préstamos a diez años ha sido devuelto todavía al Estado y su vencimiento ha ido ampliándose en 10 años desde el plazo de su cancelación. Lo razonable, tras haber transcurrido casi 26 años desde que se contrajeran las primeras obligaciones con el Estado y se produjera la concesión del primer préstamo (ejercicio 1992), es que se adopten soluciones para su saneamiento definitivo. Estos préstamos no hubieran sido necesarios si, previamente, el Estado hubiera abonado al sistema el importe de los gastos que [la Seguridad Social] tuvo que asumir por su cuenta.
En el periodo entre los años 2000 y 2009 la sucesión de números verdes en sus cuentas permitió alimentar la hucha del recién creado Fondo de Reserva de la Seguridad Social (FRSS), donde se llegaron a acumular más de 77.000 millones de euros que luego se agotaron entre 2012 y 2018, fundamentalmente para abonar las pagas extras de las pensiones. Una vez agotado el FRSS, el Estado ha seguido cubriendo con nuevos préstamos -en lugar de hacerlo con transferencias- las necesidades financieras de la Seguridad Social, para cubrir sus sucesivos déficits. Así, la deuda de la Seguridad Social, que en diciembre de 2017 era de 27.393 millones de euros casi se ha multiplicado por cuatro hasta superar los 106.000 millones en diciembre de 2022.
Todo este endeudamiento de la Seguridad Social con el Estado, apenas ha generado pago de intereses que se elevan sólo a 192 millones de euros.



