EL EMPLEO DE LOS JÓVENES Y EL DE LOS SENIOR

Un país incapaz de emplear a sus jóvenes y que desprecia el talento senior es un país en riesgo

LAS TRES FASES VITALES

La esperanza de vida se está acercando sin darnos cuenta a los 90 años (86 años las mujeres al día de hoy). Hay que tres fases vitales: la previa al inicio la vida laboral, la etapa de actividad laboral y la del retiro y los ingresos a lo largo de la vida tienen forma de campana: bajos al inicio, altos en la edad central y de nuevo bajos tras la jubilación.

En la primera fase vital el nivel de ingreso es inferior a las necesidades de consumo, las cuales se financian a través de crédito o transferencias familiares. En la segunda fase (llamada de vida laboral) el ingreso permite cubrir las necesidades de consumo y mantener un excedente bajo la forma de ahorro. Y en la tercera fase (la del retiro) se presenta un proceso de des-ahorro mediante el cual el individuo emplea el ahorro generado en la segunda fase para satisfacer las necesidades de consumo que de otra forma sus nuevos niveles de ingresos le impedirían alcanzar.

En la segunda fase (la laboral) permanecemos activos aproximadamente 40 años, es decir, casi la mitad de nuestra existencia. Estos 40 años de vida activa no son uniformes, ya que se atraviesan situaciones muy diferentes del ciclo personal y profesional. Por ello hay que dividir, a su vez, en tres tercios la vida laboral total: de los 25 a los 40 años; de los 40 a los 55 y de los 55 a los aproximadamente 70, cuando se llega al retiro.

El primer tercio (de los 25 hasta los 40 años) se caracteriza por ser un periodo de capacitación ligada los itinerarios laborales escogidos y a la acumulación de las experiencias laborales diversas.

El segundo, de los 40 a los 55 abarca quizás el segmento más fructífero con hitos relevantes para una trayectoria profesional siempre ligada a la formación continua fruto de una inquietud permanente.

El último tercio, comprendido entre los 55 y los 70, no debería ser el periodo de salida acelerada de la vida activa, sino una etapa fecunda en el que capitalizar la experiencia acumulada y la ambición por seguir siendo útil. Esta última etapa vital (activos de gran experiencia), actualmente afecta solamente a unos pocos empleados y emprendedores, pero con el desarrollo de un marco legal adecuado y flexible, guiado por un imperativo cambio cultural, podría implicar a una gran mayoría.

ESPAÑA AHORA. EMPLEO JUVENIL Y EMPLEO SENIOR

En España, la tasa de paro de los jóvenes con edad inferior a los 24 años es, en la actualidad superior al 40%. De hecho, los jóvenes de estas edades constituyen el grupo de población sobre el que el desempleo incide con mayor intensidad.

El Banco de España ha adelantado en sus informes que la crisis, tan profunda que puede causar “daños persistentes”, se va a cebar sobre todo en hostelería, el comercio, la educación, las actividades artísticas y las recreativas.Justo donde más jóvenes trabajan.

El paro juvenil se ha convertido en una bomba social de racimo que esparce malestar, protestas y violencia. El momento es complicado y lo fácil es atribuir las algaradas en la calle a obscuras maquinacionespolíticas o a simples delincuentes. Pensar que esa gente está rabiosa contra alguien que no somos nosotros es mentirnos. Y creer que no tienen razón, también

España tiene ante sí un desafío que es incapaz de resolver: siendo uno de los países más envejecidos del planeta, con el 20% de la población por encima de los 65 años, es incapaz de crear empleo para las nuevas generaciones.

Los recientes datos de la EPA han confirmado que el año de la pandemia, 2020, ha sido maldito, no solo para la salud de los mayores de 55 años, sino también para su empleo. El número de desempleados de esta edad ha crecido el año pasado hasta alcanzar la cifra total de casi 950.200 personas. Y, además, el 43% de ellos lleva sin ocupación dos o más años, según el INE.

Es decir, por una parte se está desaprovechando el talento senior de la última etapa de la vida laboral de los trabajadores en los años en que, precisamente por razón de la edad, sus capacidades humanas y laborales están en su estado álgido. Y por otra parte se les cierra la puerta laboral a los más jóvenes que con su ímpetu e ilusiones podrían ser capaces de tomar el testigo del relevo generacional que precisa toda sociedad para incrementar el bienestar de su conjunto de ciudadanos.

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