La brecha de empleo por sexos se dispara 20 puntos cuando hay hijos

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La participación de los trabajadores en la ocupación es prácticamente idéntica cuando no hay descendencia

El 74% de los empleados a tiempo parcial en España son mujeres, frente a un 26% de hombres

¿Qué vais hacer ahora con el niño?Es una pregunta recurrente a los padres cuando nace un hijo. De su respuesta van a depender los sueldos, las jornadas de trabajo y, en muchas ocasiones, los sacrificios que, en mayor medida, siguen haciendo las mujeres cuando tienen descendencia.

No es una mera reflexión, lo dice la estadística, en la que se refleja que la maternidad sigue siendo el «peaje» que tienen que pagar en el mercado de trabajo. Tener hijos significa renunciar, en muchas ocasiones, a promocionar en una empresa, estar obligada a reducir la jornada y también sueldo, a coger excedencias para cuidar a sus hijos y, en el peor de los casos, a dar la espalda al empleo, con las consecuencias que ello implica en el futuro, cuando llegue la hora de cobrar la pensión. Trabajar menos es también cotizar menos a la Seguridad Social y, por tanto, percibir también menor renta en el futuro.

Pero la llegada de los hijos tiene consecuencias muy diferentes en las carreras profesionales de hombres y mujeres. Mientras que la participación de los trabajadores en el empleo es prácticamente idéntica cuando no existe descendencia, la brecha laboral entre ambos sexos se dispara cuando unas y otros tienen hijos, según reflejan los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

La estadística que elabora el INE pone de manifiesto que cuando se trata de tasa de empleo la distancia es muy pronunciada cuando hombres y mujeres tienen hijos. Refleja que la diferencia en tasa de ocupados entre sexos se ha mantenido en dos dígitos desde 2009 y que en 2018, últimos datos disponibles, esa distancia fue de 19,5 puntos, la más elevada en diez años.

En 2018 la tasa de empleo de las mujeres sin hijos fue del 74,1 frente a 75,4% de los hombres, prácticamente igual. Una proporción que se ha mantenido en términos similares desde hace más de diez años. La balanza se descompensa por completo cuando el índice que se analiza corresponde a hombres y mujeres con hijos. Frente a una tasa de ocupación del 86,6% entre los hombres con hijos, las mujeres registran un 67,1%. Un porcentaje este último que ha ido en ascenso desde 2013. Ese año la tasa de ocupación era del 58,2%, es decir que ha crecido 8,9 puntos.

Un trabajo obligado

Esa menor dedicación al mercado laboral se constata en la incidencia que tiene el trabajo a tiempo parcial entre las mujeres. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el 74% de los empleados a tiempo parcial son mujeres, frente a un 26% de hombres, lo que implica una brecha de 48 puntos, que no ha variado respecto al año anterior. Pero es una fórmula laboral que no siempre es por decisión propia.

La mayor parte de las mujeres que trabajan a jornada parcial lo hacen de forma involuntaria. Un millón de ellas dan como primer motivo el no haber encontrado un empleo a jornada completa, mientras que 300.000 alegan el cuidado de niños o personas dependientes. Estos ratios están lejos de los registrados por algunos de los vecinos europeos de España. En Alemania y Austria, el porcentaje de trabajo a tiempo parcial entre mujeres cae al 46%. Por contra, los porcentajes más altos del Viejo Continente se dan en Países Bajos (75%).

La brecha de empleo se produce en todos los países europeos, aunque con más intensidad en unos casos que en otros, según los resultados de Eurostat. Entre las personas sin hijos, en Europa la tasa de empleo de las mujeres es del 65% y la de los hombres, del 72,5%. Siete puntos y medio de diferencia que crecen cuando se trata de personas que tienen un hijo: las mujeres en esa situación tienen una tasa de empleo del 70,5%, mientras la de los hombres es 14 puntos mayor, del 84,6%. La brecha se agranda aún más si se analiza a las personas con dos hijos. Esa tasa de empleo de las mujeres pasa entonces a ser del 70,4% y la de los hombres, del 89,2%. Diecinueve puntos de distancia.

Detrás de la brecha de ocupación hay otra brecha, la salarial; una y otra se retroalimentan. En España, la diferencia entre el sueldo medio que cobran las mujeres y el de los hombres es de 6.000 euros al año, lo que equivale a un 22,3% de diferencia, según el INE. Este porcentaje supone un ligero empeoramiento con respecto a 2018, cuando se situó en el 21,9%. Así, el salario medio bruto de las mujeres se situó en 20.607,85 euros en 2017 al subir el 2,4% respecto al año anterior, por encima del 1,8% que se elevó el de los hombres, hasta 26.391,84 euros,

En nuestro país las mujeres cobran de media un 15,1% menos que los varones y trabajan gratis desde el pasado 7 de noviembre y hasta final de año, según la estadística europea. Pero las españolas no son las peor paradas. De hecho, cobran tres días más que la media de las mujeres europeas, que dejan de percibir 58 días al año y trabajan gratis desde el 3 de noviembre.

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