¡ Basta ya de falacias ¡ : Los Subsidios de desempleo NO son Contributivos (NO son un derecho adquirido)

La razón fundamental es porque en la propia LGSS se definen como de tipo ASISTENCIAL (art. 274 y siguientes) y por eso mismo la cuantía económica de los mismos (el 80% del IPREM) es independiente de la cuantía de las cotizaciones previas. Cosa diferente es que se exigen unos requisitos de “carencias” (periodos cotizados) previos para su concesión, pero estas carencias exigidas dependen de cada tipo de subsidio.

La SEGURIDAD SOCIAL es una CAJA DE RESISTENCIA solidaria entre todos los trabajadores: unos recibirán mucho más de lo que aportaron y en cambio otros, no recibirán nunca todo lo que han contribuido… Muchos trabajadores no reciben nunca prestaciones/subsidios de desempleo y no por eso tienen “derecho” a que se les devuelvan las cotizaciones que han aportado para esa contingencia.

Lo que no se puede decir es que uno mismo se ha “ganado” el subsidio de desempleo con sus cotizaciones previas, porque simplemente no es cierto en el mayor de los casos.

A modo de ejercicio pedagógico quizás sea interesante hacer unos “números gordos” para centrar el debate. No tenemos en cuenta la inflación pues no aporta nada conceptualmente al ejercicio y, por lo tanto, se hacen las cuentas a “euros constantes”

Trabajador que durante 30 años (360 meses) ha cotizado por 1.500 €/mes (12 pagas al año).

Las cotizaciones totales por desempleo a lo largo de su vida laboral, sumando cuota de trabajador y cuota de empresa (7 % en total cada mes) ascienden a un total de 37.800 € (el 7% de 540.000 €)

Dicho trabajador se quedar en paro con 50 años, cobra la prestación contributiva (24 meses) a razón de 500 € al mes (el límite mínimo). Total, simplificando: 12.000 €(*)

Al finalizar “el paro”, se le reconoce el subsidio de mayores de 52 años hasta la edad de 67 (en total 180 meses). La cantidad que ha cobrado del subsidio hasta el momento de jubilarse: 77.400 € (430 € x 180 meses).

(*) Si la prestación por desempleo es superior, las cantidades serían todavía más escandalosas.

Cantidad total cotizada por desempleo 37.800 €
Cantidad total cobrada por desempleo 89.400 €
Diferencia entre lo cobrado y lo cotizado 51.600 €

NOTA: Además, no hemos tenido en cuentas el coste (unos 3.600 €/año en números redondos, más de 52.000 € en 15 años) de las cotizaciones (125% del SMI) que el SEPE realiza al INSS durante la percepción de este subsidio para la contingencia de la jubilación.

Es decir, algunas prestaciones por desempleo no las paga el propio trabajador únicamente con sus cotizaciones, y por lo tanto NO son Contributivas y por eso el subsidio de mayores de 52 es asistencial como se demuestra además en que no lo puede cobrar, por ejemplo, alguien con rentas superiores al 75 % del SMI, por mucho que haya cotizado previamente a lo largo de su vida laboral.

Un ejercicio similar se puede hacer sobre la pensión de jubilación concluyéndose que como media las cotizaciones sociales que un trabajador acumula durante toda su vida laboral se agotan en unos 12 años, esto es, que una vez transcurrido ese periodo de tiempo la Seguridad Social ya habría abonado a los jubilados lo equivalente a los derechos que generaron con sus aportaciones al sistema.

Sin embargo, la esperanza de vida supera de manera holgada esa cifra, según los datos del INE, los españoles viven una media de 83 años, por lo que se observa que, en el momento de poner fin a su vida laboral, los jubilados presentan una esperanza de vida de unos 20 años superior. Por lo tanto, y aunque la Seguridad Social es un sistema de reparto en el que los cotizantes pagan las pensiones de los jubilados actuales, resulta evidente que el desfase existente entre el periodo que acumulan las aportaciones y el que se prolonga la prestación supone otro punto de presión para el diezmado sistema.

ENTONCES, ¿QUÉ ES “ESTO” DE LA SEGURIDAD SOCIAL?

La SS se puede considerar como una especie de compañía de seguros (PÚBLICA, eso sí). A esta compañía pertenecen OBLIGATORIAMENTE todos los trabajadores que pagan todos los meses, entre el propio trabajador directamente y su empresa, una «cuota» (la «cuota» de ese seguro) para pertenecer a dicha aseguradora. Esa «cuota» se calcula sobre la Base de Cotización (BC) que está íntimamente relacionada con su salario (a más salario mayor cotización y por lo tanto mayor cuota mensual). De esta forma se pertenece al «club» de la SS.

Esta compañía de seguros, la SS, presta unos servicios a sus asegurados cuando los necesiten por no tener ingresos del trabajo (lo que se llama «contingencia asegurada»: fundamentalmente el «seguro» de DESEMPLEO («el paro»), el de INCAPACIDAD laboral y el de VEJEZ, éste último se llama PENSION CONTRIBUTIVA de JUBILACIÓN y es una renta vitalicia desde que se alcanza una determinada edad. Si la contingencia asegurada (desempleo, incapacidad o jubilación) no se produce NO se cobra nada. Ni más ni menos que cualquier otro seguro (de vida, del hogar, de accidentes,…).

El que tiene mayor sueldo paga mayores cuotas y tendrá también mayores prestaciones económicas (por eso se dice que es «CONTRIBUTIVO«) pero los que tienen un sueldo muy bajo tienen unas prestaciones mínimas superiores a las que realmente les correspondería por lo que han pagado (por eso es un sistema «SOLIDARIO«) financiadas por los que han cotizado más tiempo o por unas cuotas más altas.

Son las contribuciones de los trabajadores -de una forma casi oculta para muchos ya que se les retiene y se ingresa directamente en la SS- las que al cabo de los años y por pertenecer al «club» de la SS se convertirán en el derecho a recibir su propia prestación. Puede clarificar mucho la situación la forma de financiación entre las prestaciones contributivas (financiadas con parte del sueldo de cada trabajador) y las no contributivas, que en realidad son ayudas asistenciales y no prestaciones propiamente dichas y que se financian con los impuestos de todos. Se resalta así el principio contributivo pues es el propio trabajador el que contribuye con parte de su salario a la futura prestación.

Como hay muchos asegurados, se mueve mucho «dinero» (tanto en ingresos de las cuotas como gastos en las prestaciones), y lo que se hace es que cada mes se pagan las prestaciones de cada mes con los ingresos de los cotizantes de ese mes, y por eso se dice que es un sistema DE REPARTO entre los «asegurados»: por ejemplo, yo pago las pensiones de los ya jubilados y mi pensión la pagarán los que estén trabajando entonces. Así pues NO se «guardan» los ingresos en una «caja», que podría desaparecer si está mal gestionada. En definitiva NO es un sistema de CAPITALIZACIÓN individual (pública o privada) en el que cada uno guarda sus propias cotizaciones para pagar sus futuras prestaciones, ya que esto sería menos SOLIDARIO (los que menos ganan cotizarían muy poco y sus prestaciones serían demasiado bajas). Cuando hay más gastos mensuales que ingresos el Sistema entra en DÉFICIT.

Desde el año 2000 los superávits de la SS se «guardan» en una hucha («la hucha de las pensiones») llamada FONDO DE RESERVA DE LA SS (FRSS) para cuando vengan «mal dadas». En realidad como las prestaciones de cada mes se pagan con las cotizaciones de los trabajadores de cada mes el FRSS sólo es un colchón de seguridad. El dinero del FRSS está invertido en DEUDA del Estado que aunque menos rentable que «jugárselo en la Bolsa» es más seguro pues si el Estado quiebra ya no nos importaran ni las prestaciones de la SS ni casi nada más que sobrevivir el día a día como buenamente (¡o malamente!) cada uno pueda.

El Estado (es decir, TODOS: trabajadores o no, niños y abuelos, empresas, administraciones,…) es al menos «contablemente» INDEPENDIENTE de la SS. Hasta que se firmó el PACTO DE TOLEDO (1995), el Estado «echaba mano» del superávit de la SS para complementar sus ingresos provenientes de los IMPUESTOS (IRPF, IVA, Sociedades,…) y hacer frente a sus «gastos» (enseñanza, sanidad, inversiones y obras públicas, seguridad,…). Era una especie de «expropiación» del patrimonio de los TRABAJADORES para el bien común de TODOS (trabajadores o no). Al Estado «le viene bien» que exista la SS (en realidad la SS es un «invento» del propio Estado allá por finales del siglo XIX) pues de lo contrario habría un problema social al llegar, por ejemplo, a la vejez, ya que el ser humano no suele ser dado (o no puede) a ahorrar y estaríamos abocados a la pobreza absoluta al llegar a esa edad. Para casos de verdadera necesidad están las ayudas denominadas NO CONTRIBUTIVAS (para quienes no han cotizado, o lo han hecho muy poco, a la SS) que paga directamente el Estado en sus Presupuestos Generales y no de la caja de la SS.

También hay que indicar que desde la LEY SE SANIDAD (1986) la Sanidad Pública (universal y gratuita) se paga con impuestos y no con las cuentas de la SS, y por tanto de los trabajadores/cotizantes, como hasta entonces y su gestión está transferida a las Comunidades Autónomas, aunque todos seguimos diciendo que «vamos al médico de la Seguridad Social» en vez de «al médico de la Sanidad Pública» como sería lo correcto. Ya no existe la antigua «cartilla de la SS», sustituida por la «tarjeta sanitaria autonómica»

AQUÍ PUEDES DESCARGARTE LA FICHA COMPLETA

Descarga la ficha en PDF

y sin marcas de agua

Deja tu comentario

avatar
  Suscribirme  
Notificarme de

Servicios Profesionales

Si tu caso requiere de una atención profesional, somos tu equipo para ayudarte a resolverlo.

Servicios Profesionales

Recibe atención por email o presencial. Te ofrecemos dos opciones.

Te regalamos nuestro libro GRATIS