Escrivá calcula que los empresarios y los trabajadores elevarán sus aportaciones al sistema un fuerte 11,5%, a lo que contribuirá un alza del 8,5% de las bases máximas
El cumplimiento de la ley que obliga al Gobierno a revalorizar las pensiones con el promedio del IPC del año en curso ha disparado las cuentas de la Seguridad Social un fuerte 12,8% en un solo año, con lo que este organismo supera por primera vez los 200.000 millones del presupuesto, según se recoge en los Presupuestos Generales del Estado para 2023 que han sido presentados hoy en el Congreso de los Diputados.
La mayor parte de este dinero –más de ocho de cada diez euros– se destinará al pago de las pensiones contributivas (jubilación, viudedad, orfandad, incapacidad permanente y en favor de familiares) en lo que se emplearán el próximo año 166.777 millones de euros, un 11,2% más que el año anterior. Este fuerte incremento está marcado por la revalorización de las pensiones alrededor de un 8,5% –que es la cuantía con la que el Gobierno ha calculado estas cuentas–, además del incremento del número de prestaciones y el denominado efecto sustitución, según el cual las nuevas pensiones que llegan al sistema son más de un 20% superiores a las que se dan de baja.
Para costear el capítulo global de pensiones que suma 194.369 millones –19.548 más que el año pasado tras un avance del 11%– (que incluyen 2.803 millones de prestaciones no contributivas; 11.764 millones para pagar las bajas laborales por incapacidad temporal de los trabajadores; 3.669 millones para prestaciones por nacimiento y cuidado de menores; 1.327 millones para prestaciones familiares o 3.420 millones para dependencia, entre otros) el Gobierno dispone de dos fuentes de ingresos principalmente: las cotizaciones sociales que pagan empresarios, ocupados y desempleados con prestación; y las transferencias de impuestos que pasa el Estado al sistema.
En este punto llama la atención la elevada previsión de crecimiento de los ingresos por cotizaciones un 11,5% hasta los 152.075 millones de euros, para lo que el empleo y los salarios (bases de cotización) deberían elevarse en una cuantía similar, pero la suma de estos dos indicadores, según el cuadro macroeconómico diseñado por el Gobierno, rondará solo el 5% el próximo año. Si bien, parte de este fuerte aumento de la recaudación se deberá a que la Seguridad Social aplicará una subida del 8,6% a las bases máximas de cotización, correspondientes a los trabajadores con mayores salarios, lo que contribuirá a elevar la base media y, por ende, los ingresos.
La segunda fuente de ingresos, que son las transferencias del Estado, crecerá el próximo año hasta los 38.904 millones, un 7% más que en 2022 cuando, estas aportaciones estatales crecieron el doble respecto a 2020. Pese a este menor crecimiento, destacan fuertes avances de las cuantías destinadas a financiar reducciones en la cotización a la Seguridad Social –entre ellas las de las empleadas del hogar, según la nueva ley que regula su actividad– a lo que se destinarán 1.812 millones, un 7,2% más que el año pasado. Asimismo, el incremento genérico de la «aportación del Estado para otros conceptos» donde se enmarcan los denominados por el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, como «gastos impropios» , experimentarán un aumento del 9,3% hasta los 5.560 millones de euros, si bien se desconoce el fin exacto de esta cuantía.
No obstante, aunque las aportaciones estatales a la Seguridad Social descenderán el próximo año –en 2022 han financiado uno de cada cuatro euros del presupuesto del sistema y en 2023 costearán uno de cada cinco euros– el próximo ejercicio sí experimentará un fuerte ascenso una tercera vía de financiación usada por el Gobierno: los préstamos del Estado. Este capítulo, incluido en los pasivos financieros, aumentará un 43% respecto al año pasado hasta superar los 10.000 millones de euros.
Además, el próximo año el Presupuesto del sistema de pensiones incluye una sobre cotización finalista –para la financiación de las pensiones de dentro de una década, cuando se prevé que aumente de forma significativa la llegada de pensionistas nacidos en el baby boom– que el Gobierno prevé que reportará casi 3.000 millones más de recaudación, que se incorporarán enteramente al fondo de reserva de las pensiones que volverá a dotarse por primera vez después de 13 años.
Si bien, este ahorro para el futuro se produce paradójicamente cuando existe un déficit solo del sistema contributivo (ingresos por cotizaciones menos gasto en pensiones contributivas) de casi 15.000 millones de euros.
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