Es un cambio de nombre a la inicialmente llamada jubilación flexible
Esta reforma ya estaba encima de la mesa del Ministerio de Seguridad Social
La propuesta ya se ha debatido con sindicatos y representantes empresariales, y esperan presentarla próximamente como proyecto legislativo en el Congreso
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones está preparando una reforma para facilitar que los jubilados que lo deseen puedan reincorporarse al mercado laboral. Así lo ha confirmado esta mañana el secretario de Estado de Seguridad Social y Pensiones, Borja Suárez Corujo, quien también ha afirmado que la medida ya se encuentra en una fase avanzada y se presentará próximamente como proyecto legislativo en el Congreso.
La denominada como “jubilación reversible” permitirá a los pensionistas que quieran volver a su actividad profesional, haciéndolo de manera voluntaria y con mayor flexibilidad que la regulación actual. Tal y como ha explicado Suárez durante su comparecencia en el Congreso, la propuesta se ha debatido en la Mesa del Diálogo Social, donde participan sindicatos y representantes empresariales.
El secretario de Estado ha subrayado que existe un margen para incentivar esta vuelta al trabajo, y reconoce que la legislación actual, recogida en un decreto de 2002, contiene numerosas restricciones que dificultan y desmotivan el regreso al trabajo a quienes ya han accedido a la pensión. “Creemos que hay un margen importante para establecer incentivos”, ha señalado Suárez.
Borja Suárez también ha detallado los primeros resultados de la reforma aprobada en enero, el Real Decreto-ley 11/2024, de 23 de diciembre, destinado a hacer más compatible el trabajo y el cobro de la pensión. Esta legislación ha favorecido a que se amplíen las opciones para quienes, ya jubilados, quieren también mantener o retomar una actividad laboral, al introducir mejoras tanto en los incentivos para retrasar la jubilación como en la posibilidad de combinar ingresos.
Pese a que la vuelta al empleo ya está recogida en la legislación, la normativa recogida en un decreto del 2002 hace «muy restrictiva» y «muy poco atractiva» la vuelta al trabajo una vez jubilado: «Creemos que hay un margen importante para establecer incentivos», ha insistido, sin dar más detalles sobre los mismos.
El secretario de Estado ha desglosado algunos datos que han resultado de la reforma para regularizar y compatibilizar mejor el trabajo y la pensión que se aprobó en enero vía decreto ley. A partir de esta reforma, las jubilaciones demoradas representan ya el 11,4% del total de las nuevas altas, frente al 4,8% que suponían en 2019, lo que ha llevado la edad media de acceso a la jubilación a los 65,2 años, frente a los 64,4 años de 2019; sólo en lo que va de año, el crecimiento interanual frente al acumulado en mayo de 2024 muestra un crecimiento del 25,3% para las jubilaciones demoradas.
La norma también establece la compatibilidad de los incentivos otorgados por retrasar la jubilación con los de la jubilación activa. Esta última opción permite que la persona siga trabajando y recibiendo parte de su pensión al mismo tiempo. Entre quienes optan por la jubilación activa, el 75% son trabajadores autónomos y, dentro de este grupo, el 81% son hombres.
Adaptar el sistema a un mercado laboral en constante cambio
La propuesta de jubilación reversible responde a un contexto de envejecimiento de la población y transformación del mercado laboral, y con la que el Ejecutivo busca ofrecer más alternativas y adaptabilidad.
El plan contempla disminuir las trabas administrativas y estructurar nuevos incentivos económicos que motiven la reincorporación laboral de los pensionistas. La idea es flexibilizar los requisitos para compatibilizar el salario con la pensión.
El Gobierno prevé que el mecanismo contribuya a la sostenibilidad del sistema de pensiones. La recuperación parcial o total de la actividad laboral a partir de la jubilación abre la puerta a un modelo más dinámico, donde la transición entre trabajo y retiro no sea necesariamente definitiva ni exclusiva.


