Los ingresos tienen 42.000 millones en trampas contables
Nada hay más claro que un número pero un conjunto de números sucedidos en diferentes épocas es mucho más clarificador y los datos desnudan la gestión de los responsables sin posibilidad de manipulación a pesar de los trucos de tahúres que a menudo utilizan los políticos para dar cuenta pública de su gestión.
GASTOS. Desde el punto de vista del gasto hay cinco conceptos que suman, si bien uno solo se lleva el 95 % de los gastos, que son las prestaciones sociales de la Seguridad Social que son, en definitiva, las pensiones en sus diferentes modalidades.
A finales de 2017, los gastos totales de la Seguridad Social alcanzaron los 165.210 millones de euros, aunque solo la partida de Prestaciones Sociales suponía el 94,1 % y significaban un monto de 155.488 millones de euros. Esta partida son todas las prestaciones que paga la Seguridad Social. Los salarios de los trabajadores de la Seguridad Social representaban solo el 1,5 % del total de los gastos y ascendían a 2.511 millones. En 2021 los salarios fueron de 2.749 millones y gestionar la Seguridad Social sale cara si pensamos que la pandemia ha obligado a la digitalización de los servicios y que de los Fondos Next Generation ha ido mucho dinero precisamente para facilitar la utilización de las nueva tecnologías. Hoy todavía es prácticamente imposible conseguir una cita presencial con la Seguridad Social.
Había una partida de subvenciones que en 2017, aunque solo representaba un 1,3 % del total, ascendía a 2.178 millones de euros, y que generalmente van para mutuas que colaboran con la Seguridad Social, partida que se ha incrementado hasta los 5.549 millones en 2021.
Los Otros gastos corrientes suenan muy altos, porque los alquileres, gastos generales y demás sean más del doble que los salarios, es para que se haga una auditoría profunda de estos gastos.
Es decir, en el periodo los salarios solo crecen en este período un 9,5 %, y pierden peso, representando solo el 1,3 % de los gastos. En cambio, las subvenciones crecen un 154,8 % en este tiempo, suponiendo ya 5.549 millones y doblando su peso dentro el presupuesto, pasando del 1,3 % al 2,6 %.La partida de otros gastos corrientes, que ya parecía mucho en 2017, crece un 55,1 %, alcanzando los 6.004 millones, y ya son 2,2 veces los salarios

INGRESOS El 99,9 % de los ingresos son solo dos partidas: las cotizaciones sociales que pagan los trabajadores y los otros Ingresos corrientes, que es la trampa que tienen los diferentes gobernantes para tapar el déficit crónico de la Seguridad Social y dar la sensación de que la están gestionando correctamente.
En 2017, los ingresos de la Seguridad Social eran realmente dos: las cotizaciones sociales, que en ese año alcanzaron los 131.828 millones de euros, y Rajoy colocaba una partida de 14.892 millones, dentro de otros ingresos corrientes, para que el déficit de la Seguridad Social apareciese como menor. Así y todo, daba un déficit de 16.775 millones, que sumados a los 14.892, nos coloca en el 2017 en un déficit real de 31.667 millones.
Pero llega Sánchez al poder y los ingresos por cotizaciones suben generosamente en este período hasta alcanzar los 162.026 millones de euros, que suponen un crecimiento del 22,9 % y aportan 30.188 millones más de ingresos. Con estos ingresos, la Seguridad Social llega a los 204.049 millones de euros, cifra nunca conseguida, pero para equilibrar las cuentas de la Seguridad Social y que no parezcan una auténtica barbaridad, utiliza el método Rajoy y transfiere en otros ingresos 40.672 millones de euros, para paliar el déficit, que desciende “oficialmente” hasta los 12.325 millones, aunque el déficit real alcanza los 52.997 millones.

Tras hacerse trampas al solitario, el Gobierno nos dice a los españoles que:
1) La Seguridad Social ha batido todos los registros en ingresos.
2) Que gracias a eso solo tiene un déficit de 12.325 millones y que están muy cerca de alcanzar el equilibrio entre gastos e ingresos.
Como decíamos al inicio los “números cantan” y la realidad es que el déficit real del año 2021 es de 53.000 millones de euros, que es un 67 % más que el correspondiente a 2017 (el último año de Rajoy)




