Más teletrabajo que nunca pero aún muy lejos de los niveles europeos

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Lo practican en alguna ocasión apenas el 7,5% de los ocupados y de forma regular solo un 4,2%, pese a que la mayoría querría hacerlo

Son mayoría los españoles a los que les gustaría poder teletrabajar, pero muy pocos los que pueden hacerlo. De hecho, apenas lo hicieron un 7,5% de los ocupados durante el año 2018. Concretamente, 1,44 millones dijeron haber trabajado desde casa al menos ocasionalmente, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al año 2018.

Pese a que esta modalidad de trabajo se ha impulsado de manera importante en la última década en el país y ya toca máximos, aún está muy lejos de los niveles de otras regiones del entorno. Es más, en Europa el porcentaje de teletrabajadores se eleva hasta el 17%, lo que supone más del doble que aquí, según recoge un estudio elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Eurofound con datos de 2017; con cifras actualizadas es más que probable que esta brecha se haya incrementado aún más.

Una vez más son los países escandinavos los que están a la cabeza de esta tabla: Dinamarca, con un 37% de sus trabajadores desempeñando sus tareas laborales desde casa al menos ocasionalmente; Suecia, con un 33%; y Holanda, con un 30%. Pero le siguen de cerca estados más cercanos como Reino Unido (26%) o Francia (25%).

Desde principios del sigo XXI el teletrabajo ha aumentado, aunque con diferencias entre países. Un ejemplo del fuerte impulso que ha registrado es Estados Unidos, donde el 37% de los empleados indicaron en 2015 que trabajaban a distancia o desde casa, frente al 30% de hace una década, según se plasma en el estudio ‘Más allá del teletrabajo’ publicado recientemente por AXA. Es verdad que en la mayoría de los países analizados un porcentaje importante de empleados que teletrabajan lo hace de forma ocasional y no de manera regular, siendo además más común esta práctica entre profesionales cualificados (a menudo en posiciones directivas), pero también entre oficinistas y comerciales, y especialmente autónomos, tal y como resalta el informe.

Así ocurre también en España, donde el número de ocupados que trabajan desde casa más de la mitad de los días cae hasta los 823.000, es decir, apenas un 4,3%, según la EPA. Y eso que se han incrementado en casi 200.000 en la última década. En menor medida han aumentado aquellos que lo practican ocasionalmente: son poco más de 620.000 en 2018 frente a los casi 500.000 de 2008; en este caso representan el 3,2%. Por el contrario, la inmensa mayoría de los trabajadores nunca han teletrabajado: todavía son un 91,5% del total, pese a haberse reducido 2,5 puntos porcentuales en los últimos diez años.

No obstante, cabe resaltar que nunca había habido tantas personas que aunque sea de forma intermitente han desarrollado su actividad desde su propio hogar: 1,44 millones, casi el doble que en 2005, cuando se contabilizaron 808.000, según destaca Adecco, que señala que desde entonces hay una clara tendencia ascendente, como se pone de manifiesto en que de los casi 950.000 empleos creados en los dos últimos años, un 25% correspondió a teletrabajadores, es decir, uno de cada cuatro.

Solo se registró un leve descenso en el bienio 2014-2015. Ello se debe a que, en los años más intensos de la crisis económica, el teletrabajo se disparó a consecuencia de que suponía un ahorro de costes, tanto para las empresas, que economizaban en luz, calefacción o teléfono, como para el trabajador, que no tenía que gastar en el desplazamiento. Otra razón también hay que buscarla en que muchos trabajadores despedidos en la recesión tuvieron que recurrir al autoempleo. Y precisamente el colectivo de autónomos es el que mayoritariamente practica esta modalidad.

Las empresas, reticentes

Mayores reticencias muestran todavía las empresas, ya que solo un 13% ofrece a sus empleados esta forma flexible de trabajo -según se extrae del mencionado informe de la OIT-, pese a que desde 2012 el trabajo a distancia está regulado por ley, tal y como se recoge en el artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores, que, aunque de forma bastante imprecisa, deja claro que tienen los mismos derechos.

Esto contrasta con el deseo claro que manifiestan los ocupados en poder practicarlo: el 68,6% de los empleados españoles quiere teletrabajar, pero no puede porque su empresa no lo permite, según revelan los resultados de Randstad Workmonitor. A pesar de que en muchas ocasiones se considera el teletrabajo una demanda habitual entre los más jóvenes, no es del todo cierto: los que más solicitan este tipo de medidas son los empleados de entre 25 y 45 años, en concreto el 78% de ellos; a continuación se sitúan los trabajadores menores de 25 años (64%), y, por último, los mayores de 45 años (58%). De hecho, de los 823.000 personas que trabajan desde casa la mitad de los días, uno de cada tres tiene entre 35 y 44 años y otro tanto entre 45 y 54 años; y solo un 14% era menor de 35 años.

La cuestión es que en plena era digital, casi siete de cada diez empresas mantienen actualmente la metodología tradicional de trabajo, pese a que el 57,5% de los ocupados cree que en su empleo dispone de todo lo necesario para poder teletrabajar.

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