La jubilación de los Mutualistas colegiales

La mayoría de los trabajadores están dados de alta o en el RGSS o en el de autónomos (RETA). Sin embargo, algunos colectivos profesionales, como médicos, abogados, arquitectos o ingenieros (los vinculados a colegios profesionales) que trabajen por cuenta propia pueden elegir, cuando comienzan esta actividad, entre cotizar a través del RETA o de una mutualidad (Ley 30/1995), alternativa que se mantiene por motivos históricos.
El grupo de trabajadores que tiene posibilidad de decidir entre ambas opciones es reducido. De hecho, solo comprende a ocho profesiones, cuyas mutuas son: Arquitectos técnicos. Arquitectos superiores, Químicos, Gestores administrativos, Abogados, Procuradores, Médicos e Ingenieros técnicos y peritos,

Las Mutualidades Profesionales 

Son entidades aseguradoras, sin ánimo de lucro, que se diferencian del régimen de trabajadores autónomos porque son solidarias y las aportaciones que hacen los mutualistas se capitalizan (frente al sistema de reparto de las pensiones públicas).
Cubren las mismas prestaciones que la Seguridad Social a los trabajadores autónomos, como jubilación, incapacidades, viudedad, etc. Por otro lado, si el profesional decide cotizar a través del RETA o si cotiza a través del RGSS por cuenta ajena, las aportaciones a la mutualidad se consideran un complemento y la renta que recibe por estas, sí son compatibles con la pensión pública, como es el caso de los planes de pensiones o los planes de previsión asegurados.

Para los profesionales que cotizan como autónomos (RETA) y compatibilizan con un trabajo por cuenta ajena (RGSS), la suma de las pensiones públicas que les corresponden por ambas actividades no puede superar la pensión máxima. Esto implica que si ya alcanzan el máximo con su actividad por cuenta ajena, lo que coticen al RETA se perderá, no supondrá un incremento en la pensión. Sin embargo, si en lugar de elegir el RETA elige la mutualidad, esta tendrá carácter complementario y sí recibirán una renta extra tras la jubilación.

Finalmente, cabe señalar que cotizar a través de la mutualidad permite compatibilizar el ejercicio de la actividad por cuenta propia con el cobro de la pensión de jubilación de la Seguridad Social que le correspondiera por su trabajo por cuenta ajena hasta la edad legal de jubilación.

Diferencias entre RETA y Mutualidad

Una de las principales diferencias que se debe tener en cuenta a la hora de elegir entre el RETA y la mutualidad es que la segunda utiliza un sistema de capitalización, es decir, cada trabajador ahorra su propia ‘bolsa’ de dinero para la jubilación, una cantidad que irá incrementando en función de las aportaciones que se hagan y de la rentabilidad que se obtenga con la inversión de ese dinero a través de los productos o planes de la mutualidad. En cambio, en el caso de la Seguridad Social, se trata de un sistema de reparto, en el que las cotizaciones de los trabajadores en activo dados de alta pagan las mensualidades de los pensionistas.
Así, la pensión que se recibe en uno y otro caso varían, dado que si hemos cotizado a través de la Mutualidad tendremos una renta que se constituye con el patrimonio que hayamos acumulado cada uno, mientras que en la Seguridad Social la pensión se calcula en función de los años y bases de cotización y existen un mínimo y un máximo.
Otro aspecto que debemos tener en cuenta es que las aportaciones que se hacen a la mutualidad y que cubran las mismas contingencias que el RETA son deducibles en la declaración de la renta (con el límite que establece la ley: la cuota máxima por contingencias comunes establecida en el RETA) y para las aportaciones que superen el límite y que correspondan a seguros con las mismas coberturas que los planes de pensiones, se aplica la reducción en la base imponible del IRPF.

Lo prudente es consultar las coberturas que ofrece cada una de las opciones y la mensualidad que tendrá que abonar, teniendo en cuenta que, en muchos casos, esa cantidad se va incrementando progresivamente. En la parte fiscal, la mutualidad suele salir ganando. Sin embargo, en términos de gestión administrativa no siempre ofrece los procedimientos más eficientes. También es fundamental comprobar la solvencia de dicha Mutualidad (que sus aportaciones deberán estar disponibles en el futuro cuando se solicite la correspondiente prestación).
Lo oportuno es prepara una tabla comparativa valorando todos estos aspectos. Muchas mutuas ofrecen la suya, pero su visión es parcial. Si una vez que se hayan comparado pros y contras de ambas opciones, hay un empate técnico, es recomendable que optar por la mutua, ya que esta decisión es reversible, es decir, que posteriormente podrá acogerse al RETA si no está satisfecho, algo que no ocurre al contrario.
Además, incluso si ya se es autónomo, plantéese la posibilidad de combinar ambas opciones. Puede incorporarse voluntariamente a su Mutua, en vez de hacerlo con una aseguradora privada, y beneficiarse de determinados complementos a un precio más razonable.

Cobrar una pensión y seguir trabajando

Desde 2013, los profesionales incluidos en el RETA pueden acogerse a la jubilación activa, que permite compatibilizar un trabajo con el 50%, e incluso, el 100% de la pensión si tienen contratado a un trabajador en el RGSS.
Para ello, se necesita llegar a la Edad Legal Ordinaria (ELO) y que su pensión sea el 100% de su Base Reguladora (BR) para lo cual es preciso haber cotizado un número de años que, dado el periodo transitorio de aplicación de la denominada Ley Nueva de jubilaciones, va desde los 36,6 años en 2018 hasta los 38,5 años en 2027 (aumentando un trimestre cado año excepto en 2026).
El pensionista lo será a todos los efectos, con lo que podría rescatar un plan de pensiones privado por la contingencia de jubilación al igual que si hubiesen accedido a la ordinaria. No obstante, dado que se están generando rentas del trabajo, puede ser conveniente retrasarlo al momento de la jubilación definitiva.
Desde el punto de vista fiscal, tanto la pensión como lo que gane con el ejercicio de su profesión se consideran rendimientos del trabajo, con la consiguiente retención y sujetos al IRPF.
Finalizada la relación laboral por cuenta ajena o producido el cese en la actividad por cuenta propia, el profesional percibirá íntegramente su pensión de jubilación.

Durante el tiempo en que se esté en situación de jubilación activa no se tendrán que pagar cuotas a la Seguridad Social. Sólo se cotiza por Incapacidad Temporal y por Contingencias Profesionales. Además, existe la llamada Cotización Especial de Solidaridad del 8% que, en caso de trabajo por cuenta ajena, corresponde el 6% a la empresa y el 2% al abogado y el 8% completo al abogado si es por cuenta propia.
Esta pensión, sea del 50% o del 100%, se revaloriza anualmente según establece el sistema de la Seguridad Social y no se tendrá derecho a los complementos para pensiones inferiores a la mínima durante el tiempo en el que se mantenga la jubilación activa.
Las cotizaciones que se generen durante el tiempo en que se encuentre como pensionista activo no sirven para modificar la Base Reguladora que en su momento se tomó en cuenta para calcular la pensión, ni incrementa el porcentaje aplicable a la Base Reguladora por encima del 100%. En caso de estar percibiendo una pensión en la cuantía máxima, ésta tampoco sufrirá incremento alguno.

Compatibilidad entre pensión pública y Mutualidad Colegial

El colegiado por cuenta ajena en alta simultánea en el RGSS y en una mutualidad complementaria, si cesa su labor como asalariado, puede continuar el ejercicio profesional, siendo compatible la percepción de la pensión y el ejercicio de la profesión, ya que este ejercicio no implica la inclusión en el sistema de Seguridad Social.

Los mutualistas no pueden traspasar sus ahorros de jubilación a un plan de pensiones

La Dirección General de Tributos determina (Consulta DGTV1262/2018 de 14 mayo de 2018. EDD 2018/109884) que no es posible hacer un traspaso de los derechos de una Mutualidad de Previsión Social a un plan de pensiones.
Tributos recuerda que la normativa de planes de pensiones prevé la movilización de los derechos entre planes de pensiones, planes de previsión de asegurados y planes de previsión social empresarial. Sin embargo, no existe desarrollo normativo que permita movilizar los derechos de mutualidades de previsión social a otros instrumentos de previsión social.
Así, si el consultante quisiera realizar alguna disposición, ésta tendrá la consideración de rendimientos del trabajo en el IRPF. En consecuencia, esos rendimientos del trabajo estarán sujetos a retención, conforme a los reglamentos fiscales.

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S. López

Perdón: la Tarjeta Sanitaria Europea se expide por 2 años renovables.

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S. López

Buenas tardes: pertenezco a la Mutualidad de la Abogacía desde 1980 en que me colegié como abogado en ejercicio y espero jubilarme a los 69 años, a partir de cuyo momento comenzaré a cobrar la pensión de jubilación que me he ido labrando. Desde 2012 los profesionales liberales tenemos reconocido el derecho a Sanidad Pública. Sin embargo, he consultado con la Seguridad Social y me dicen que no tendré ese derecho cuando me jubile pues, según ellos, no cobraré una pensión contributiva de la Seguridad Social, lo que me ha dejado perplejo, pues es patente que estaré obligado a tributar por los ingresos que perciba por la pensión que me pague la Mutualidad. Les agradecería su opinión, dada la extremada importancia que para mi tendría encontrarme jubilado y sin Seguridad Social. Asimismo, he consultado a la SS. sobre mi Tarjeta Sanitaria Europea (se expide por 3 años) y me dicen que no tengo derecho a ella (sin darme explicación alguna) y sí al Certificado Provisional Sustitutorio (se expide por sólo 3 meses/año), siendo así que, por razones familiares, paso alrededor de 4 meses/año en Alemania, si bien cuando me jubile pasaré allí la mitad del año . Considero que es una limitación arbitraria de mi derecho a residir (situación esta que cada vez será más frecuente, dado el mundo en que vivimos) en cualquiera de los Países de la Unión Europea, lo que sí se le permite a cualquier trabajador por cuenta ajena inscrito en la Seguridad Social. Les agradecería… Leer más »

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G. Fernandez

Hola, quiero exponer mi caso y conocer su opinión. En 1980 me colegié como Abogado y causé, obligatoriamente, alta en la Mutualidad de la Abogacía. Entonces no existía el reta.
Años después, oposité y comencé a trabajar como asesor jurídico en una Administración Pública, dándome de baja tanto en la mutualidad como en la actividad colegial por ser incompatible.
Ahora me encuentro con que aquellos años cotizados a la Mutualidad no son reconocidos por el INSS a efectos de jubilación, causándome un grave perjuicio pues no alcanzo los años de cotización actualmente exigidos para jubilarme con 65 años.
Mi pregunta es ¿y el dinero aportado a la Mutualidad durante aquellos años? ¿tengo derecho a recuperarlo?
Saludos y gracias por su atención.