La desigualdad estructural que enfrentan las personas migrantes en España se refleja de forma contundente en el acceso a las pensiones de jubilación. Solo el 46,6% de los hombres extranjeros accede a una prestación económica al llegar a los 65 años, muy por debajo del 93,1% de los hombres españoles. La situación es más alarmante para las mujeres: apenas el 36,6% de las extranjeras logra recibir una pensión frente al 53,7% de las españolas. Así lo revela el informe ‘Población Migrante: Trabajar en los extremos de la edad laboral’ elaborado por UGT.
Datos por comunidades autónomas
Los datos disponibles reflejan una realidad especialmente dura en comunidades con mayor concentración de trabajadores migrantes en sectores precarios:
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Madrid y Cataluña presentan altas tasas de afiliación de mujeres migrantes al Sistema Especial de Empleados de Hogar. En Cataluña, un 40% de las trabajadoras extranjeras mayores de 65 años siguen afiliadas en este régimen, frente al 33% de la media nacional.
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En Murcia, Andalucía y Castilla-La Mancha, la sobrerrepresentación de migrantes en el Sistema Especial Agrario impacta en su cotización, lo que reduce significativamente sus opciones de acceso a la jubilación contributiva.
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Canarias y Comunidad Valenciana muestran tasas elevadas de pobreza laboral entre jóvenes migrantes, lo que incide en carreras de cotización inestables.
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En País Vasco y Navarra, si bien el acceso a servicios sociales es más robusto, el reconocimiento de derechos laborales de migrantes mayores sigue siendo bajo.
Empleo juvenil: más presencia migrante, pero en peores condiciones
Entre los 16 y 24 años, las tasas de ocupación y afiliación son más altas entre jóvenes extranjeros que entre españoles. Sin embargo, esta integración temprana al mercado laboral se da en sectores con bajos salarios, alta rotación y escasa protección social.
En el Sistema Especial de Empleados de Hogar, el 60% de las afiliadas entre 16 y 19 años son mujeres migrantes. Y muchas de ellas permanecen en ese sistema hasta la tercera edad, sin lograr cotizaciones suficientes para una pensión digna.
Abandono escolar y sobrecualificación
El estudio también señala un fenómeno de sobreeducación: tanto jóvenes españoles como extranjeros tienen niveles de estudios superiores a los requeridos para los trabajos que desempeñan, especialmente en el caso de las mujeres. Esta desalineación frustra expectativas y obstaculiza el desarrollo profesional.
Además, el abandono escolar en jóvenes extranjeros está asociado a motivos económicos, como la necesidad de trabajar o la imposibilidad de pagar matrículas, mientras que en los jóvenes españoles suele deberse a la falta de motivación o de adaptación del sistema educativo.
Pobreza laboral: una brecha que se agranda con la edad
La pobreza laboral es otra de las grietas señaladas por el informe. Entre los 16 y 29 años, el 17,8% de los hombres extranjeros y el 20,1% de las mujeres se encuentra en situación de pobreza laboral, frente al 7,7% y 8,6% respectivamente de los españoles.
Pero a medida que avanza la edad, la desigualdad se convierte en abismo. Entre las personas mayores de 65 años, el 14,5% de los hombres españoles y el 17,2% de las mujeres viven en pobreza. En cambio, la pobreza alcanza al 66,5% de los hombres migrantes y al 69% de las mujeres migrantes.
Derechos en disputa: mejoras para empleadas de hogar
El informe también destaca avances recientes como el reconocimiento de nuevos derechos para las empleadas de hogar, entre ellos evaluaciones de riesgos laborales, reconocimientos médicos gratuitos y mejores condiciones contractuales. Sin embargo, estos cambios aún no se traducen en mejoras reales para miles de mujeres migrantes que siguen sosteniendo los cuidados del país sin garantías para su futuro.


