PROPUESTA DE LAS NUEVAS CUOTAS DE COTIZACIÓN DE LOS AUTÓNOMOS

El Gobierno ha enviado una nueva propuesta de cotización por ingresos reales para los autónomos (RETA), similar a la que hizo ya en la primavera de 2021, a las asociaciones de autónomos en cumplimiento de la recomendación 5 del Pacto de Toledo. El Gobierno quiere adaptar las cuotas para que los autónomos paguen a la Seguridad Social en función del rendimiento neto de su actividad. Propone un sistema de 13 tramos de bases mínimas de cotización en función de los ingresos que entrará en vigor de forma paulatina desde 2023 hasta el año 2031, es decir, tendrá un periodo de aplicación transitoria de 9 años.  En cuanto a la tarifa plana de 70 euros, se mantiene durante dos años para los nuevos autónomos. Las bases se podrán modificar hasta 6 veces al año

 

Las bases mínimas de quienes más ganan subirán rápidamente ya desde 2023 y los tramos superiores irán entrando en vigor de forma paulatina, de modo que en 2023 solo habrá cinco tramos y en 2031 ya estarán activos los 13 tramos. En 2023, por ejemplo, los autónomos que ganan menos de 600 euros al mes pagarían una cuota mensual de 281,52 euros. Ahora la cuota mínima alcanza los 294 euros mensuales, por lo que estos trabajadores ya notarían una rebaja. Los que más ganan, con rendimientos netos por encima de los 4.050 euros mensuales, verían aumentar su cuota hasta el nuevo máximo de 1.267 euros en 2031.

El régimen de autónomos (RETA) genera un déficit a las pensiones de más de 10.000 millones de euros al año, de ahí que el objetivo del Gobierno sea doble: reducir las cargas para los autónomos que menos ganan y atajar el déficit con una gran subida de cuotas a quienes superan los 1.300 euros de rendimiento neto mensual.

Según los cálculos de la Seguridad Social, “dos tercios de los autónomos pagarían menos o lo mismo a la Seguridad Social”. Los trabajadores en el tramo de rendimientos netos entre los 600 y 900 euros al mes, grupo bastante numeroso, el nuevo modelo de cotización les ahorraría “unos 600 euros al año”.

El objetivo es alcanzar un sistema de cotización adaptado a las ganancias de los trabajadores como ocurre en el caso de los asalariados, que cotizan un porcentaje de sus salarios.

Los autónomos en cambio han mantenido un sistema de cotización por el que eligen qué aportar a la Seguridad Social y el resultado es el de una amplia mayoría (86%) que cotiza por el mínimo disponible, independientemente de sus ingresos. Una consecuencia directa de este sistema son las prestaciones bajas que tienen ahora los autónomos. Al cotizar por la mínima, luego las pensiones y las prestaciones que reciben se calculan en función de esta aportación y también son muy bajas.

 

Las asociaciones de autónomos han reaccionado de formas opuestas a esta propuesta del ministerio. Las asociaciones próximas a los sindicatos aplauden la medida mientras que las próximas a la CEOE la critican.

Eduardo Abad, presidente de UPTA, considera que se trata de un paso importante para que los autónomos coticen por ingresos reales y permite miles de trabajadores autónomos que están haciendo un esfuerzo contributivo muy por encima de sus posibilidades vean cómo baja su aportación a la Seguridad Social

Por su parte, Lorenzo Amor, presidente de ATA y vicepresidente de la CEOE, ha rechazado de forma tajante la propuesta del Gobierno pues que la cotización se realice por rendimientos netos genera una distorsión enorme porque hay quienes pueden deducirse una buena parte de sus gastos y otros que tienen un margen muy limitado. Esto crea desigualdades ya que el rendimiento neto no son los ingresos reales.

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