“El matrimonio es la única forma de servidumbre admitida ya por nuestras leyes. No hay más esclavos legalmente reconocidos sino las amas de casa”. (J. Stuart Mill)

Harriet Taylor Mill adoptó una crítica posición en cuanto a la degradación que supone para las mujeres tener que ser dependientes económicamente de sus maridos
A pesar de que Harriet Taylor Mill fue una de las mayores filósofas de su tiempo, ha pasado desapercibida entre los libros de historia y es más conocida por ser la mujer de John Stuart Mill (representante de la escuela económica clásica) que por su trabajo pionero de lucha por el derecho a la educación como base del desarrollo y la incorporación de la mujer al mercado laboral.
Taylor Mill nació 1807, en Londres, en un ambiente en el que la mujer ocupaba un rol secundario al hombre. Era una sociedad en la que por ley la mujer estaba subyugada al marido, una época en la que estaba reprimido el desarrollo intelectual de la mujer. Las mujeres carecían de sufragio y su educación también estaba limitada.Un factor determinante que ilustra la situación de las mujeres a principios del siglo XIX fue la imposición de casarse a los 18 años con su primer marido John Taylor debido a la buena posición económica y social que ocupaba éste. Lo que fue uno de los factores que contribuyó a la crítica posición adoptada por Harriet en cuanto a la degradación que supone para las mujeres tener que ser dependientes económicamente de sus maridos.
A pesar de estar casada inicialmente con John Taylor, se prodigaba en reuniones donde se departía de todo tipo de temas de carácter social y filosófico. En 1831 en una de las reuniones donde solían tratarse temas relacionados con el feminismo conoció a su segundo marido Stuart Mill que era un gran defensor de los derechos de los individuos y esto le sirvió para beber a él del pensamiento de Harriet. En el momento en que conoció a Mill, ella estaba escribiendo una serie de artículos inéditos sobre los derechos de las mujeres, la ética, la tolerancia y el matrimonio. Se enamoraron prácticamente a primera vista y se amaron hasta que la muerte los separó. Al final, en 1833, Harriet se separa de su primer marido, pero por respeto a él no se casó con Stuart Mill hasta 1851, dos años después del fallecimiento de John Taylor.
A pesar de la difícil línea que separa la obra de Harriet con la de su segundo marido sí se puede señalar como una de sus principales aportaciones a “La liberación de la mujer” donde se pone de relieve un mayor radicalismo feminista en cuanto a las ideas que su propio segundo marido tenía. A ambos se les debe el establecimiento de las bases de la teoría política que acunó el sufragismo. En su obra destacan escritos sobre el matrimonio y el divorcio, nuevas formas de entender las relaciones de pareja sin que exista un menoscabo en el reconocimiento de la mujer, y que esta sea considerada igual que un hombre en términos de derechos ante las leyes.
Las obras más reconocidas de Harriet Taylor, cuna del sufragismo, son: Los principios de economía política, En libertad y La emancipación de las mujeres que se publicó inicialmente firmado por John Stuart Mill. En él promueve que las mujeres accedan a los mismos trabajos que los hombres, y que mujeres y hombres no vivan «en esferas separadas». Multiplicó además las cartas al director en que protesta contra las desigualdades de género o las brutalidades conyugales apenas castigadas por los tribunales.













Yo descubrí a está gran mujer, de pura casualidad. Un amigo me recomendó hacer un Máster en una Escuela que me dijo que estaba bastante bien y la educación era online, lo mejor para conciliar el estudio y el trabajo. Y bueno, busqué la escuela, curse mi Máster con ellos y me fue muy bien, y descubrí a Harriet Taylor. Y es que, precisamente esta escuela de Madrid, se llama Escuela de Negocios Europea Harriet Taylor como homenaje a esta mujer revolucionaria. Y la verdad es que, la historia de Harriet, su vida y su fuerza, me ha resultado muy inspiradora para mi propia vida. Considero que las niñas y mujeres necesitamos saber más sobre mujeres como ella, para tener referentes que nos estimulen y nos ayuden a vernos reflejadas en ellas, y saber que las mujeres siempre hemos sido y somos parte importante de la historia.
Es uno más de los casi desconocidos (hombres y mujeres) «gigantes» a cuyos hombros nos subimos para intentar emularlos `por el bien propio y por el bien común (me temo que me ha quedado un comentario bastante efectado, ¡pero bueno!)