Lo cierto es que nadie entiende que el jefe del Ejecutivo se plantee dejar la presidencia del Gobierno por una noticia que posiblemente no tenga ningún recorrido judicial y se vaya a archivar,.pues sus “compinches “ (desde la Fiscalía General de Estado al presidente del Tribunal Constitucional, nombrados por el mismo en sus cargos) le debieron informar que la denuncia interpuesta a Begoña Gómez por supuesto tráfico de influencias podría estar basada en noticias falsas. El presidente del Gobierno tiene instrumentos de sobra para defenderse desde su posición y no hace falta que abandone. Se podría, incluso entender el anuncio de una dimisión, pero no el de una reflexión, Pedro Sánchez ha caido en un «victimismo» indecente.
Ya no existe el PSOE. Es el partido Sanchista Y es que todo autoritario necesita una organización a sus órdenes que sirva de tropa para ocupar las instituciones, montar manifestaciones y colocar a sus acólitos en los medios, la educación y la cultura. Necesita el reclutamiento de cuadros dirigentes y medios que coreen las consignas y aplaudan al líder sin rechistar. De hecho, la directora provisional de RTVE alegó como gran mérito ser militante socialista.
El PSOE se ha convertido en una máquina de satisfacción de Sánchez. El problema es que las exigencias de su líder no son el respeto a las reglas de juego de la democracia, la responsabilidad como sostén de un sistema representativo y constitucional. Las demandas de Sánchez suponen la vulneración de la ley y de la Constitución, la negación de la independencia judicial y del Estado de Derecho, el pisoteo de la prensa libre y de la oposición. En suma, sus órdenes conllevan la negación de lo único bueno que el PSOE defendió en su historia: el orden constitucional. De ahí la hemeroteca canalla con sus declaraciones sobre Bildu y ETA, acerca de los indultos y de la amnistía, y lo mismo pasará con el referéndum de autodeterminación.
En realidad no importa para nada la deriva del PSOE, su servidumbre o independencia interna, la indigencia mental de sus miembros, el borreguismo o la racionalidad de su militancia, pero lo cierto es que el PSOE ha roto el consenso constitucional y la confianza de media España para lanzarse en brazos de los rupturistas que odian el orden constitucional, y que, por tanto, ya no es útil para la democracia.
El esperpento populista de estos cinco días ha dejado al desnudo una organización que no es homologable con los partidos de gobierno europeos que levantaron democracias en un continente desolado en la segunda mitad del siglo XX. La permisividad que tienen los socialistas hacía un político que ha eliminado el debate interno, la discrepancia, la competencia, la personalidad en cada territorio, o la circulación de las élites es tan pasmosa como denigrante.
El espectáculo del sábado, con el comité federal rindiendo vasallaje a su señor, demuestra que ya no es un partido defendible como institución que hace funcionar la democracia en moderación y pluralidad. A día de hoy es una tropa sumisa a la voluntad del líder.
La sobreactuación de los dirigentes, como MJ Montero, solo tiene sentido en que Sánchez vea quiénes son sus verdaderos vasallos, los que están dispuestos a inmolarse por la causa del sanchismo.
El culto al líder, la sustitución de la racionalidad o el acuerdo por la voluntad de Sánchez, nos muestran un partido muy alejado de las costumbres democráticas europeas, y muy cercano a las maneras populistas iberoamericanas. Si seguimos el camino autoritario anunciado el lunes por Sánchez en su comparecencia, los socialistas podrán imponer un partido único arrasando tanto parte de su propia historia como el futuro de los españoles.




Interesará: El ‘Financial Times’ saca una demoledora conclusión tras lo que ha hecho Pedro Sánchez
https://www.huffingtonpost.es/virales/el-financial-times-saca-demoledora-conclusion-hecho-pedro-sanchez.html