Los datos que afectan a los españoles de la calle y desmienten la euforia de Sánchez

El poder adquisitivo de los trabajadores ha caído en más de cuatro puntos mientras que el Gobierno prevé ingresar un 32,5 % más que hace cinco años

«Los intereses de la ciudadanía y de las empresas pueden alinearse, hoy nuestra economía está a la cabeza de Europa». El presidente posiblemente nunca ha estado más alejado de la realidad como ahora, presumiendo del buen hacer del Gobierno que ofrece «certidumbre» a las compañías y mayores derechos para la ciudadanía. Pero lo cierto es que mientras los empresarios amenazan con marcharse del país por la insoportable presión fiscal, el español de a pie no ha dejado de perder poder adquisitivo.
Ya lo advertía hace unos meses el sindicato USO en un informe sobre los precios y los salarios: entre los años 2019 y 2022, los trabajadores afectados con un convenio han visto disminuir en 4,2 puntos porcentuales su capacidad de compra y los pensionistas en 6. Además, el salario mensual medio se situó el pasado año en los 2.128,4 euros, mientras que el más frecuente es de 1.450 euros, lo que demuestra que existe un gran número de salarios bajos.
Respecto al PIB per cápita, principal indicador de la riqueza del país, ha pasado de estar en el 13 % por debajo de la media europea al 17 %, en gran medida por la baja productividad y la alta tasa de desempleo. Eso sin contar que España ha sido uno de los últimos países de la zona euro en recuperar el PIB prepandemia.
Además, la reforma de las pensiones introduce modificaciones en los sueldos a partir de 54.000 euros, que ahora serán considerados como ‘nuevos ricos’ y tendrán que sumar, al menos, un 1,2 % del mecanismo de equidad intergeneracional. Y es que el Plan Presupuestario que ha enviado el Gobierno a Bruselas prevé unos ingresos en impuestos de 648.000 millones, un 32,5 % más que en 2019 y que tendremos que pagar todos.
Eso sí, el presidente ya ha advertido que mantendrá la reducción del IVA para ciertos alimentos, todo un respiro para un grupo que sigue con una inflación cerca al 10 %. El mantenimiento del impuestazo a banca y energéticas también acabará repercutiendo en el ciudadano.
Finalmente está el asunto del paro. El presidente ha prometido reducir la tasa de desempleo hasta el 7,9 %, mientras parece encallarse en el 12 %. El problema es que el aumento de la presión fiscal en las empresas, así como el incremento del SMI está provocando cierto nerviosismo entre las grandes compañías. Estas ya han advertido que, de seguir así, buscarán nuevas opciones en Francia y Portugal.
Fuente: El Debate

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