Antes 3 jóvenes mantenían a 1 prnsionista y ahora ya es al revés
Cerca de diez millones de españoles cobran su pensión de jubilación o viudedad. En España, las pensiones no son elevadas. La percepción media es de 1.312,9 euros brutos mensuales y en el caso de las contributivas, alcanzan los 1.507,55. Peor lo tienen los autónomos, aunque han logrado rebasar los 1.100 euros de media, Los nuevos pensionistas están algo mejor porque llegan a los 1.722 euros. Todo eso supone un gasto para la Seguridad Social de 13.620,9 millones de euros en agosto que, al final del año, subirá hasta la cifra de más de 200.000 millones en pensiones. La Seguridad Social, sin embargo, no logra ingresar ese dinero con las cuotas de las cotizaciones sociales y, sólo en 2024, tuvo un déficit de más de 50.000 millones. Se arregló con 48.000 millones de aportación del Estado y con endeudamiento que, en mayo de este año, superaba los 125.000 millones de euros.
Los números no mienten. La Seguridad Social y, por lo tanto el sistema de pensiones, está en quiebra, solo pendiente del día en el que sus responsables se atrevan a admitirlo. Es lo único que se puede decir de un sistema que gasta 50.000 millones más de los que ingresa, que ha multiplicado por seis su deuda en quince años y en el que los nuevos pensionistas cobran más de lo que percibían los que causan baja. El fenómeno no es solo español, aunque aquí las pensiones sean más bajas en términos absolutos, pero mayores que en otros países en proporción al último salario, también inferior. En Alemania «las cuentas no salen», acaba de decir el canciller Merz. Francia afronta una crisis por el rechazo popular a los ajustes anunciados, que no afectan a las pensiones, pero llegarán. En España, ni el Gobierno ni ningún partido quieren coger el toro por los cuernos, con la esperanza de que sea otro el que deba apechugar con el asunto, que supondrá, primero congelación y luego, quizá, recorte de prestaciones. Ocurrió en Grecia, Portugal y en más sitios. Es la crónica de la quiebra anunciada de las pensiones, solo pendiente del día en el que va a ocurrir la catástrofe, que diría García Márquez.
“Las matemáticas no engañan, es insostenible”
El futuro del sistema de pensiones español se encuentra en la cuerda floja. Con la generación del baby boom entrando en la edad de jubilación, la pirámide demográfica invertida hace que haya muchas menos personas trabajando que jubiladas. Teniendo esta situación en cuenta, uno se plantea la pregunta de si es posible que se sostenga el sistema de pensiones, sumando que los jóvenes que entran al mercado laboral tienen sueldos cada vez más bajos.
Uno de los principales motivos detrás de la insostenibilidad del sistema de pensiones tiene que ver con «la entrada al mundo laboral». Hace tan solo 20 años los jóvenes conseguían su primer empleo con 20 años, hoy lo consiguen con 26 años y medio. El problema de esto es que estos jóvenes «acumulan menos años» de cotización a diferencia de aquellos que se jubilan «ahora mismo».
Tenemos un ‘baby boom’ encima de la mesa, se van a jubilar prácticamente 4 millones en los próximos 5 años. La generación que está entrando en la edad de jubilación es la conocida como baby boom, que «son personas que llevan trabajando desde antes de los 20 años y tienen tanta cotización a sus espaldas que consiguen pensiones muy elevadas-
Tanto es así que, por ejemplo, «uno de cada tres tiene pensiones por encima de los 2.000 euros». Además de esto han pasado de ser un 6% a un 16% la gente que cobra la pensión máxima, 3.267 euros al mes.
Ahora la gente está trabajando menos y esto es lo que tiene el sistema de reparto que, más allá de lo que quieran decir nuestros políticos, obviamente las matemáticas no engañan».
Otro de los problemas que presenta el futuro de este sistema es que «el sistema de pensiones es deficitario, y funciona a través de la deuda pública, que deberá ser pagada más adelante por las generaciones futuras. Esta práctica ha llegado hasta el punto de que «cada español por nacer viene con una deuda estatal de 35.000 euros, estamos en 1,7 billones de euros de deuda pública
El consejo evidente es que «hay que ahorrar». No obstante, dile tú a un joven que ahorre cuando no tiene ni para pagar una habitación, no un piso, una habitación, este es otro problema tan gordo como el de las pensiones.



