EL 40% DE LOS PENSIONISTAS LLEGAN JUSTOS A FINAL DE MES

La fuente de ingresos más habitual entre las personas de 55 años o más son las pensiones contributivas (67,6%), siendo claramente mayoritarias en el segmento de mayores de 65 años (89,6%) y los mayores de 75 años (95,3%). Es más, casi la mitad de los hogares (44,8%) la tienen como única fuente de ingresos y para el 13,9% supone más del 50% de sus ingresos.

 

Así lo refleja el nuevo informe del Barómetro de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP), La situación económica de las personas de 55 y más años y su opinión sobre las pensiones, que recoge la realidad económica y la percepción sobre el sistema público de pensiones en España, tanto de las generaciones actuales de pensionistas o jubiladas como de las futuras, para lo cual, se incluyeron las perspectivas y opiniones de personas de entre 55 y 64 años.

 

En el acto de presentación, que tuvo lugar este lunes 18 de diciembre en la agencia Servimedia, participaron Inmaculada Ruiz Martín, presidenta de UDP; José Ignacio Casas y Cristóbal Gómez Benito, integrantes del Grupo de Trabajo del Barómetro MayoresUDP; y Sergio Azañedo Sánchez, técnico Senior de Estudios de Simple Lógica Investigación, empresa encargada del desarrollo técnico del informe. José Manuel González Huesa, director general de la Agencia de noticias Servimedia, fue el encargado de presentar y moderar el diálogo.

 

El informe, que contó con una muestra de 833 personas, analiza la información en base a dos ejes principales: la edad de los encuestados y su situación económica. El primero diferencia entre tres grupos: los futuros pensionistas, es decir, personas activas de entre 55 y 64 años o más pero que siguen activos (21,3%); pensionistas recientes, personas pensionistas hasta 75 años o menores que pertenecen al sistema de pensiones (48,4%); y pensionistas veteranos, mayores de 75 años (28,8%). Para el segundo, generaron un indicador de precariedad económica, que consideraba tres factores como generadores de posibles situaciones de precariedad: los hogares que ingresan al mes menos de 1.000 euros, los que tienen capacidad de gasto insuficiente y los ciudadanos que se sienten insatisfechos con la situación económica del hogar. No reunir ninguno de los tres factores se consideraba riesgo de precariedad baja; tener uno, precariedad media; y reunir dos o tres, alto riesgo de precariedad económica.

 

 

Las pensiones, fuente habitual de ingresos

El informe refleja que la fuente de ingresos más habitual entre las personas de 55 años o más son las pensiones contributivas (67,6%), siendo claramente mayoritarias en el segmento de mayores de 65 años (89,6%) y los mayores de 75 años (95,3%). Es más, casi la mitad de los hogares (44,8%, llegando al 64,9% en los mayores de 75 años) la tienen como única fuente de ingresos y para el 13,9% de los hogares supone más del 50% de sus ingresos.

 

Como fuente de ingresos más habitual, a las pensiones contributivas le sigue el trabajo por cuenta ajena (34,9%), las rentas de la propiedad y del capital (10,7%), el trabajo por cuenta propia (8,9%), las pensiones no contributivas (8%), otros subsidios y prestaciones (5,9%), otros ingresos regulares (1,4%) e ingresos regulares de familiares no convivientes (0,5%).

 

Además, el 36,5% de los hogares ingresan entre 1.000 y 2.000 euros mensuales; el 21,1%, de 2.001 a 3.000 euros; el 18,4%, más de 3.000 euros y el 12,9%, menos de 1.000 euros, “una proporción que tomaremos como primer factor de riesgo para construir el indicador de precariedad económica”, indican.

 

Por su parte, la media de ingresos mensuales se sitúa en 2.711 euros por hogar y la mediana de los ingresos mensuales (el importe que sirve de corte para segmentar la muestra en dos bloques con el mismo peso poblacional) en los 2.000 euros. En el caso de los mayores de 65 años, la mediana de ingresos mensuales en el hogar se sitúa en los 2.000 euros, en los mayores de 75 en los 1.600 euros y en las personas entre 55 y 64 años en los 2.100 euros.

 

Cabe destacar que la mediana de ingresos mensuales es mayor en el caso de los hombres (2.250 euros) que en las mujeres (1.600 euros), así como entre las personas que viven acompañadas (2.250 euros) frente a las que viven solas (1.124 euros).

 

En este sentido, los autores del estudio destacan que “aunque las pensiones de viudedad están calificadas como contributivas, la realidad es que su cuantía es muy inferior a las de no-viudedad-contributivas”. Hay que tener en cuenta también que “buena parte de las personas entrevistadas no son pensionistas, ya que están incluidos en el estudio los ciudadanos en la etapa previa a la jubilación, quienes tienen de 55 a 64 años”.

 

La vivienda habitual de los pensionistas

El estudio refleja a su vez que el 76,4% de las personas mayores de 55 años reside en una vivienda propia libre de cargas, frente al 13,9% que lo hace en viviendas propias pero pagando aún una hipoteca y el 8,6% que vive de alquiler, “circunstancia que debemos testar como factor de riesgo que aumente la precariedad”, señalan.

 

Por edades, las personas mayores de 75 años representan el mayor número de residentes en vivienda propia libre de cargas (90,6%, frente al 2% que lo hace en una vivienda propia pagando hipoteca y el 7% que vive de alquiler), seguido de las personas entre 65 y 74 años (80,5%, frente al 11,5% y el 7,2%, respectivamente) y las personas entre 55 y 64 años (63%, frente al 24,3% y el 11%, respectivamente).

 

Gran parte ayuda económicamente a sus hijos

Casi la mitad de las personas mayores de 55 años también afirmaba haber ayudado a otras personas económicamente (47,7%), de los cuales, el 39,3% ha ayudado a sus hijos o hijas y el 12,2% a otros familiares o amigos. El 52,2% afirma no haber económicamente a ningún familiar o amigo.

 

Por edades, las personas entre 55 y 64 (56,6%, de los cuales, un 43,5% ayuda a sus hijos y un 13,1% a otros familiares o amigos) y las de entre 65 y 74 años (54,8%) ayudan económicamente casi en la misma proporción. En menor medida, un 41,3% de los mayores de 75 años ayuda económicamente a sus hijos u otros familiares y amigos.

 

Para los autores, esta circunstancia no supone un factor de riesgo de precariedad económica en los hogares, ya que “es significativamente superior entre quienes están en una situación más favorable”. Insisten, además, en que “este análisis no debe invisibilizar el porcentaje de mujeres (44%), quienes tienen 75 y más años (37,5%), personas que viven solas (39,6%) y quienes tienen estudios hasta primarios (42,7%) que también ayuda a otras personas, porcentaje que aunque es significativamente inferior al total y al registrado en el otro perfil, no deja de reflejar que el mismo fenómeno que unas personas pueden permitirse, se convierte en un problema en otras, aunque estas representen un porcentaje significativamente menor”.

 

El 40% de los pensionistas llegan justos a final de mes con sus ingresos

El 40% de los encuestados señalan, además, que logran llegar justos a final de mes con sus ingresos (capacidad de gasto equilibrada), frente al 40,1% que tiene una alta capacidad de gasto, es decir, el 3,3% que afirma estar ahorrando mucho y el 36,8% que logra ahorrar un poco.

 

Por su parte, el 12,1% tienen que recurrir a sus ahorros y el 7,3% se están endeudando (baja capacidad de gasto). De esta forma, el informe constata que “dos de cada diez personas con 55 y más años (19,4%) cumplen el segundo factor de riesgo de precariedad”, así como que hay una “clara vinculación de la capacidad de gasto con el tipo de convivencia y el nivel de estudios (más favorable para quienes viven acompañados y tienen mayor nivel formativo)”.

 

Las personas entre 55 y 74 años son las que más capacidad de gasto presentan, casi en la misma proporción (42%), frente al 35% de personas mayores de 75 años. Son estas quienes, en cambio, tienen una capacidad de gasto más equilibrada (un 43,5%) y quienes tienen que recurrir a sus ahorros (14,9%), aunque son las personas entre los 55 y los 74 años los que más se endeudan, en comparación (un 9,2% y un 7,4%).

 

De esta forma, “el mayor riesgo de precariedad reflejado en el porcentaje agregado de quienes tienen una capacidad de gasto insuficiente está claramente relacionado con ese mismo perfil: mujeres (21,9%), hogares unipersonales (26,4%) y quienes tienen estudios hasta primarios (26,4%), porcentajes todos ellos significativamente superiores al 19,4% registrado entre el total”, indican.

 

La mayoría está satisfecho con la situación económica de su hogar

Con todo, el 49,7% de los encuestados está medianamente satisfecho con la situación económica de sus hogares, mientras que el 32% está muy satisfecho y el 18,3% está insatisfecho. “Estos últimos son quienes cumplen el cuarto y último factor de riesgo de precariedad económica”, explican. La satisfacción es casi idéntica en los distintos grupos de edad, con una valoración media de 6, al igual que la valoración media general.

 

Observan, además, que entre los hombres (valoración media de 6,4), quienes viven acompañados (6,1), quienes tienen estudios universitarios (7) y una capacidad de gasto equilibrada (5,6) o alta (7,3) presentan valoraciones medias “significativamente superiores” a la registrada entre las mujeres (5,7), quienes viven solos (5,6), con estudios inferiores (menos del 5,7) y una capacidad de gasto insuficiente (4,2), respectivamente.

 

Mujeres y hogares unipersonales, con mayor precariedad económica

Por último, el informe muestra que el 66% de los hogares en los que residen mayores de 55 años no reúne ninguno de los tres factores de riesgo sobre precariedad económica, el 20,9% tiene uno de los tres factores (riesgo medio) y el 13,1% reúne dos o los tres factores (riesgo alto).

 

Destacan, a su vez, que el porcentaje de hogares que no tienen riesgo de precariedad “aumenta significativamente” en el caso de los hombres (72,4%), los hogares con más de un conviviente (70,6%), con estudios universitarios (83,8%) y los ubicados en grandes ciudades (71,6%) con respecto al 66% registrado entre el total y al que se registra entre los segmentos con características opuestas.

 

El porcentaje con un nivel de riesgo intermedio se encuentra principalmente en los hogares con estudios hasta primarios (29,5%) y en pueblos grandes (27,5%) frente al 20,9% total.

 

Mientras que el mayor riesgo de precariedad económica del hogar se encuentra en el caso de las mujeres (16,4%), en hogares unipersonales (26%) y en hogares de quienes tienen estudios hasta primarios (19,1%), con porcentajes “significativamente superiores” al 13,1% registrado entre el total.

 

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