EUROPA (Y ESPAÑA) SE VACÍAN: LA POBLACIÓN SE DESPLAZA DEL CAMPO A LA CIUDAD EN APENAS DIEZ AÑOS

Un proceso común a todo el continente es la concentración de población en grandes urbes

 

Miles de personas han tomado las calles durante los últimos años bajo un lema gestado a lo largo de dos décadas y a finales de 2019, culminó en la llegada de Teruel Existe al Congreso de los Diputados.

 

Se trataba de una llamada de atención, una batalla frente al olvido y un grito contra el desinterés de la administración central. España cuenta con una estructura demográfica muy especial, desde tiempos históricos, marcada por la escasez de núcleos urbanos. Los motivos son políticos, militares y geográficos, pero el fenómeno es continental: Europa se está desplazando del campo a la ciudad. Una transición gestada a lo largo del siglo XX que hoy está alcanzando su culmen. Allá donde se mire, el terreno rural se está vaciando en beneficio de las ciudades.

 

El proceso ha sido tan rápido que sus efectos se pueden observar con claridad en apenas un periodo de diez años muy reciente. Es lo que muestra este estupendo y muy rico en detalles mapa del centro de estudios alemán BBSR.

 

Los datos abarcan de 2001 a 2011, y el estudio ha podido acceder a lo largo y ancho del continente, valiéndose de la información recopilada por los institutos nacionales de estadística de cada país. A partir de ahí, el mecanismo ha sido simple: aislar los municipios (o las comunas, en función del nombre que reciban en cada país) y comprobar qué le ha pasado a su población, en media anual, en ese periodo.

 

Lo cierto es que Europa se desplaza hacia el noroeste como se representa en el mapa adjunto donde los términos municipales en rojo representan ganancias de entre el 0,1% y el 2%, y los azules, pérdidas de entre el -0,1% y el -2%.

 

Hay varias tendencias interesantes. Por un lado, la población de Europa no sólo se está concentrando en las ciudades, sino que también lo está haciendo en el oeste. Francia está prácticamente en su totalidad en rojo, gracias en gran medida a su excelente tasa de natalidad. El valle del Po, Suiza, el Benelux y las islas británicas también ganan bastante población (Irlanda un 2% en casi todas sus municipalidades), además de la costa española, cuyo crecimiento demográfico sólo tiene comparación a nivel interno con el desproporcionado crecimiento de Madrid y alrededores, la ciudad más resaltada del mapa.

El caso de Madrid es excepcionalmente llamativo, aunque todas las grandes capitales ganan población, especialmente en sus alrededores y Berlín lo hace muy a pesar de sus municipios colindantes.

 

En el este de Europa y en el oeste de España las cosas son bastante distintas. En este último  la tendencia es a la inversa (hacia el este) y afecta de forma gravísima al interior de Castilla y León, Galicia y Asturias, además de a la totalidad de Portugal exceptuando sus dos principales ciudades.

 

En el este continental, la tendencia se parece mucha a la ya vivida por el oeste décadas atrás: las ciudades representan intensos puntos rojos aislados en un mar de regiones deprimidas demográficamente, gracias al éxodo rural tardío vivido tras la caída del muro de Berlín.

 

Países como Albania, Bulgaria, Rumanía o los bálticos son azules en su totalidad, excepto sus grandes ciudades. Lo mismo le sucede, de forma muy llamativa, a la Alemania oriental, cuyas provincias se vacían en beneficio de Berlín. Polonia, Hungría, Austria o los nórdicos sufren iguales tendencias. Del campo a la ciudad, y del este al oeste. Los cambios poblacionales a los que se enfrenta Europa son acuciantes, y las tendencias notables en tan sólo diez años.

 

Qué ha sido del ‘vámonos a vivir al pueblo’ cuatro años después de la pandemia

Han pasado cuatro años desde que el covid golpeó de lleno nuestras vidas y dio comienzo a un largo periodo de confinamientos y limitaciones a la movilidad que provocaron que despertara en muchos españoles la ilusión por dejar atrás la ciudad y trasladarse a vivir a pequeños municipios. Este fenómeno llegó a su culmen en la primavera de 2021, cuando el 5,8% de todos los contactos a anunciantes en idealista se producían en viviendas situadas en pueblos de menos de 5.000 habitantes.

 

Tres años después de ese pico, con datos relativos al cuarto trimestre de 2023, ese apetito por el mundo rural parece haber menguado, ya que solo el 4,7% de los contactos son sobre viviendas en estos pueblos, según un estudio publicado por idealista. De hecho , el peso de estas búsquedas se sitúa por debajo del que tenían en el momento anterior al inicio de la pandemia, en el primer trimestre de 2020, cuando suponían el 5,2% del total.

 

Es precisamente en las provincias más despobladas donde este fenómeno más se ha notado, ya que en Cuenca, el 46,8% de todos los contactos de la provincia llegaron a ser sobre pequeños municipios, y ahora mismo solo suponen el 29. Le siguen Teruel (que pasó del 48,8% al 35,9% actual); Huesca (del 48,5% al 35,6% actual); Huelva (del 38,3% al 27,4% actual) y Cáceres (del 27,8% al 17,3% actual).

 

El interés de las familias por vivir en estas zonas parece haber retrocedido hasta niveles prepandemia, ya que en casi todas las provincias el peso de los contactos en pueblos de menos de 5.000 habitantes era superior al actual en los meses previos al inicio de los confinamientos. La mayor diferencia se da en Teruel, ya que en invierno de 2020 registraba el 58% de los contactos en pueblos pequeños, mientras que ahora se sitúa en el 35,9%. Le siguen Cáceres (con un 34,9% en 2020 y un 17,3% actual), Zamora (un 27,7% en prepandemia y un 13,5% actual). Soria (un 32,3% antes del covid y un 20,2% actual) y Cuenca (un 40,3% antes de la pandemia y un 29% actual). En Madrid, en el primer trimestre de 2020 supusieron el 1,5% de los contactos, mientras que en la actualidad suponen el 1,3%.

 

Aun así, en cuatro provincias el interés por las viviendas en pueblos pequeños ha crecido desde ese momento: Pontevedra (pasa del 3,6% en 2020 al 4,6% actual); Valencia (del 6,3% al 7,1% actual); Málaga (del 2,9% al 3,3% actual) y Barcelona (del 1,5% al 1,6% actual). En estos tres últimos casos, es posible que los elevados precios alcanzados en las zonas más pobladas estén arrastrando el interés de zonas más pequeñas y con precios más bajos.

 

La configuración geográfica y poblacional de cada provincia provoca que haya un mayor volumen de municipios de menos de 5.000 habitantes y que el peso de los contactos en ellos sobre el total de la provincia sea más elevado. Es el caso de Ávila, la provincia española donde más peso tienen los contactos en pueblos pequeños: el 42,7% del total. Le siguen Segovia (38,3%), Teruel (35,9%), Huesca (35,6%), Toledo (29,8%) y Cuenca (29%). Por el contrario, en Las Palmas solo suponen el 0,1% del total, seguido por Sevilla (1,2%), Madrid (1,3%), Barcelona (1,6%) y Santa Cruz de Tenerife (2,3%).

 

Para Francisco Iñareta, portavoz de idealista, “el supuesto éxodo al mundo rural nunca llegó a producirse, pero sí aumentó de forma significativa el interés particular por establecer el domicilio en zonas alejadas del entorno urbano ya que ofrecían a menor precio viviendas de mayores dimensiones, con acceso a jardines o incluso huertos con los que escapar de la dureza de los procesos de confinamiento y desescalada”.

 

“Además, parecía que el teletrabajo podía convertirse en una solución mayoritaria que podría permitir alejarse de los grandes centros de trabajo sin bajar el rendimiento. Pero una vez superados todos los baches de la pandemia, las familias han vuelto a poner el foco en el entorno urbano, sacrificando esos metros cuadrados extra o las parcelas a cambio de contar con mejores servicios. Además, el modelo de teletrabajo hibrido, que nos impide alejarnos de forma permanente de las oficinas, ha sido un factor determinante para que muchas de aquellas familias que habían optado por huir al campo hayan tenido que volver a sus ciudades”.

 

La España rural y periférica se libra de la subida en vertical del precio de la vivienda

La costa mediterránea y el centro de la peninsular sufren crecimientos en los precios de las casas que duplican la media nacional, mientras que en las zonas más despobladas o periféricas los aumentos son más contenidos.

 

España es un país de contrastes. Desde 2015 los precios de la vivienda, tanto para el valor tasado como para el alquiler, se encuentran en ‘subida libre’, con incrementos superiores al 20%, hasta 2022 en el caso del alquiler y hasta 2023 en el del precio residencial, según los últimos datos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. Sin embargo, el grueso del precio de las casas no lo determina ni el coste de los ladrillos, ni la mano de obra y tampoco el tamaño, sino el deseo que tengan los usuarios de vivir en ellas. Esto crea que las zonas de España con menos demanda de casas haya podido capear las subidas en vertical del coste inmobiliario.

De manera general, en las principales ciudades en las zonas del Mediterráneo, los alrededores de Madrid y las islas los precios de la vivienda y del alquiler se han disparado por encima de la media, mientras que en las urbes de la España central peor conectadas con la capital y en las zonas de la costa atlántica las subidas de precio son mucho más moderadas.

 

Merced a esta dinámica, localidades como Palencia han rebajado en un 3% el valor tasado de la vivienda libre, desde los 1.203 euros el metro cuadrado (m²) en el arranque de 2015 a 1.166,6 euros/m² en el cuarto trimestre de 2023. Por contra, en Ibiza el precio ha crecido un 94% en ese mismo periodo, desde los 2.240,8 euros/m² a 4.350 euros/m².

 

La misma distribución en la evolución de costes se reproduce en el mercado del alquiler. En aquellas zonas más periféricas, como Avilés, Ponferrada u Oviedo, el valor mediano -el más común- de los alquileres se ha incrementado por debajo de la media, en un 7,5%, un 11,13% y un 12,5%, respectivamente, frente a una media nacional del 22,26% entre el año 2015 y el 2022 -últimos datos disponibles-. De nuevo, los mercados inmobiliarios de las íslas, las zonas del Levante y cercanos a Madrid han sufrido los mayores encarecimientos. Valencia aumentó el precio mediano un 47,5%, Ibiza un 41,6% y Palma de Mallorca un 40%.

 

Una cuestión de demanda y demografía

El aumento del precio de la vivienda tiene una estrecha relación con dónde crece más la población. El último informe sectorial de CaixaBank Reserach estima que la demanda es el principal factor que determina el precio de la vivienda, y en un contexto en el que la construcción de inmuebles se encuentra a la baja esta tendencia va en aumento. Según el Observatorio Fundación Laboral de la Construcción, entre 2009 y 2022 se construyeron 110.000 viviendas al año de media, frente a las 180.000 anuales que harán falta hasta 2037 para cumplir con las expectativas de crecimiento de población del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Además, la demanda en estas zonas está siendo presionada por población extranjera, que son las que más están colaborando en aumentar la población de las regiones señaladas. El equipo de estudios de la institución bancaria estima que esta tendencia se lleva produciendo desde 2014, lo que ha calentado aún más las áreas con costes más elevados y ha aumentado la brecha de precio entre estos municipios con respecto a las zonas más deprimidas y que siguen despoblándose.

 

 

Según los datos de la Encuesta de Población Continua del INE, las provincias que registraron un mayor aumento de población extranjera se localizan en las zonas señaladas del Levante, Madrid y las islas, que sumaron seis de cada diez nuevos residentes foráneos entre abril de 2023 y enero de 2024 (240.187 entre Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Baleares, Murcia y Tarragona, frente a un total de 390.022 en toda España).

 

Por el contrario, provincias como Cáceres, Soria, Zamora, Cuenca, Teruel, Huelva o Córdoba perdieron un total de 2.601 habitantes, pese a haber registrado un saldo positivo de inmigración de 5.571 nuevos vecinos.

 

El informe de CaixaBank Research también muestra cómo las ciudades en los alrededores de Madrid también se ven afectadas por la dinámica de precios de la ciudad, pese a estar en provincias distintas. Los datos recogidos por el instituto de análisis de la entidad bancaria posicionan a Guadalajara entre las cinco provincias que más elevaron su precio y su población en España, junto con Baleares, Málaga, Santa Cruz de Tenerife y Valencia.

 

En concreto, la ciudad de Guadalajara fue la capital de provincia donde más aumentó el precio en términos interanuales, un 16,8% según la tasadora Tinsa. La firma especializada en el sector estimó que la urbe mantuvo los precios residenciales moderados tras la pandemia y los precios se han empezado a calentar con mayor intensidad a finales de 2023, en paralelo con lo observado a las ciudades que rodean a Madrid.

 

Fuentes:

La Europa vaciada: así se ha desplazado la población del campo a la ciudad en apenas diez años (xataka.com)

Qué ha sido del ‘vámonos a vivir al pueblo’ cuatro años después de la pandemia — idealista/news

La España rural y periférica se libra de la subida en vertical del precio de la vivienda (lainformacion.com)

 

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