VOX LE HACE EL JUEGO A LA IZQUIERDA Y BLINDA A SÁNCHEZ

El sistema electoral español suma un plus en el coeficiente voto/escaño a favor de las candidaturas únicas. Así, los votos sumados de PP y Vox (que, al cabo, empezó siendo sólo una escisión de descontentos del PP de Rajoy) hubieran dado una mayoría de escaños bastante cómoda en el parlamento, pero mientras concurran dos listas decidirán siempre los independentistas.

 

Con Vox robando voto al PP, hay pocas posibilidades de que el PP sume los escaños suficientes para gobernar pues no tiene alianzas posibles ya que la derecha española está contaminada por un partido tachado de fascista como Vox. Hoy, Vox es la garantía de continuidad de Sánchez.

 

La amalgama de ocurrencias infantiles y alarmantes grandilocuencias que es Vox, no se ajusta bien al concepto clásico de «fascismo». Más bien estamos ante una especie de hijo del tradicionalismo católico de los carlistas que pudrió nuestro siglo XIX, paralizando la modernidad española. Pero, en política, no cuenta lo que uno es, sino la imagen que de uno puede construir la apisonadora mediática.

 

El término fascista ha sido utilizado de una forma tan imprecisa que prácticamente todo el que ostenta o esgrime autoridad ha sido fascista por alguien. El fascismo surgió para combatir al socialismo, el liberalismo y el conservadurismo tras la Primera Guerra Mundial.

 

 

VOX es, en primer lugar, un partido patriota/nacionalista pues la referencia a la unidad de la Nación es recurrente en sus discursos. VOX en referencia al apelativo de nacionalismo no utilizan la denominación “nacionalista” porque en España han tendido a identificar los nacionalismos con los separatismos. Ellos se denominan patriotas dado que entienden el nacionalismo como “un hinchazón de las cuestiones nacionales, una exageración”

 

En segundo lugar, ubicamos a VOX no como xenófobo en general, si no como islamófobo y en ese sentido opina que la inmigración de los países hermanos hispanoamericanos es una inmigración que tiende a integrarse mejor en la sociedad española. La islamofobia se plantea en términos de seguridad ciudadana y aboga por suprimir la institución del arraigo como forma de regular la inmigración ilegal.

 

En tercer lugar, podemos decir que VOX es un partido autoritario pues su discurso está lleno de apelaciones a la ley y al orden con relación a la seguridad ciudadana, a la libertad de los españoles y a la unidad de España.

 

La trascendencia de este partido en la defensa de valores tradicionales se contempla en los diferentes campos de la vida política. Uno de ellos es la educación donde incluye medidas, para que los padres puedan decidir sobre la educación de sus hijos. Sus posiciones respecto a la familia están en coherencia ideológica con sus postulados respecto a temas como la interrupción del embarazo y en sus medidas del programa electoral incluye “la creación de incentivos a la formación de familias y la maternidad.

 

Respecto al neoliberalismo de VOX, acusan de la losa inaceptable de una fiscalidad que nos oprime nos arruina y mete la mano en el bolsillo y proponen no solo una eliminación del gasto que ellos consideran superfluo, sino de una rebaja fiscal generalizada a todos los tramos de renta para que la sociedad pueda prosperar

 

Dentro de su populismo, encontramos que en su discurso hay una constante apelación al pueblo producida a través de la nacionalidad (españoles o compatriotas). También alude al sensacionalismo español en contra de las autonomías y a su vez, se presentan a sí mismos como la alternativa ante el globalismo. En “La España por venir” se critica a las derechas por ceder ante el consenso progre y el globalismo, a las élites políticas y mediáticas corruptas.

 

Y, por último, nos encontramos ante un partido antidemocrático. Los ataques a consensos democráticos se producen dado que entienden, por ejemplo, que las leyes contra la violencia de género o de memoria histórica atacan a la igualdad entre personas y la libertad de conciencia o de cátedra, respectivamente. No condenar la dictadura franquista explícitamente y piden libertad de conciencia respecto a ella, lo que nos hace pensar acerca de su incompatibilidad con la democracia actual española. Pero, en todo caso, Vox no es un partido fascista.

 

Radiografía del votante de Vox: hombre, joven, de renta baja y de barrios con alta inmigración

 

El pasado domingo 23 de julio, Vox obtuvo 3.013.938 votos que, juntos a los 8.022.090 del Partido Popular, suman 11 millones de electores. La misma cifra que aupó a Mariano Rajoy a la Presidencia del Gobierno en 2011. Según los informes confeccionados con datos del Ministerio del Interior y del Instituto Nacional de Estadística (INE) Vox logra apoyos más altos en localidades con mayor proporción de hombres que Vox es el único partido que logra mejores resultados cuanto mayor es el número de población extranjera.

 

La renta también arroja resultados llamativos. El giro obrerista de los de Abascal se ha visto finalmente materializado y de hecho, sus apoyos se van reduciendo ligeramente a medida que aumenta la renta, hasta que llega a las zonas que conforman el 1% más rico, donde sí que obtiene su mejor resultado.

 

Si Vox tiene un importante nicho entre «el 40% más pobre y el 10% más rico» es porque, en primer lugar, «las clases trabajadoras, humildes, son las que están sufriendo los avatares de la inmigración» pero también Vox es partidario de bajar los impuestos, y eso «beneficiaría a los más ricos».

 

Vox se comporta como un partido atrapalotodo que demuestra permeabilidad en todas las capas y cohortes sociales. Vox capta votantes de todas las rentas y estudios en niveles generales. Es un tipo de votante que es ligeramente más masculino y con menos renta, pero lo que llamaría la atención es que no pudiese captar votos de alguna cohorte social cuando la realidad muestra que los capta de todos, y que ha captado votantes que provienen de partidos como el Partido Popular, Ciudadanos, la abstención o incluso Podemos».

 

Por otra parte Vox tiene distintos tipos de votantes a los que les uno lo mismo: la defensa de la integridad territorial. No son funcionarios, sino que dependen de su negocio, son agricultores, ganaderos, transportistas….  afectados por las políticas del Gobierno y de Europa y por eso Vox ha crecido más en los entornos rurales que en los entornos urbanos. Además está también el votante de clase media-alta, católico, que cree en la defensa de la familia, contrario al aborto… el conservador de toda la vida que se siente plenamente representado por Vox

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