La ley actual no incentiva el ahorro «público» de los autónomos para su jubilación, según Fedea

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La Fundación de Estudios para la Economía Aplicada (Fedea) advierte en un estudio de que la normativa actual de cotización en el Régimen de Trabajadores Autónomos (RETA) «no es eficaz» para favorecer que este colectivo ahorre para su jubilación «por la vía pública».

El estudio, el primero de una serie de tres trabajos elaborados por el profesor Alfonso Sánchez, señala que la «elevada libertad» para elegir las bases de cotización que tienen los autónomos en España provoca un grado de incertidumbre «muy elevado» y exige disponer de mucha información y una capacidad de planificación a largo plazo «que escapa a las habilidades reales de, posiblemente, la mayoría de los autónomos».

A diferencia de lo que sucede en la mayor parte de los países del entorno, los autónomos pueden elegir en España sus cotizaciones dentro de unos topes fijados anualmente por la Seguridad Social, sabiendo que tal elección determinará después su pensión, cuya cuantía se calculará como una media de las bases de cotización correspondientes a los últimos años anteriores a la jubilación (25 años de 2022 en adelante).

Por otra parte, explica el estudio, la normativa fija una edad crítica (actualmente los 47 años) y un umbral de cotización mínima a esa edad, de forma que todos aquellos que elijan quedarse por debajo del umbral en ese momento sólo podrán aumentar sus cotizaciones a un ritmo reducido en el futuro, lo que les impedirá optar a pensiones elevadas.

«El sistema obliga a los autónomos a fijar su estrategia de cotización a una edad relativamente temprana (47 años). Fuerza, por tanto, a los autónomos a tomar decisiones complicadas en una situación de elevada incertidumbre sobre la evolución futura de sus ingresos», subraya el informe.

El estudio pone de manifiesto que «no hay nada que premie el cotizar por encima de la base mínima en los años que no son tenidos en cuenta para calcular la pensión».

Si una persona planea jubilarse a los 67 años, esto supone que debería considerar bases elevadas a partir de los 42 años (edad óptima de primera cotización). La normativa de la Seguridad Social, sin embargo, no proporciona ninguna indicación visible sobre la importancia de esta edad. En su lugar y por razones históricas derivadas de la lucha contra la compra de pensiones en los años 80 y principios de los 90, emplaza al autónomo a seleccionar cuidadosamente su base a los 47 años

En la práctica, prosigue, la mayoría de los autónomos opta por una estrategia de bajas cotizaciones que luego se traduce en pensiones públicas «claramente inferiores» a las de los asalariados. Para el autor de este trabajo, la exigencia de autoselección a los 47 años reduce los cotizaciones sociales que potencialmente podrían pagar los autónomos en activo de edades más avanzadas, algo que considera «paradójico» en un momento en el que el envejecimiento de la población ha creado necesidad de recursos en el sistema. «El diseño actual del sistema no es seguramente el óptimo para garantizar una protección social adecuada a los autónomos, al menos por la vía del sistema público de pensiones», concluye el estudio.

ENLACE AL ESTUDIO DE FEDEA

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