La mayoría de los inmigrantes que están llegando a Europa no van a “pagar las pensiones”: sale a perder porque en el futuro hay que pagarles una pensión y una sanidad pública

Europa tiene un problema de envejecimiento de la población. Hasta ahora este problema sopesaba cubrir más con inmigrantes que con hijos de la población a pesar de las ayudas a la natalidad. Bien, esta idea por parte de los estados europeos está cambiando. En Dinamarca y Holanda se están planteando qué inmigración es beneficiosa y si quieren tener la no beneficiosa.

Lo que sugieren algunos estudios es que la inmigración a veces no es beneficiosa para las arcas estatales, sino que puede acabar costando dinero a las mismas. Existen varios factores que hacen que la balanza se incline hacia un lado u otro, principalmente el origen y el motivo del inmigrante, es decir, el capital humano que aporta. Que empiecen a salir estudios de este tipo, hace pensar si acabará cambiando la política europea de inmigración.

Los estados empiezan a creen que no les merece la pena la inmigración

¿Se deben conseguir más inmigrantes? Algunos estados como Canadá quieren más inmigración, lo consideran imprescindible para conseguir incrementar su peso en el mundo. Muchos países europeos necesitan inmigrantes para seguir teniendo una economía funcional.

El mejor ejemplo es Canadá, pero es una excepción. En general los países son bastante restrictivos con la inmigración e intentan atraer a ciertos perfiles de mayor nivel educativo y de ingresos. Otros empiezan a intentar tener menos inmigrantes.

Por ejemplo tenemos a Dinamarca. El pequeño país europeo está intentando reducir la inmigración. La inmigración no es un fenómeno desconocido en Dinamarca. En los años 60 y 70 tuvieron trabajadores inmigrantes vietnamitas, en los 70 y los 80 tomaron ese lugar los iraníes. En los 90 pasaron a ser los yugoslavos tras la ruptura de este país y la guerra balcánica. No obstante están intentando reducir la presencia de inmigrantes, especialmente los que buscan asilo político. Son los más costosos y que menos contribuyen, según entienden en Copenhague.

A unas conclusiones similares llega el estudio de la Universidad de Amsterdam sobre la inmigración en Holanda. En resumen, la inmigración de países desarrollados por motivos laborales es muy beneficiosa. La inmigración por motivos de estudios, de reunificación familiar o de búsqueda de asilo no es beneficiosa. Tampoco es beneficiosa aquella que es procedente de países poco desarrollado.

El peor combo es inmigrante africano en búsqueda de asilo. En estos casos acaban costando al estado. De hecho parece que incluso a la segunda generación (excepto chinos) no se acaba obteniendo un mayor rendimiento de ellos. Parece que no se es capaz de dotarles de suficiente capital humano para que sean productivos y acaben pagando más impuestos de los recursos que consumen del estado a lo largo de su visa.

Por otro lado, la similitud cultural incrementa las posibilidades de que la inmigración vaya a ser beneficiosa para el país receptor (en este estudio Países Bajos). Eso es algo interesante para España que tiene bastante similitud cultural con los países hispanoparlantes.

Lo interesante es de esta noticia es como se está investiga, si antes se considera que la inmigración era beneficiosa per se, ahora se plantea la rentabilidad de la operación.

Va a ser muy difícil cubrir el déficit del sistema de pensiones sin inmigrantes

El sistema de pensiones públicas español es deficitario, pero lo cierto es que sería más deficitario sin inmigrantes. No obstante es una situación complicada porque al cotizar, generan derechos que podrán ejercer en el futuro. Es decir, en un futuro habrá que pagarles pensiones. Algo que será complicado.

Por otro lado debido a nuestra baja natalidad y los impedimentos a tener hijos que existen en la mayor parte de los estados europeos fiscalmente hablando, parece muy difícil no ya pagar las pensiones futuras, sino las presentes sin inmigración. He aquí el dilema, que se acaba resolviendo con la solución a corto plazo como dicta el ciclo político de elecciones cada cuatro años.

De hecho si los pensionistas nativos suelen consumir su sueldo en su país de origen, los no nativos tienen menos incentivos a quedarse en el país al que han emigrado, por lo que puede que opten por volver y cobrar su pensión en su país de origen. Esto es factible, al igual que muchos ciudadanos de EEUU eligen otro país para disfrutar su jubilación o los británicos solían elegir España para disfrutar de su jubilación en un entorno más amigable. Por tanto la pensión sería como una transferencia al exterior, no un dinero que acaba repercutiendo en el consumo local.

Estos estudios y opiniones, puede que acaben haciendo Europa un territorio más hostil a la inmigración. Los tiempos cambian y puede que la oportunidad de migrar no vaya a seguir estando con el tiempo a medida que avanzamos en la desglobalización.

Fuente: El blog salmon La mayoría de los inmigrantes que están llegando a Europa no van a “pagar las pensiones”: sale a perder porque en el futuro hay que pagarles una pensión y una sanidad pública (elblogsalmon.com)

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