LA ÚLTIMA DE YOLANDA DÍAZ TRAS REUNIRSE EN EL VATICANO: EL PAPA “BENDICE” LA REDUCCIÓN DE LA JORNADA LABORAL

El Papa Francisco es hoy el mejor embajador del trabajo decente en el mundo”, ha destacado Yolanda Díaz.

Yolanda Díaz afirma que reducir la jornada laboral salva “la vida”, la “integridad física” y el planeta

 

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se ha reunido este viernes con el Papa en el Vaticano por segunda vez desde diciembre de 2021, cuando se vieron por primera vez. Tras la cita, Díaz ha asegurado que el Pontífice “defiende la reducción de la jornada laboral”.

 

“Hemos tenido una larga conversación sobre la necesidad del tiempo de vida, del tiempo de trabajo y del tiempo de descanso”, ha explicado tras su reunión, que ha tenido lugar a primera hora de la mañana de este viernes en la Biblioteca Privada del Palacio Apostólico del Vaticano.

 

“Tenemos que hacer todo lo posible para garantizar nuevos derechos sociales, reducir la desigualdad y poner en común los recursos públicos y privados para que tener un poco de justicia en el mundo”, ha afirmado Díaz.

 

Al no tratarse de una visita oficial de un jefe de Estado o de Gobierno, el Papa no ha dado declaraciones tras el encuentro ni su departamento de prensa emitirá un comunicado. La vicepresidenta, sin embargo, no sólo ha comparecido ante los medios sino que también ha contestado a preguntas de varios periodistas.

Lo cierto es que Yolanda Díaz quiere imponernos su modelo: trabajar menos. Hasta ahora se habían escuchado argumentos como la conciliación familiar o el supuesto abuso empresarial. Pero el argumentario diseñado es mucho más imaginativo: con la actual jornada se pone en peligro “el derecho a la vida”, la “integridad física y moral” y hasta el planeta.

 

 

Yolanda Díaz no ha escuchado a las empresas ni los argumentos en favor de que el recorte de la jornada encarece la creación de empleo frente a la competencia exterior. Pero sí ha escuchado a quienes defienden que trabajar menos horas y cobrar lo mismo no resta productividad.

 

“Los argumentos favorables a la reducción de la jornada laboral son muy diversos, si bien preside la certeza histórica de que las mejoras en las condiciones laborales que se han ido conquistando —especialmente durante el siglo XX— han ido, progresivamente, generando sociedades más justas, estables, saludables y desarrolladas socioeconómicamente. En esta línea, siendo la productividad global un parámetro difícil de cuantificar objetivamente en términos cuantitativos, es aún más complicado defender que esta sea igual o menor que la de los últimos 100 años.

 

“Asimismo, gracias a la modernización de las técnicas de trabajo y la abrupta irrupción de nuevas tecnologías, tales como la robotización y la inteligencia artificial, la capacidad de generación de valor de las personas trabajadoras ya no se encuentra exclusivamente ligada a la mera cantidad de horas trabajadas, quedando diluido el rígido vínculo horario-productividad que justificaba, al menos en la teoría, el mantenimiento de jornadas laborales extenuantes propias del comienzo de la Revolución Industrial”, explica. Se le olvida mencionar a Yolanda Díaz que todos esos factores los tienen igualmente los competidores globales, con lo que la competencia se hace cada vez más difícil y la productividad comparada, menor.

 

Por otro lado, “es indudable que la evolución del trabajo pasa por el despliegue de condiciones laborales que fomenten la igualdad de género y la asunción corresponsable de cargas familiares. El Estatuto de los Trabajadores y los convenios colectivos regulan un conjunto de medidas y derechos destinados a garantizar que las personas trabajadoras, hombres y mujeres, dispongan de tiempo para cuidar. No obstante, en relación con todos los tipos de permiso, el porcentaje de uso es muy superior entre las mujeres, las que, además, utilizan permisos significativamente más largos”, afirma Sumar. Y de eso se desprende que “una disponibilidad de tiempo libre que lo sea con carácter universal, colectivo y transversal, se traducirá de forma más directa en un reparto igualitario de las tareas de cuidado”.

 

El partido de Yolanda Díaz alude en ese momento a un “derecho a cuidar”. Y amplía los efectos de la “reducción de la jornada laboral” hasta el punto de decir que “resulta imprescindible para la existencia de un verdadero derecho a la conciliación de la vida laboral con la vida estrictamente personal” e, incluso, el “derecho a vivir”. Traducido: que sin la reducción de la jornada laboral, por lo visto, la gente se muere por exceso de trabajo.

 

“Precisamente es la Constitución Española la que habla del derecho a la vida y lo hace junto con el derecho a la integridad física y moral, en su artículo 15, que se completa en el artículo 40.2 con un mandato a los poderes públicos: el de velar por la seguridad e higiene en el trabajo y garantizar el descanso necesario, mediante la limitación de la jornada laboral”. Hasta la integridad física y moral se pierde, según el partido de Yolanda Díaz, con la actual jornada laboral.

 

“En efecto, la reducción de la jornada laboral máxima se trasladará de manera directa en una disminución de la exposición a los riesgos a los que cualquier persona pueda verse sometida en el puesto de trabajo. Todos los métodos de evaluación de riesgos laborales regulados por el ordenamiento español—ya deriven de normas preventivas para riesgos concretos, normas industriales, guías técnicas, incluso cuando exigen métodos específicos—incorporan, como fase preliminar, la elaboración de una lista de actividades de trabajo, encabezada por una definición de cada una de las tareas a realizar, su duración y su frecuencia”, concluye Sumar.

 

Es más, “trabajar menos horas se traducirá en una disminución de los propios efectos directos de las jornadas largas, esto es, la fatiga física y mental. Esta ventaja encuentra conexión directa con la mejora de las condiciones generales de salud física y mental de los individuos, no ya considerados como trabajadores o trabajadoras, sino como personas”.

 

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