“La experiencia es un grado”. Envejecimiento y evolución del capital humano a lo largo de la vida laboral en España

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Un reciente estudio, «Envejecimiento y evolución del capital humano a lo largo de la vida laboral», documenta la pérdida de habilidades de las personas mayores en cuestiones como la capacidad de esfuerzo físico, comprensión lectora y numérica o el uso de las nuevas tecnologías. Sin embargo, también constata que estos empleados, «al acumular experiencias de trabajo, desarrollan habilidades necesarias para tareas de planificación o supervisión», lo que podría ser aprovechado por las empresas.

Nuestro país, desde esta perspectiva, no sale bien parado respecto a la media de la eurozona, en general más flexible y mejor preparada para aprovechar este capital humano. A partir de datos de la encuesta de población activa de Eurostat, se constata que en España efectivamente la tasa de actividad desciende con la edad, pero desciende menos cuanto mayor es el nivel educativo del trabajador. Los mayores de 50 años con poca formación tienen una tasa de actividad del 80%, tasa que se reduce al 41% entre los 60 y los 64 años. Por el contrario, «la tasa de actividad de la población con estudios terciarios no se reduce por debajo del 90% hasta los 55 años, y se sitúa en el 56% entre los 60 y los 64 años». Es un patrón que se repite en la eurozona, aunque en España la caída de actividad de los mayores es más rápida, sobre todo si tienen poca formación.

El sistema laboral, según los autores, debe asumir la pérdida de unas habilidades en sus trabajadores más veteranos y la adquisicón de otras. «Estos cambios en el capital humano de una persona… podrían sugerir que sería conveniente reasignar las tareas de los empleados mayores. Sin embargo no está exento de dificultades», especialmente en España, ya que «en sectores como la agricultura, el comercio, la hostelería o el servicio doméstico se concentran con mayor probabilidad los trabajadores de más edad con poca formación respecto a la zona del euro, o en empresas pequeñas, que representan un alto porcentaje en la economía española».

Efectivamente, éste suele ser uno de los grandes hándicaps, ya que cuanto mayor es una empresa más capacidad suele tener para acomodar a sus empleados más veteranos en diferentes puestos, sostienen Anghel y Lacuesta. Los autores también señalan otras carencias y proponen entornos laborales flexibles, esquemas de jubilación que incorporen especificidades sobre cada ocupación y un aumento de la formación continua en el empleo. Esta permite reducir o retrasar la pérdida de habilidades y mejorar la adaptabilidad para realizar otras tareas. Pero solo el 8% de los empleados de entre 50-54 años hace cursos y un 4,2% de los mayores de 60, porcentajes inferiores a los de la media de la eurozona. Todo ello favorecería «una más tardía caída del capital humano, la productividad y un mayor grado de empleabilidad del colectivo de los trabajadores de más edad», concluyen.

Del esfuerzo físico a la planificación

El estudio de Funcas constata que en España y el resto de la eurozona la experiencia sigue siendo un grado, especialmente para los colectivos de nivel educativo medio-alto. Por regla general, los trabajadores mayores de 50 años reducen las tareas que requieren habilidades de escritura y también las físicas, numéricas y tecnológicas. Los jóvenes lo hacen mejor, pero los veteranos por el contrario «desarrollan habilidades de organización, revisión del trabajo ajeno y planificación», lo que les hace muy valiosos si tienen oportunidad de demostrarlo.

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Fuente: La Razón

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