UNANIMIDAD ENTRE LOS EXPERTOS: LA ‘REFORMA ESCRIVÁ’ ES INSUFICIENTE PARA PAGAR LAS PENSIONES DEL ‘BABY BOOM’

Pese al alza de cotizaciones, harán falta transferencias del Estado, ya que “no se recorta el gasto”

 

La segunda pata de la reforma de las pensiones, recién aprobada por el Consejo de Ministros, con el apoyo de los sindicatos UGT y CCOO y la oposición frontal de la patronal CEOE-Cepyme, se centra en el aumento de los ingresos, mediante el incremento de las cotizaciones sociales, a través de tres medidas clave:

 

La nueva “cuota de solidaridad”, que pagarán los trabajadores sobre la parte del salario que actualmente no cotiza, por superar el tope máximo fijado cada año. La cuota extra será del 1%, desde el año 2025, e irá aumentando a un ritmo anual de 0,25 puntos, hasta llegar al 6% en 2045. No se pagará por igual, ya que el 5% correrá a cargo de la empresa y el 1% a cargo del trabajador.

 

Duplicación de cuotas asociadas al MEI (Mecanismo de Equidad Intergeneracional), es decir, se pasará de pagar el actual 0,6%, al 1,2% en 2029, a un ritmo de una décima por año, haciéndose finalmente cargo la empresa del 1% y el trabajador, del 0,2% (actualmente son el 0,5% y el 0,1% respectivamente). A partir del año 2030 y hasta 2050 se mantendrá este mismo porcentaje del 1,2%, con igual distribución entre empresario y trabajador.

 

Destope de las bases máximas de cotización, que subirán entre 2024 y 2050 el IPC anual más una cuantía extra fija de 1,2 puntos porcentuales. Esto implicará un aumento acumulado de las bases máximas del 38% hasta 2050. En paralelo, se destopará también la pensión máxima, pero en mucha menor proporción.

 

El objetivo de estas tres medidas es reforzar la sostenibilidad del sistema de pensiones a futuro, y especialmente de aquí a 2050, cuando se espera una fuerte tensión de aumento del gasto, debido a la jubilación masiva de la generación del baby-boom. Sin embargo la mayoría de expertos alerta de que los ingresos recaudados por esta vía no bastarán para sostener el gasto de pensiones de los baby-boomers.

 

Robert Meneu, director del Departamento de Matemáticas para la economía y la empresa, en la Universidad de Valencia, opina que si el número de afiliados y sus salarios no se vieran afectados por el aumento del coste laboral, el “aumento de ingresos por cotizaciones sería del 0,7% del PIB, desglosados en MEI (0,4%), destope base máxima (0,2%) y cuota de solidaridad (0,1%). Todo ello, con la reforma totalmente implantada. En 2022, las cotizaciones sociales fueron un 10,6% del PIB y los gastos contributivos un 12,6% (déficit contributivo del 2%). Aunque las cotizaciones aumenten 0,7 puntos de PIB y los gastos se mantuvieran constantes, seguirían siendo insuficientes. Ahora bien, la primera fase de la reforma de Escrivá incluye como fuente de financiación de los gastos contributivos una transferencia del Estado para financiar gastos impropios y con esta transferencia, de 19.000 millones, el déficit de la Seguridad Social baja al 0,5% del PIB y, entonces, los 0,7 puntos de mayor recaudación sí que serían suficientes. Iremos viendo cómo aumentan en los próximos años las transferencias del Estado pero probablemente los gastos impropios se irán flexibilizando para incluir más conceptos,  a costa de mayor presión fiscal o endeudamiento.

 

José Ignacio Conde-Ruiz , catedrático de Economía y presidente del Foro de Expertos del Instituto Santalucía, indica que se recaudará un máximo de 15.000 millones de euros, y tan solo la última revalorización de las pensiones ya aumentó el gasto en 16.000 millones. Lamenta asimismo que la reforma contenga medidas que dañan la justicia intergeneracional, ya que se ha renunciado a adaptar el sistema de pensiones a la nueva longevidad lo que va a provocar que el incremento de gastos que se avecina se comerá todo el margen fiscal de los Presupuestos Generales del Estado cada año, y que el dinero que debería usarse para políticas que beneficien a los jóvenes, o políticas de vivienda, educación, lucha contra el cambio climático, tecnología…  deba utilizarse en pagar las pensiones.

 

Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, indica que la reforma lo que hace es descansar todo el ajuste del sistema de pensiones a largo plazo en un aumento de las cotizaciones sociales lo que supone aumentar los impuestos sobre el trabajo, y esto tiene efectos negativos sobre el empleo y la inversión de las empresas. Según las estimaciones de los expertos, por cada punto porcentual de PIB de aumento de cotizaciones sociales, se reduce el PIB y el empleo en un punto porcentual.  Doménech alerta sobre los efectos sobre la economía, el empleo y la inversión de las medidas adoptadas en ambas fases de la reforma suponen un aumento del gasto superior a 3,5 puntos del PIB y el un aumento de los ingresos estará en una horquilla entre los 0,8 y 1,7 puntos del PIB.

 

Miguel Ángel Bernal Alonso, Profesor de la Fundación de Estudios Financieros, defiende que esta reforma “lo único que busca es pasar el expediente en Bruselas, por la urgencia de recibir los 10.000 millones de euros de los fondos europeos Next Generation. Las pensiones de los nuevos jubilados se incrementan, rápidamente, por encima de la llegada de nuevas cotizaciones. Bernal resalta el problema que supone el hecho de que “España lleva dos décadas sin crecer en productividad, y los salarios son muy bajos en comparación con otros países, por ejemplo, Italia. Pero, mientras aquí la tasa de sustitución de las pensiones está entre un 70%-80%, en el país centroeuropeo es del 40%-45%”.

 

Enrique Devesa , profesor titular de Economía Financiera y Actuarial de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE, indica que se va a aumentar el gasto del sistema y, por lo tanto, será negativa para su sostenibilidad, si bien la cuantía total va a ser poco importante. Tampoco mejora la equidad contributiva, al permitir descartar dos años de contribuciones a la Seguridad Social. Ningún futuro jubilado sale perjudicado, porque en el peor de los casos se quedará igual que con la normativa actual.

 

Gregorio Gil de Rozas , miembro de la Junta de Gobierno del Instituto de Actuarios Españoles, advertía de que el coste va a aumentar y la sostenibilidad del sistema va a empeorar. A su parecer, las medidas se enfocan en incrementar las pensiones de hoy, pero esto pone en riesgo la estabilidad para los pensionistas del mañana. Alerta de que el sistema tiene el reto de enfrentarse en los próximos años a la gran jubilación de los baby boom y el coste va a crecer.

 

José Antonio Herce , doctor en Economía y patrono de la Fundación AGE, alerta de que vamos muy tarde. El nuevo MEI no recaudará ni 6 millardos al año. En Suecia tuvieron su baby boom entre 1944 y 1964, más de una década antes que en España y ya a mediados de los años sesenta del siglo pasado, empezaron a dotar un fondo público de capitalización con una pequeña cotización extra que no iba al reparto. El resultado es que, alrededor de 2010, cuando empezaron a jubilarse los primeros baby boomers suecos, ya tenían plenamente dotado el pago de su extra coste.

 

Pau Monserrat, economista y profesor asociado de la UIB, afirma que la reforma es criticable, por una parte, por no incluir ninguna medida de contención o reducción del gasto, y por otra parte, porque se basa en subir los ingresos gravando las cotizaciones y el empleo, pero si al final se reducen los ingresos por salarios, o las empresas despiden a gente para ajustar los costes, por mucho que el Gobierno suba las cotizaciones, no está garantizado que se  recaude más, o que logre llegar al nivel de ingresos que necesita. Critica que las nuevas medidas no van a servir para afrontar con seguridad y suficiencia la jubilación del baby boom, porque no son medidas reales, son parches”. Hasta ahora, tan solo se han aprobado medidas que no generen tensiones en los sindicatos, a costa del interés general.

 

Mariano Jiménez, presidente de OCOPEN, hace hincapié en que la reforma se centra en la mejora de ingresos del sistema, y según sus cálculos, si se tiene en cuenta que alguna de las medidas adoptadas anteriormente, como la revalorización con el IPC, supone un incremento de gasto superior a 14.000 millones de euros y con efectos acumulativos en el futuro, es difícil pensar que, en ausencia de otras medidas compensatorias, los aumentos previstos en las cotizaciones compensen los incrementos de gasto previsibles, no solo por la citada revalorización, sino también por el aumento de pensionistas derivado del acceso a la jubilación de los baby boomers, por el avance del efecto sustitución derivado de la madurez del sistema, o por el previsible aumento de la esperanza de vida. A Jiménez le parece preocupante que, por el lado de los gastos, la reforma tampoco avanza en su racionalización, ya que la única medida contemplada se refiere al periodo de cómputo de bases para calcular la pensión, que prevé optar bien por el sistema actual de los últimos 25 años o bien por considerar los últimos 29 años, pudiendo excluir los dos con peores bases, traduciéndose todo ello en un gasto mayor que el actual.

Fuente: 65 y mas

1 comentario en «UNANIMIDAD ENTRE LOS EXPERTOS: LA ‘REFORMA ESCRIVÁ’ ES INSUFICIENTE PARA PAGAR LAS PENSIONES DEL ‘BABY BOOM’»

  1. El gasto actual en pensiones roza el 12% del PIB, pero a finales de la década de 2040, cuando el sistema alcanzará su pico de tensión, se habrá elevado al 15% del PIB: un ‘agujero’ de tres puntos de PIB que, si se toma como referencia la última estadística del INE, rondaría los 40.000 millones de euros.
    Lo cierto es que según trasladan fuentes de Seguridad Social, la subida de cotizaciones del MEI aportará a las arcas públicas en los momentos de mayor tensión un máximo de nueve décimas de PIB (unos 12.000 millones). La ampliación de las bases máximas supondrá otras cinco décimas de PIB (6.600 millones), mientras que la “cuota de solidaridad” aportará algo más de una décima (1.300 millones). En total un incremento de 1,5 puntos de PIB (unos 20.000 millones) a los que habría que restar otra décima de gasto adicional que supondrá el aumento del periodo de cómputo a 29 años descartando los dos peores. Una cifra que previsiblemente será menor dado que no tiene en cuenta los costes que supondrá la subida de las pensiones mínimas, la cobertura de lagunas y la ampliación del complemento por brecha de género, los cuales Seguridad Social todavía no ha revelado.
    El resto del desequilibrio (20.000 millones) queda a merced del incentivo para que los trabajadores alarguen su vida laboral con lo que se espera aumentar los ingresos del sistema, en el escenario más optimista, en 21.000 millones de euros (1,6 puntos de PIB), cuantía, en principio, suficiente para equilibrar el sistema aunque la Comisión Europea cuestiona estas cifras concretas. Además en la Seguridad Social confían en que la tasa de paro caerá por debajo del 10% en los próximos años, lo que se traducirá en más ingresos por cotizaciones y menos gasto en prestaciones por desempleo.

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