EL HUMO TRANSPARENTE DE YOLANDA DÍAZ Y LA ESPAÑA SUBSIDIADA

Los países de la OCDE cierran 2023 en su mínimo histórico de paro: 4,8 %, casi siete puntos más bajo que en España y lidera la tasa de paro general y de paro juvenil

España generó uno de cada diez nuevos parados jóvenes de la UE en 2023

2024 comienza con la destrucción de 231.250 empleos, la mayor en un enero desde 2020

 

Yolanda Díaz quizás ya se ha percatado que no se puede estar vendiendo humo constantemente se está inventando viajes internacionales, naturalmente a costa del contribuyente, a destinos donde ni le han invitado ni tienen especial interés en su presencia.

 

El humo de doña Yolanda Díaz es tan agobiante como transparente y sus autocacareadas reformas no son otra cosa que mero maquillaje (de lo que ella sabe bastante) que, pasado escaso tiempo, dan pábulo a la realidad más vergonzosa.

 

Por ejemplo, el 20% de los contratos de los casi 250.000 contratos que se firmaron en el pasado mes de enero duraron menos de una semana, y otro 6% de los mismos duraron entre 7 y 15 días, según cifras del propio SEPE). Lo cierto es que la cacareada reforma laboral (“pseudo reforma” la calificaron muchos expertos) han elevado la mortalidad de los indefinidos ordinarios

 

 

Desempleo: España y la OCDE

Los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que engloba a los más desarrollados del mundo, cerraron 2023 con una tasa de paro del 4,8 %, el nivel más bajo de la serie histórica iniciada en 2001 y el tercer año consecutivo de bajada.

 

La OCD) destacó este jueves en un comunicado que durante todo el año el paro nunca superó el 5 %. Señaló que en el último mes se mantuvo estable en 21 de los miembros, aumentó en siete y bajó en cinco. Solo en dos países, Luxemburgo y España, el paro se situó 3,5 puntos porcentuales por encima de su nivel más bajo, mientras que en Israel, Letonia, Polonia y Eslovenia alcanzó su mínimo anual histórico.

 

La estabilidad de los datos generales se certificó también por sexos, con un 5 % de paro entre las mujeres y un 4,7 % entre los hombres, al igual que en todas las franjas de edad, aunque entre los jóvenes aumentó de forma importante en Austria, Islandia, Suecia y la República Checa. En diez países de la OCDE el paro juvenil superó el 20 %, entre ellos España (28,6), que lideró esa estadística, pero también Colombia (21,4 %), Portugal (23,1 %) o Suecia (24 %).

 

En la Unión Europea y la zona euro la tasa de paro se cerró en niveles históricamente bajos, del 5,9 % y el 6,4 %, respectivamente. En diciembre solo subió en Austria. En España la tasa de paro bajó una décima porcentual para situarse en el 11,7 %, el nivel más elevado de los países miembros de la OCDE.

 

Italia recorta el paro en más de 100.000 personas tras reducir los subsidios

En agosto de 2023 el gobierno italiano de Giorgia Meloni limitó las ayudas de la Renta Ciudadana (RdC), similar al Ingreso Mínimo Vital (IMV) en España. Esta medida se adoptó en 2019 por su predecesor, Giuseppe Conte, como un subsidio destinado a los grupos de población desempleados y bajo el umbral de la “pobreza absoluta”. Los hogares con menores de edad, personas con discapacidad o mayores de 60 años podían seguir percibiendo la RdC hasta final de año, pero desde enero ya tienen que reclamar una nueva prestación, el subsidio de inclusión (ADI), por un importe máximo de 630 euros mensuales. Meloni justificó los cambios en que la Renta Ciudadana era “demasiado susceptible al fraude” y “quitaba incentivos para encontrar trabajo”.

 

Desde septiembre de 2023 las personas consideradas aptas para el trabajo pueden pedir ante el INPS la prestación de Apoyo a la Formación y el Trabajo (SFL), más restrictiva al obligar a la búsqueda activa de empleo y a la formación para favorecer la reinserción en el mercado laboral. Esta prestación, de hasta 350 euros al mes, se puede cobrar, como máximo, un año. El importe medio de la RdC era de 574 euros.

 

En el primer semestre de 2023 se beneficiaban de esta Renta Ciudadana cerca de un millón de hogares pero a cierre de año -tras la decisión de Meloni de mantenerla temporalmente sólo en hogares con miembros discapacitados, menores o mayores de 60 años con bajos ingresos- había 600.000 núcleos familiares receptores, casi la mitad.

 

Esta decisión, que generó una fuerte controversia en el país, ha tenido un efecto en el paro. Los últimos datos disponibles, de diciembre de 2023, reflejan 127.000 personas registradas menos que sólo cinco meses antes. La cifra total de parados está en 1,83 millones, un registro no visto desde 2009 (a excepción de abril de 2020, al inicio de la pandemia), según Eurostat. Por poner en perspectiva el dato, en el mismo periodo del año anterior, entre julio y diciembre de 2022, el desempleo aumentó en 5.000 personas. Antes de la pandemia, entre julio y diciembre de 2019, en 12.000 personas. Es decir, es un periodo en el paro suele aumentar y no disminuir, como ocurrió en 2023.

 

En relación a la población activa, lo que conocemos como tasa de paro, la cifra se sitúa en mínimos: un 7,2% de paro a cierre de 2023, frente 7,9% de diciembre de 2022. Salvo abril de 2020, cuando la tasa de paro también bajó hasta el 7,5%, hay que remontarse a 2009 para encontrar niveles de desempleo similares a los actuales en la serie histórica de Italia. De hecho a cierre de 2022 Italia era el tercer país de la Unión Europea con más paro, sólo por detrás de España y Grecia. Sin embargo, el año 2023 lo cerró ya en sexta posición. Fue superado por Francia, con un paro en diciembre del 7,3%; Finlandia, con un 7,5%; y Suecia, con un 8,2%.

 

El IMV de España

En España se desconoce el número real de beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital (IMV), que se puso en marcha mayo de 2020. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) advirtió en junio de 2023 de que, según sus cálculos, había 284.000 beneficiarios, frente a los 627.957 hogares que cuantificó el Gobierno el 31 de mayo en su última estadística. Este baile de cifras se debe a que, tal y como desveló la AIReF el Gobierno no contabiliza las bajas en sus estadísticas, sino que acumula todos los hogares que en algún momento se han beneficiado del IMV.

 

Tras las subidas que se llevan a cabo cada año, las ayudas oscilan entre los 604 euros al mes para un beneficiario a los 1.462 euros para hogares monoparentales de un adulto y cuatro o más menores. Está dirigido a personas que se encuentren en situación de “vulnerabilidad económica” y se puede combinar tanto con un puesto de trabajo como con un subsidio o prestación por desempleo.

 

Subsidios de desempleo de España

De los 2,70 millones de parados que tenía España a cierre de año, según el SEPE, 1,84 millones de personas tenían una prestación contributiva o subsidio por desempleo. Es decir, la tasa de cobertura en España (porcentaje de los parados registrados que cobran alguna prestación) supera el 60%.

 

De estas 1,84 millones de personas, alrededor de 856.000 cobran una prestación contributiva ; 733.000, un subsidio por desempleo; 71.700, una renta agraria; 80.200, un subsidio agrario; y otros 94.800, una renta activa de inserción.

 

El Gobierno tiene previsto, en consenso con la Comisión Europea en el Plan de Recuperación al que están asociados los fondos UE, reformar el subsidio de desempleo y ampliar los potenciales beneficiarios. Según sus cálculos, se elevará el número de parados que cobran algún tipo de ayuda o prestación en 400.000 personas, lo que llevará la cifra total por encima de los dos millones de beneficiarios.

 

La idea es incluir a los menores de 45 años sin cargas familiares, unas 150.000 personas; así como a los eventuales agrarios de las comunidades autónomas que ahora no están cubiertas (sólo Andalucía y Extremadura lo están), lo que afectaría a unos 250.000 parados. De materializarse la reforma tal y como se ha planteado, España tendría cerca de un 40% más parados cobrando ayudas o subsidios que prestaciones contributivas. A esto se suma el IMV, con lo que España tendría ya cerca de un millón y medio de personas con ayudas no contributivas.

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