EL MODELO DE VIAJES DEL IMSERSO EN HORAS BAJAS

Mientras la temporada sigue su curso, los usuarios insisten en las múltiples deficiencias en la gestión y calidad de los servicios ofrecidos

 

La mitad de los pensionistas renuncian a viajar con el Imserso

Un informe de Ávoris revela que solo uno de cada cinco jubilados tiene intención de recurrir al programa estatal

 

La mitad de los españoles mayores de 65 años dan la espalda a los viajes del Imserso. Según se desprende de una encuesta realizada por Ávoris, empresa encargada de la organización del programa estatal de turismo, el 50% de los pensionistas aseguran que no utilizarán el Imserso para viajar este 2025.

 

Solo un 22% de los encuestados sí se muestran dispuestos a embarcarse en un viaje del Imserso, mientras que el 28% restante afirma que aún no ha tomado una decisión al respecto.

Un posible motivo de esta renuncia es el elevado poder adquisitivo de los jubilados, cuyo presupuesto destinado a turismo de cara al presente año supera en un 24% al promedio nacional. En concreto, planean desembolsar 2.489 euros, frente a los 2.006 euros de media.

Los turistas senior tienen una alta intención de viaje para 2025, al mismo nivel que el total del mercado. Así, el 52% de los encuestados confirman que realizarán algún tipo de desplazamiento, mientras que el 43% aún no están seguros y solo un 5% lo descartan.

 

Imserso: innumerables quejas de los jubilados con el servicio

Mientras la temporada de viajes del Imserso sigue su curso, los jubilados continúan expresando numerosas quejas sobre el programa, señalando deficiencias en la gestión y calidad de los servicios ofrecidos

 

En esta última edición, todo arrancó con críticas hacia la falta de plazas disponibles, lo que ha dejado a muchos sin la posibilidad de acceder a los destinos deseados. Además, han venido denunciando desigualdades en el acceso a las reservas por el proceso escalonado que se aplica. En su opinión, esto deja a regiones como Galicia en desventaja frente a otras como Madrid o Andalucía.

No obstante, las quejas más sonadas en los últimos meses se han dirigido hacia la calidad de los servicios. Cabe recordar el caso de un grupo de 40 madrileños que describieron su estancia en un hotel de Cambrils como “infernal”. Según relataron, el establecimiento presentaba problemas de higiene, con presencia de cucarachas y comida de baja calidad, lo que afectó significativamente su experiencia.

De igual manera, la pasada semana se hizo viral el caso de un establecimiento de Mallorca que recibió a un grupo de usuarios de los viajes del Imserso sin, supuestamente, estar en condiciones de alojarles. Las opiniones fueron dispares, ya que unos dijeron que estuvo todo perfecto horas después de la llegada, pero otros criticaron que las habitaciones estaban sin hacer, había toallas amontonadas, suciedad en las barandillas, por las camas, bichos…”

 

Las comidas también son otro de los aspectos que preocupan a los pensionistas. En numerosas ocasiones han compartido testimonios alertando de la baja calidad de los alimentos. De hecho, el año pasado se produjo un brote de vómitos y diarreas entre un grupo de viajeros en un hotel de Playa de Palma.

Ante esta situación, las opiniones acerca de los motivos de estas deficiencias son muy diversos. La consultora Tirant eGob ha elaborado diferentes informes para el Gobierno advirtiendo de que el menguante presupuesto destinado por el Gobierno al programa de turismo social, y la baja remuneración que perciben las empresas participantes, se ha traducido “en una severa crisis de calidad de los viajes”.

De hecho, la situación ha llevado al Imserso a tomar medidas, incluyendo la apertura de un procedimiento sancionador contra Turismo Social (Ávoris) por incumplimientos detectados en la pasada temporada. La directora del Imserso, Mayte Sancho, reconoció problemas en la ejecución del programa y anunció la intención de no renovar el contrato con la empresa adjudicataria tras la finalización de la presente edición.

Viajes del Imserso: la queja como norma

La ceremonia de la queja de los ancianos del Imserso es francamente repugnante. No es posible que armen tanto circo como si ellos fueran los únicos en el mundo que viajan.

 

Es verdad que cuando uno compra un viaje organizado tiene derecho a unos mínimos sea cual sea el precio que pague. Quien pone el precio es el proveedor, no el cliente, por lo que es responsabilidad del primero asumir sus responsabilidades a los precios que pide

 

Esos servicios pueden ser humildes, como por ejemplo que el hotel no sea de gran categoría o que el servicio de comedor no ofrezca una gran variedad. Pero lo básico tiene que estar: debe de haber un transporte adecuado, deben de atenderse las consecuencias de un retraso, debe de haber una atención en el hotel impecable. El precio pagado, que no ha sido propuesto por el cliente, no debe contar en esto.

Es relativamente normal que a todos se nos retrase un avión. A veces por imposibilidad de la aerolínea, a veces por motivos de seguridad, a veces por congestión del espacio aéreo. Y todos nos callamos porque armar circo no conduce a nada. Se supone que la aerolínea está haciendo lo mejor que puede para finalmente llevarnos a donde queríamos ir.

Es relativamente normal que se puedan perder las maletas o que estas tarden en llegar, por lo que no tiene sentido armar los líos que arman, porque siempre se han dejado las medicinas dentro.

No es aceptable que bajen a los comedores de los hoteles como hordas hambrientas que parecen no haber comido en los últimos cincuenta años.

Y sobre todo, ya está bien de que se quejen todo el día en todos lados por todos los motivos. Todos nos merecemos un trato correcto en los viajes, pero no siempre es posible que todo funcione a la perfección y, para esos casos, mejor comportarse con sensatez que no como ‘hooligans’.

 

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