La generación del baby boom (los nacidos entre 1957 y 1977), son más de catorce millones de personas y ya han empezado a jubilarse.
Más allá de que tengan que lidiar con una pensión más baja o seguir trabajando un poco más, lo cierto es que con ellos llega un cambio de paradigma que va a acabar con el estereotipo clásico de jubilado. Aunque, siete de cada diez boomers consideran que la vida de los jubilados de su generación será peor que la de los actuales porque se tendrán que jubilar más tarde y percibirán una pensión más baja, los expertos consideren que con ellos llegará un cambio de paradigma que pondrá fin al estereotipo clásico del jubilado.
Los grandes factores de riesgo a los que se enfrenta esta generación a la hora de afrontar la jubilación son el haber hecho del trabajo lo único que da sentido a la vida, no haber tenido la oportunidad de ejercer un trabajo que resultara gratificante, no haber sabido disfrutar del ocio o de los periodos vacacionales por lo que la pérdida del rol profesional y de poder adquisitivo son dos ejemplos de pérdidas asociadas a la jubilación que, como tales, nos enfrentan a un proceso de duelo.
Los baby boomers no solo fueron en su momento los artífices de un gran cambio social, ahora también serán pioneros en el gran cambio de la experiencia de estar retirado de la vida laboral. No se van a conformar con ser aparcados en instituciones sociosanitarias y reivindicarán su derecho a vivir esta etapa de su vida con plenitud, llevando a cabo aquellas actividades que le den un sentido. No se van a resignar a jugar solamente a la petanca o pasarse los días mirando cómo avanzan las obras públicas. Van a vivir una jubilación con una actitud mucho más proactiva
Los baby boomers han tenido una nutrición, una higiene, una atención sanitaria y unas condiciones laborales mejores, así como unos niveles de educación más altos que las generaciones anteriores. Y esta mejora en la calidad de vida retrasa el envejecimiento. Las condiciones físicas de los baby boomers no son las mismas que las de quienes comenzaban a jubilarse hace dos o tres décadas: tienen más capacidad pulmonar, más fluidez verbal, mejor razonamiento y mejor memoria de trabajo. Y a todo ello se le suma que la fragilidad y la prevalencia de las demencias está disminuyendo desde hace diez años.
Es una generación muy acostumbrada a los grandes cambios: pasaron de la dictadura a la democracia, asumieron una nueva identidad europea, vivieron el cambio de la peseta al euro, incorporaron la mujer al mercado laboral y se adaptó al paso del mundo analógico al digital.
Las tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) van a tener un papel importante en el nuevo paradigma de la jubilación como una herramienta que facilite la reconexión de los jubilados con la sociedad. De hecho, los actuales jubilados ya usan las herramientas digitales para socializar. Los datos de los que se dispone muestran que las personas de la tercera edad hacen un uso del móvil inteligente más limitado que las generaciones más jóvenes, están mucho menos enganchadas, pero sin embargo, lo consideran tan importante en su vida cotidiana como las generaciones más jóvenes



