La reforma de las pensiones y la pensión de viudedad

Introducción: (CASI) TODO SOBRE LA PENSIÓN DE VIUDEDAD

Ver: Pensión de viudedad en España

En 1956 (hace 65 años) nacieron las pensiones de viudedad con el principal objetivo de cubrir las necesidades de las mujeres, que en aquel momento mayoritariamente no trabajaban, que después del fallecimiento de su marido -en ese momento los hombres no la cobraban- quedaban sin medios económicos para seguir adelante y mantener a su familia. Las primeras nóminas de esta prestación apenas suponían 125 pesetas.

Tras el paso de más de seis décadas, la realidad económica y, desde luego, la del mercado laboral ha cambiado, gracias a la plena incorporación de la mujer al empleo, aunque a veces esta incorporación está lastrada por contratos temporales y/o a tiempo parcial pues aún el cuidado de los hijos está fundamentalmente organizado en base casi exclusiva de las madres, y ello repercute en las cotizaciones y, en consecuencia, en la cuantía de su propia pensión de jubilación. Y todo ello a pesar de ciertos beneficios que tienen las madres en el cálculo de su jubilación.

Ver: LAS MADRES (¡y algunos padres!) Y LA JUBILACIÓN

Los datos de la SS evidencian que cerca de 900.000 pensionistas -en  torno al 10%- están recibiendo dos prestaciones compatibles en el Sistema de la Seguridad Social. La mayoría -748.000-, son pensiones de viudedad que cobran beneficiarios de otra pensión, fundamentalmente de jubilación y, en algunos casos, incapacidad permanente.  Suponen el 46,6% del total de prestaciones de las viudas y viudos, en la que solo 190.000 perceptores son hombres.

El debate sobre la necesidad de que se siga existiendo una prestación, diseñada en 1956 en un contexto muy diferente en el que la mujer no tenía acceso al mercado laboral y si lo tenía era sin cotización, está sobre la mesa. Incluso la Comisión del Pacto de Toledo plantea una reforma gradual para adaptarse a los nuevos tiempos y evitar una discriminación en el colectivo entre las que necesitan de la pensión para subsistir -que de media es de 737 euros- y las que han trabajado y compatibilizan dos prestaciones, limitadas a 37.800 euros anuales. Las viudas también pueden mantener un empleo hasta la edad de retiro sin límite de sueldo.

La Comisión insistía en el texto aprobado en noviembre del año pasado en el excepcional de esta prestación, que debe centrarse en las personas para las que es la única fuente de ingresos y que debería empezar a percibirse a partir de los 65 años. Del mismo modo, dejaba claro que acotar el número de pensiones de este colectivo redundaría en las viudas más desfavorecidas, que podrían ver como su pensión estaría acorde con la que hubiera recibido su marido, dejando fuera los coeficientes reductores actuales.

Ver: La letra pequeña de las recomendaciones del Pacto de Toledo: la pensión de viudedad

Ver: LA PENSIÓN DE VIUDEDAD EN EL PUNTO DE MIRA

La viudedad en Europa

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha planteado de forma recurrente el tema y ha señalado los pasos que se han dado, sobre todo, en el norte de Europa, donde la prestación se recibe durante un tiempo limitado e incluso se aplica con carácter muy excepcional. En algunos casos no se financia con cotizaciones y sí con impuestos.

En Europa, los países nórdicos tienden al modelo de pensión temporal y suelen impedir la compatibilidad con la pensión propia de jubilación. En los del sur -España, Portugal o Italia-, la flexibilidad es la norma y se permite hacer compatible la pensión con otras rentas o prestaciones. Mientras que en Alemania o Polonia hay topes para poder compatibilizar la pensión de viudedad tanto con la propia pensión de jubilación como con las rentas del trabajo.

Ver: ¿Cambios inminentes en la pensión de viudedad?

 

Deja un comentario