muchos países desarrollados del mundo sufren escasez de mano de obra por la caída de la natalidad que impera desde hace décadas
Naciones Unidas clasifican a los países con más del 7% de la población de 65 años o más como «sociedades envejecidas» y a aquellos con más del 20% como «superenvejecidas
ESPAÑA
España afronta un acelerado proceso de envejecimiento demográfico. La esperanza de vida tras los 65 años ha aumentado en más de tres años desde el año 2000 y seguirá creciendo en las próximas décadas.
En un contexto así, en el que el sistema necesita que la gente trabaje más años, hay informes que intentan convencer de sus ventajas. Por ejemplo, desde Fedea, tienen un informe donde defienden que en «un contexto en el que se proyecta un fuerte aumento de la tasa de dependencia, alargar la vida activa se convierte en una necesidad urgente, pero también en una gran oportunidad».
Ante la falta de jóvenes, en España ya nos quieren convencer de lo positivo que es trabajar con más de 67 años en vez de jubilarse Desde este año, España fomenta las conocidas como «jubilación activa», “jubilación demorada” y “jubilación reversible (flexible)” . Es decir, permitir que la gente que llega a la edad de retirarse pueda seguir trabajando mientras recibe parte de su pensión
La Fundación Adecco ha presentado un revelador estudio del mercado laboral español: en la próxima década se jubilarán 5,3 millones de personas en España, pero solo 1,8 millones de jóvenes entrarán al mercado laboral. En un momento donde ya estamos viendo que muchas empresas están teniendo problemas para atraer talento o encontrar los profesionales que necesitan, parece que la situación va camino de empeorar.
En países como Japón, Alemania o China se quiere fomentar que la gente apueste por seguir trabajando a los 65 años en vez de jubilarse. Y España también plantea que esto sea una opción. Tanto que muchos organismos ya están analizando esta posibilidad como algo muy positivo.
En España, durante el gobierno de Mariano Rajoy se acordó que a partir del 2013, la edad de acceso a la pensión de jubilación depende de la edad de la persona y de las cotizaciones acumuladas a lo largo de su vida laboral, requiriendo haber cumplido la edad de: 67 años… o 65 años cuando se acrediten 38 años y 6 meses de cotización.
España fomenta permitir que la gente que llega a la edad de retirarse pueda seguir trabajando mientras recibe parte de su pensión.Se calcula que en diez años se jubilarán cinco millones de españoles y sólo dos millones comenzarán a trabajar. No salen las cuentas En estas modalidadades de jubilación se permite compatibilizar durante un tiempo determinado la pensión y el trabajo una vez se accede a la situación de jubilación.
ALEMANIA
Durante muchos años, las tasas de crecimiento de la mayor economía exportadora de Europa garantizaron suficientes ingresos fiscales para financiar un estado de bienestar. Recientemente, fuentes oficiales del gobierno alemán han puesto este tema sobre la mesa recordando cómo sistema actual cuenta con menos de dos contribuyentes por cada jubilado y es un 60% más caro respecto a 2010.
El modelo de Alemania tiene dificultades, ya que Alemania lleva dos años sumida en una recesión, lidia con problemas estructurales y se enfrenta a una dura competencia asiática, altos costes energéticos y nuevas barreras comerciales con Estados Unidos.
E·n Alemania hay muchísimos jubilados que vuelven a trabajar porque la pensión no llega. El Gobierno tiene un plan para fomentarlo y que más personas lo hagan. Los jubilados representan ahora una cuarta parte de la población nacional de 83 millones, y las cotizaciones laborales ya no son suficientes para cubrir el coste de sus prestaciones de jubilación.
Un objetivo es conseguir que más personas trabajen más tiempo. La edad legal de jubilación, ahora de 66 años, ya se está elevando gradualmente y se prevé que alcance los 67 años para 2031. El año pasado, más de 1,1 millones de personas mayores ya trabajaban después de los 67 años, de una población activa de 46 millones.
El «otoño de las reformas» anunciado por el canciller Friedrich Merz arranco con el sistema público de pensiones pero se espera que la gran reforma comience en 2027. Hasta entonces, una comisión de expertos elaborará propuestas con el objetivo de estabilizar el nivel de las pensiones en el 48% de los ingresos medios actuales hasta 2031.
Entre otras propuestas se podrían endurecer las reducciones por jubilación anticipada, vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida, o penalizar a los receptores de ayudas sociales que se nieguen a trabajar. Merz ha llegado a decir que el estado del bienestar en su forma actual se ha vuelto «inasequible».
El tema de Alemania es que, aunque la pongamos de ejemplo a menudo por sus políticas sociales, con los jubilados no hay tanta generosidad: la edad de jubilación en Alemania es de 67 años con 45 años cotizados y cuenta con una tasa de reemplazo de las pensiones del 52,8%. Esto se traduce a que un jubilado alemán cobrará una pensión de aproximadamente la mitad de su último salario.
Alemania, una de las economías más fuertes de Europa y para muchas cosas un referente, tiene unas condiciones de jubilación peor que las nuestras y eso lleva a que cada vez más muchas personas sigan trabajando con más de 67 años de vida.
NORUEGA
Uno de los países más ricos y seguros de Europa tiene casi 20.000 ofertas de empleo disponibles para extranjeros, con altos sueldos. Noruega, como muchísimos otros países del mundo, sufre escasez de mano de obra en muchos sectores y al mismo tiempo, las cifras muestran que mucha gente joven no quiere incorporarse al sistema laboral existente.
Noruega necesita que la juventud se anime a trabajar porque falta mano de obra. Su plan: reducir algunos impuestos, , Noruega tiene un sistema social muy robusto gracias a los impuestos pero ahora quiere que los jóvenes paguen menos. El Ministro noruego de Hacienda, Jens Stoltenberg, quiere analizar si los impuestos pueden ayudar a hacer frente a problemas que el país está viviendo. Concretamente, plantea ofrecer descuentos fiscales a 100.000 personas de entre 20 y 35 años de edad (es decir, de la generación Z y millennials jóvenes) que serían seleccionados al azar. Noruega planea seleccionar al azar a 100.000 personas nacidas entre 1990 y 2005 para que reciban recortes fiscales anuales de hasta 2.700 dólares durante varios años (entre tres y cinco años), con el objetivo de medir el efecto sobre los ingresos y el empleo, según anunció hace unos días el Gobierno del Partido Laborista. Y el nombre de esas personas será secreto, según las ideas del plan.
El sistema de seguridad social del país nórdico es de los más sólidos que existe en la actualidad: Noruega tiene un fondo soberano de 1,8 billones de dólares, el mayor del mundo, y gasta decenas de miles de millones de dólares del fondo cada año.
Es un plan controvertido porque no es para todos. Esto se traduce a recortes fiscales para alrededor del 8% de los trabajadores de entre 20 y 35 años, mientras que el resto no vería ningún cambio. Medios noruegos han publicado cómo eso se ha convertido en un debate social por la desigualdad que puede generar en un país donde el pago de impuestos y el acceso a beneficios sociales son pilares importantes.
Para llevarlo a cabo, el Parlamento debe aprobarlo. Si se logra, el grupo de 100.000 personas pasaría a formar parte de un estudio académico. Se les comparará con quienes no reciban los mismos recortes. El Ministro de Hacienda afirma que esto «dará datos sólidos sobre si una deducción fiscal de este tipo impulsa realmente el empleo juvenil».
Noruega quiere menos gente viviendo de ayudas sociales. De acuerdo con las palabras del ministro: «El Gobierno noruego quiere que más gente trabaje y menos personas reciban prestaciones sociales». Y explica que «el objetivo de esta propuesta es reunir más conocimientos sobre los efectos de un crédito fiscal en el trabajo para evaluar si podría ser una medida eficaz para aumentar la oferta de mano de obra». Y añade que, si la medida se aprueba y resulta eficaz, el ensayo «puede ofrecer orientación sobre cómo deberíamos diseñar una desgravación fiscal» a los empleados jóvenes para que se incorporen al sistema.
Muchos jóvenes desempleados. En cuanto al trabajo, el 60,3% de los veinteañeros tienen empleo, de acuerdo con EURES. Es decir, que más de uno de cada tres jóvenes del país no tiene un empleo. Y esto choca frontalmente con la necesidad de mano de obra en el país. En general, la tasa de desempleo fue del 4,4% el pasado mes de abril. Según otros informes, la gente entre 16 y 24 años que está desempleada se sitúa en un 13,1%. En este último dato se tiene solo en cuenta el número de personas en busca activa de empleo.
289 millones de jóvenes son ‘ninis’, ni estudian, ni trabajan. Los expertos alertan: no son vagos, la precariedad los desmotiva. La generación Z tiene nuevas ideas frente al mercado laboral tradicional. Hemos analizado que los profesionales más jóvenes, que ahora entran al mercado laboral, tienen un planteamiento de la vida que puede chocar con las dinámicas laborales tradicionales. Es un fenómeno global y muchos organismos expertos están recomendando a las empresas adaptarse urgentemente. En Noruega, este tema también ha sido objeto de análisis. Según una encuesta de la Confederación de Empresas Noruegas (NHO), cerca del 70% de los empresarios noruegos creen que la generación Z es más difícil de dirigir que otros grupos de edad. La baja tasa de natalidad preocupa al Gobierno. El Gobierno noruego, en 2024, por primera vez en la historia, creó un comité de natalidad. El país cuenta con medidas como el abaratamiento de las guarderías y de programas extraescolares, y el aumento de las prestaciones por hijo a cargo pero el Gobierno ha reconocido que «puede haber otros factores sociales que sean importantes a la hora de tomar la decisión de tener hijos».
Uno de los países más ricos y seguros de Europa tiene casi 20.000 ofertas de empleo disponibles para extranjeros, con altos sueldos. Debido a la escasez de mano de obra altamente cualificada, el Gobierno quiere recibir desde hace unos años a más trabajadores cualificados de fuera de los países miembros de la UE. Ya hemos visto cómo la incorporación al mercado laboral en Europa de personas extranjeras ha sido clave para el crecimiento económico de los últimos años. Sin embargo, hay retos para los inmigrantes como el idioma, las leyes, en ocasiones discriminatorias, para personas en busca de asilo o la integración. En los últimos años, el Gobierno ha tomado medidas para facilitar estos temas, como recoge la OCDE.
COREA DEL SUR
Corea del Sur es el país para la generación Z. Sobre todo porque a partir de los 40 comienza una discriminación laboral brutal, Hace unos meses, Corea del Sur se convertía oficialmente en una sociedad «superenvejecida», con una de cada cinco personas con 65 años o más, según datos oficiales, lo que pone de relieve la creciente crisis demográfica del país. El número de personas de 65 años o más asciende a 10,24 millones, lo que representa el 20% de la población surcoreana de 51 millones, según datos publicados por el Ministerio del Interior y Seguridad.
En Corea del Sur hay una particularidad: llega a mayores se traduce en pobreza, ya que las empresas van reduciendo el sueldo a sus empleados sénior. Ahora, un organismo internacional, Human Rights Watch ha publicado una alerta sobre esto, con testimonios de varias personas.Como un caso concreto de un hombre: G. Young Soo, que a los 23 años empezó a trabajar en una compañía de seguros y a lo largo de las últimas tres décadas y media ha ido escalando poco a poco en el organigrama, pasando por diversos cargos de director de sucursal y jefe de equipo. Ahora tiene 59 años y su sueldo se ha ido recortando durante el último lustro hasta quedarse en la mitad de lo que cobraba a los 55. Cuando cumpla 60 tiene que irse. Todo esto por las leyes laborales del país, que discriminan a la gente mayor.
Este informe de la organización internación(«El castigo por hacerse mayor») pretende demostrar cómo las leyes de Corea del Sur se traducen, en la práctica, a un castigo para la gente según cumple años .con el grave problema de que esas políticas salariales regresivas reducen sus salarios. Y los programas de reinserción laboral empujan a la gente mayor a trabajos peor remunerados y más precarios. Por ejemplo, existe un sistema de “salario máximo”, en el que los empleadores pueden reducir los salarios de los trabajadores mayores durante los tres a cinco años previos a su jubilación obligatoria, lo que se ha comprobado que causa daños mentales y financieros.
Hay que tener en cuenta que al bajar el salario de la gente, también se reduce el pago que hacen al sistema de pensiones, lo que afectará posteriormente a su pensión de jubilación, quedando más escasa. Human Rights Watch constata que los trabajadores de 40 años o más se enfrentan a entornos laborales hostiles,. Y resulta que no son solo las leyes, sino que está muy aceptado en el país hablar con términos despectivos sobre las personas mayores de 40 años:
El lenguaje que perpetúa estereotipos y prejuicios negativos sobre la vejez y las personas mayores es un abuso verbal y una forma de discriminación por edad, y crea entornos laborales hostiles para los trabajadores mayores», afirma el informe, tras entrevistar a 34 personas de ente 42 y 72 años. Afirman los encuestados que se sienten desmotivados, con sentimiento de privación e ira por el trato que han recibido bajo el sistema de salarios máximos.
JAPON
Japón lleva años implementando nuevas leyes e iniciativas para fomentar que la gente trabaje en lugar de jubilarse a su edad y lo ha logrado y ha convencido a los trabajadores de no jubilarse y trabajar con más de 70 años frente a la caída de la natalidad.
Tradicionalmente, en Japón la gente se jubilaba con 60 años, más jóvenes que en España. El pasado año el Gobierno de Japón anunciaba novedades en su sistema para que la gente mayor pueda trabajar sin que su pensión se vea afectada. Esa y otras medidas oficiales van dando sus frutos: en la actualidad los datos apuntan a que hay 5,4 millones de personas mayores de 70 años trabajando en el país asiático, un 70% más que las cifras de 2014. No hay que olvidar que Japón se enfrenta a un rápido envejecimiento de la población y a un descenso de la natalidad, lo que lleva a una escasez de mano de obra. El país se ha tenido que abrir a los trabajadores extranjeros y sus programas para atraer talento internacional.
Además de todo, también ha logrado que mucha gente no se jubile cuando puede hacerlo. Primero, hubo cambios en la legislación laboral en 2013, para comenzar a exigir a los empleadores que mantuvieran a los trabajadores que desearan quedarse hasta los 65 años. Desde 2021, las empresas deben esforzarse por asegurar oportunidades laborales para sus empleados hasta los 70 años. Las regiones con una escasez de mano de obra especialmente grave han ido más allá y desde hace unos meses, una reforma de la ley evita que sus pensiones no se vean afectadas mientras siguen trabajando.
Además de todo esto, hay otra gran razón de peso para preferir trabajar que jubilarse pues una pensión pública de jubilación en Japón apenas alcanza los 245 euros, una cifra baja para hacer frente al costo de vida del país. Una encuesta realizada en 2023 por el Ministerio de Trabajo de Japón a unas 230.000 empresas descubrió que el 42% permitía a sus empleados trabajar hasta los 70 años o más. Destaca el ejemplo de Tenpos, que vende equipos de cocina, donde actualmente, más del 30% de los empleados de su principal empresa operativa tienen 60 años o más y su fundador y presidente de 78 años afirma que «en esta época de escasez de mano de obra, los gerentes necesitan encontrar ‘personas mayores valiosas'».
En otra empresa, su presidente afirma que «en comparación con los jóvenes, que tienen una alta tasa de rotación, las personas mayores que trabajan para nosotros durante más tiempo son el pilar de nuestra empresa». Con todo, la proporción de trabajadores de al menos 65 años ascienden a una media del 14% en Japón en todos los sectores, y es de entre el 16% y el 17% en los sectores de la atención a personas mayores .
«Si más personas mayores trabajan con energía, se reducirán los costos de la seguridad social», y además se propone para fomentar el empleo de trabajadores mayores exenciones fiscales para las empresas. En abril se hizo público que la población de ciudadanos japoneses fue de 120,3 millones en octubre de 2024, una caída récord de 898.000 respecto al año anterior, con un envejecimiento de la población que augura que este descenso seguirá.
Aegún los datos del Ministerio de Salud, trabajo y Bienestar de Japón la esperanza de vida nipona es de 87,14 años para las mujeres y de 81,09 años para los hombres lo que hace que los empleados japoneses lleguen a su edad de jubilación legal con buena salud y permite ampliar su vida laboral. Para eso, es común también que las empresas adapten sus jornadas laborales a las limitaciones físicas de la edad. Hace unos meses, desde el Foro Económico Mundial hicieron un análisis a este respecto, argumentando que hay encuestas que indican que aproximadamente el 80% de los trabajadores japoneses desean seguir trabajando después de la edad de jubilación. De ellos, alrededor del 70% prefiere permanecer en su anterior empleador.
Además de las medidas anunciadas para lograr que la gente no se jubile, el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social opera 300 «Oficinas de Apoyo al Empleo Vitalicio» en todo Japón con oficinas públicas de seguridad laboral destinadas a ayudar a las personas mayores a encontrar un nuevo empleo, si quieren cambiar de empresa y también a nivel local hay diversas iniciativas municipales para ayudar a las empresas a encontrar empleados senior.
CHINA
China está viviendo importantes cambios en su cultura laboral. Una de las más destacadas es que muchos sectores están tratando de escapar de las interminables jornadas porque han descubierto algo simple en un momento de crisis: con la gente trabajando todo el día no hay consumo local y la gente no tiene hijos porque no tienen tiempo para nada de ello.
Ahora hay otra novedad importante: el país necesita ampliar sus fondos de seguridad social, y hay una medida para obligar a los empleadores a contribuir a las prestaciones de sus empleados, pero esto ha generado preocupación entre la gente porque se cree que puede acabar con el cierre de pequeñas empresas y la pérdida de empleos.
A partir del pasado 1 de septiembre, todos los empleadores en China deben contribuir a las cotizaciones de sus empleados para cubrir la prestaciones de pensiones, atención médica, baja por maternidad, lo que debería ser una bEuena noticia para muchos ciudadanos, dado lo deteriorada que ha sido la red de seguridad social de China. Pero en el caso del país asiático, los dueños de pequeños negocios han dicho que sus costos laborales se dispararán y han amenazado con que este cambio puede acabar en cierres o despidos.
También los economistas tienen malos augurios pies creen que la medida llevará a más personas a la economía subterránea, lo que quita a los trabajadores sus protecciones. Es decir que, por no pagar la seguridad social, muchas empresas van a obligar a trabajadores a ejercer sus labores sin contrato. Cabe decir que la ley china exige desde hace tiempo que empleadores y empleados contribuyan a un fondo de seguridad social, la proporción de esta contribución varía según la región, pero generalmente asciende a alrededor del 10% del salario del trabajador y alrededor del 25% del empleador.
Sin embargo, la ley se aplicó de manera laxa y muchos empleadores no estaban pagando lo que se exige. Es interesnte que los trabajadores a tiempo parcial o por encargo sin contrato laboral formal están exentos, por eso se cree que este tipo de empleos vayan a impulsarse. Una encuesta realizada el año pasado a más de 6.000 empresas chinas reveló que menos del 30% cumplía plenamente con los requisitos de la seguridad social.
Los expertos afirman que China necesita urgentemente reponer su fondo estatal de pensiones, que según estudios podría agotarse para 2035, y también necesita reducir los costos de la atención médica. Esto ayudaría a las familias chinas a sentir menos presión para ahorrar para imprevistos y gastar más, un objetivo clave del gobierno para impulsar su economía local en medio del conflicto global con los aranceles como protagonistas.
Y a todo esto se suma la necesidad de comenzar a contribuir a los fondos de la seguridad social. Los analistas estimaron que la norma podría aumentar los costos para empleadores y trabajadores en aproximadamente un 1% del producto interno bruto de China. Además de la reticencia de las empresas, los trabajadores jóvenes han mostrado rechazo a la medida, de acuerdo con NYT. Como ya hemos visto que sucede en Estdos Unidos, hay desconfianza entre la generación Z hacia la idea de que en algún momento vayan a tener estabilidad económica. Además, la enorme caída de la natalidad lleva a muchos a pensar que nunca recibirán pensiones en su futuro, porque habrá pocos trabajadores en unas décadas.
De todos modos, como recogen los medios locales, sí que hay muchas personas que aplauden la medida afirmando que querían garantías para su futuro, mientras otras ven más urgente tener el dinero en sus manos ahora.








«Dinamarca es el primer país que legislará para que la jubilación se retrase a los 70 años. Nosotros seguiremos, más tarde o temprano»