Empresas y trabajadores aportarán 5.000 millones para pensiones a través del Mecanismo de Equidad

 

La recaudación del MEI, impulsado en 2021 por Escrivá, ha aumentado cerca de un 32% en los siete primeros meses del año

La sostenibilidad futura del sistema público de pensiones ha sido, es y será la principal preocupación de cualquier gobierno, sea del signo político que sea. Tiene un coste cercano a los 200.000 millones de euros anuales y absorben cerca del 45% de los Presupuestos Generales del Estado, el equivalente al 12% del Producto Interior Bruto a precios de mercado, aunque la última referencia haya que hacerla sobre los de 2023, porque el actual Gobierno no ha llevado, hasta el momento, otras cuentas anuales al Congreso de los Diputados.

A finales del 2021, el entones ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones -y hoy gobernador del Banco de EspañaJosé Luis Escrivá– acordó con la Unión General de Trabajadores Comisiones Obreras, y sin el apoyo de la CEOE, la creación de un mecanismo que sustituyera al factor de sostenibilidad con el fin de garantizar la sostenibilidad futura de las pensiones. De esta manera nació el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), siglas bajo las que se esconde el pago mensual, por parte de trabajadores y empresarios, de un recargo de las cotizaciones sociales.

Su razón de ser no es otra que el hecho de que se hayan empezado ya a jubilar los miembros más mayores de la generación del “baby boom”, los nacidos a partir de los años sesenta, los años más prolíficos en cuanto a procreación se refiere. Y para eso no estaba preparado el sistema público.

Por eso, José Luis Escrivá decidió sacarse de la chistera el MEI, una herramienta que ya se utilizaba en otros países como Portugal Francia, para afrontar el pago de las pensiones sin los sobresaltos que producen su revalorización anual sobre la base de la variación del IPC y el incremento del número de pensionistas derivado de una población cada vez más envejecida como la española.

El MEI no es otra cosa que una cotización social más, de carácter finalista y, en principio, temporal, que entró en vigor en el año 2023 y que, entonces, consistió en un 0,60% de la base de cotización de las contingencias comunes a la Seguridad Social, que en 2024 subió al 0,70%, y que en el año en curso está ya en el 0,80%, que es abonado por el empresario en un 83,75% y en el restante 16,25%, por el trabajador. En cualquier caso esta cotización no genera un aumento de las prestaciones de la Seguridad Social

Para una base de cotización de 2.000 euros mensuales, muy frecuente en España, el MEI supondría alrededor de 16 euros, de los que algo menos de 14 euros pagaría el empresario y poco más de 2,4 euros, el trabajador. El MEI es el principal suministrador de dinero al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que a cierre del pasado ejercicio contaba con un patrimonio de 9.400 millones de euros.

El MEI ha recaudado en los siete primeros meses del presente año 2.778 millones de euros, nada menos que un 31,9% más que en los mismos meses del año pasado. De mantenerse proporcionalmente estos ingresos en lo que resta de año, en el conjunto de 2025 habrá ingresado alrededor de 4.800 millones,

Evolución de los ingresos

Según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el MEI ingresó en 2024 un total de 3.688 millones, por lo que de mantenerse el ritmo actual la recaudación habrá subido un 30% en el conjunto del año y el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la popularmente conocida como “hucha de las pensiones”, habrá superado los 14.000 millones. En su primer año, los ingresos del MEI fueron de 2.729 millones. El Gobierno estima que a finales de año el volumen de cotizaciones del MEI alcanzará los 14.000 millones que no bastan para garantizar el futuro de las pensiones, ni mucho menos para corregir un déficit de más de 60.000 millones anuales, y no da para ni siquiera el  pago de un mes de las pensiones.

Las principales preocupaciones del sistema público de pensiones son en la actualidad el que su revalorización anual está vinculada a la variación del Índice de Precios de Consumo y el aumento incontenible del número de pensionistas. En apenas dos años, el número de jubilados ha aumentado en más de 511.000 personas, cerca de un 5,2%, hasta superar los 10,37 millones.

La revalorizaciones de las pensiones han supuesto un incremento del 15,77% en los tres últimos ejercicios, con subidas del 8,5% en 2023; del 3,8%, en 2024; y del 2,8%, en 2025. Así, la nómina mensual que tiene que satisfacer la Seguridad Social ha pasado de los 10.217 millones de euros en agosto de 2023, a los 12.828 millones del mismo mes de 2024 y a los 13.621 de agosto de este año.

La “hucha de las pensiones” está para cubrir estos desfases cuando sea necesario y lo estime el Gobierno correspondiente. En el año 2011 llegó a disponer de 66.800 millones de euros, pero en los años siguientes tuvo que utilizarse para abonar las pagas extraordinarias, por lo que en 2019 estaba descapitalizado. Para eso se creó.

La hucha de las pensiones en realidad no tiene fondos

Pero esa hucha es una hucha desfondada, rellenada gracias a préstamos y transferencias del Estado al sistema  de la SS, no a verdadero ahorro. Es como si una persona pide un préstamo al banco de 100.000 euros y abre una cuenta de ahorro e ingresa 1.000 euros. ¿Crece el ahorro en esa cuenta? Sí, en 1.000 euros. ¿Esa persona ahorra? No, pues debe 100.000 euros menos 1.000 euros que ahorra: es decir, debe 99.000 euros. Eso es lo que le pasa a la Seguridad Social. Por tanto, no hay ahorro, sino que se nutre el fondo con ingresos financieros, procedentes de deuda.

Y esa deuda, Sánchez la eleva en alrededor de 75.000 millones de euros desde que gobierna. Así, pasamos de una deuda de la Seguridad Social de 41.194 millones en 2018 a otra de 116.170 millones en el último dato publicado, abril de 2024.

 

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